El Papa expresa “vergüenza” por dejar a los jóvenes “un mundo fracturado”
Roma, 30 (AFP) - Francisco dijo que los mayores legan a las jóvenes generaciones “un mundo fracturado por las divisiones y las guerras”. Lo afirmó así al término de la oración pronunciada al término de la ceremonia del Vía Crucis delante del Coliseo de Roma. “Un mundo devorado por el egoísmo en el que los jóvenes, los niños, los enfermos, los ancianos son marginados”, lamentó el Sumo Pontífice.
Reagrupados alrededor del inmenso anfiteatro, luego de pasar estrictos controles de seguridad, unas 20.000 personas, muchos con velas en las manos, siguieron en silencio la ceremonia nocturna del Vía Crucis, que revive las etapas del calvario de Jesús desde su condena hasta su crucifixión. Cargaron una larga cruz gris muchos jóvenes, entre ellos una niña en silla de ruedas.

El dirigente de la organización católica Caritas en Siria, acompañado por su esposa y tres hijos, cargó la cruz en una de las etapas del recorrido. “Cargaremos todo el sufrimiento del pueblo, de los niños, los padres y madres de nuestro país‘”, dijo Riad Sargi. La cruz también se confió a monjas dominicanas en Irak, entre ellas sor Genoveva al Haday, que quería dar testimonio de los “mártires cristianos” de Medio Oriente.
Los textos que acompañan las estaciones fueron escritos este año por quince jóvenes, de entre 16 y 27 años, que hablaron de la mirada cruel de sus pares fijada en las redes sociales. El Papa quiso dedicar el año a los jóvenes, cuyas preocupaciones estarán en el centro de un sínodo en octubre próximo. Como el año pasado, Francisco enumeró en su oración final los múltiples motivos de “vergüenza”, como las personas engañadas “por la ambición y vana gloria”.
También fustigó “la lepra del odio, del egoísmo, de la arrogancia”, estimando que “sólo el perdón puede vencer el rencor y la venganza, sólo el abrazo fraternal puede disipar la hostilidad y el miedo del otro”. El Vía Crucis en el Coliseo el viernes por la noche estuvo bajo una vigilancia particular, así como la misa de Pascua el domingo en la plaza San Pedro, dos eventos en que se prevé el despliegue de pórticos de seguridad.
Las autoridades desplegaron unos 10.000 agentes fuerzas de seguridad en Roma para garantizar la seguridad durante las celebraciones del fin de semana de Pascua. El ministro de Interior italiano, Marco Minniti, reafirmó el nivel elevado de riesgo de atentados. Esta semana las autoridades italianas procedieron al arresto de “sospechosos” de radicalización.










