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La misa crismal en Makallé congregó a toda la arquidiócesis

Ayer por la tarde, en el marco de las actividades de la Semana Santa, se desarrolló en la localidad de Makallé la Misa Crismal, presidida por el arzobispo Ramón Dus, acompañado por el monseñor emérito Fabriciano Sigampa y concelebrada por los presbísteros de la diócesis.

La misma arrancó poco después de las 19:30, en el complejo Polideportivo Municipal de Makallé, el cual contó con la participación de una multitud de fieles que acompañaron este acontecimiento religioso.

Como se sabe, la Misa Crismal tiene dos momentos importantes, el primero es la bendición de los óleos y del crisma, y el segundo es la renovación de las promesas sacerdotales. La bendición del óleo de los enfermos, del óleo de los catecúmenos y la consagración del crisma, las realiza monseñor Ramón Dus, según la costumbre, en la misa propia. Es precisamente en este momento donde el obispo concelebra con su presbiterio, la expresión de la comunión que existe entre los mismos y su obispo.

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Una vista general del polideportivo de Makallé a pleno, en donde no falto nadie a la misa crismal presidida por monseñor Ramón Dus.-

Por ello, siempre es conveniente, que todos los presbíteros, participen de ella y reciban la comunión bajo las dos especies. Lo de anoche ratificó ese compromiso, ya que un número importante de sacerdotes acompañaron a su obispo en la cancha de futbol del polideportivo de Makallé.

Por otra parte, en la homilía, el obispo exhortó a sus presbíteros a mantenerse fieles en su ministerio y los invitará a renovar públicamente sus promesas sacerdotales.

La Misa Crismal es una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal con el obispo, que ha de ser considerado como el gran sacerdote de su grey, de quien deriva y depende, en cierto sentido, la vida cristiana de los fieles.

Este acto religioso que el obispo concelebra con los presbíteros de las diversas zonas de las diócesis, y dentro de la cual consagra el santo crisma y bendice los otros aceites, es considerada como una de las principales expresiones en las que se pone de manifiesto la plenitud del sacerdocio del obispo y la estrecha unidad de todos los presbíteros con él.

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