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Un ministro experto en el opaco mundo de las finanzas

Por estas horas, el ministro de Finanzas del gobierno nacional, Luis Caputo, debe estar repasando una y otra vez las explicaciones que tiene que dar ante la Cámara de Diputados de la Nación por la tenencia no declarada de más del 75 por ciento de acciones de una empresa radicada en un paraíso fiscal, durante los meses de agosto de 2009 y noviembre de 2005.

Unos de los aspectos llamativos del caso es que el integrante del gabinete del presidente Macri manejó inversiones por más de 251 millones de dólares hasta quince días antes de asumir como funcionario, y que uno de los fondos de inversión radicados en las Islas Caimán cuya titularidad se le atribuye fue beneficiado, nada más ni nada menos, que con el bono a 100 años que emitió el Estado nacional para tomar deuda en el exterior. Traducido al criollo: Caputo habría estado de un lado y del otro del mostrador.
Fueron las revelaciones de los llamados Papeles del Paraíso, una investigación impulsada por un consorcio internacional de periodistas, que reveló que el actual ministro de Finanzas estaba vinculado a Noctua Asset Managment, el mismo fondo de inversión que ya con Caputo en el gobierno nacional- compr ó los bonos argentinos a 100 años, a una tasa altísima de interés. En esta historia hay un dato más llamativo: fue el propio Caputo quien, haciendo uso de sus atribuciones de funcionario público, acordó con cuatro bancos internacionales la emisión del bono de un siglo en condiciones que, como mínimo, despiertan suspicacias ya que al momento de la operación no se difundió ni publicó oficialmente el prospecto de oferta.
En una oportunidad, periodistas preguntaron a Caputo si era accionista o no de un fondo off shore y respondió no, pero después se supo que él mismo había informad a las autoridades oficiales de EE.UU que sí lo era. Así las cosas, el ministro de Macri sigue sin aclarar por qué omitió declarar ante la Oficina Anticorrupción de nuestro país sus antecedentes como integrante de la empresa Noctua y sus acciones en la sociedad offshore Princess International Group, a través de la cual controlaba Noctua y sus fondos de inversión Alto Global Fund y Argentina Fund, radicados en el paraíso fiscal de las islas Caimán que fueron, como se dijo, algunos de los más beneficiados con el bono a 100 años.
Trascendió que, ahora Caputo podría ensayar ante los legisladores que quieren saber por qué ocult ó que era accionista de sociedades offshore, una explicación un poco confusa. El ministro podría argumentar que, en rigor, no era el verdadero dueño de la off shore sino una persona que prestó su nombre en forma legal a un tercero, lo que técnicamente se conoce como “fiduciario de acciones o accionista nominal”. Pero el problema es que eso no es lo que informó ante las autoridades de la Comisión de Valores y Bolsa de los Estados Unidos entre los años 2011 y 2015.
Debe señalarse que si bien las llamadas sociedades offshore no son ilegales, se mueven en una zona de escasa, por no decir nula, transparencia. Esa opacidad es lo que atrae a los dueños de fortunas que desean mantener sus riquezas lejos de las obligaciones fiscales que existen en todos los países, y para eso apelan a la ayuda de asesores financieros que los ayudan a ocultar dinero utilizando complejas y laberínticas fórmulas financieras. Sean para fines lícitos o no, las empresas off shore pertenecen al mundo de la opacidad y es allí donde se ha manejado durante muchos años el actual ministro de Finanzas de la Nación, que ahora deberá explicar ante los legisladores nacionales por qué ocultó que era accionista de una empresa de esas características. Su situación es complicada porque si se la Justicia prueba que ocultó en forma maliciosa esa información, podría ser procesado.
¿El ministro Caputo hizo invertir a los dueños de los fondos off shore que manejaba comprando títulos públicos argentinos, que tuvieron una alta rentabilidad después que el país salió del default de la negociación que él mismo llevó adelante? Son muchas las preguntas que deberá responder el funcionario al que otros miembros del gabinete nacional reconocen como un jugador de peso en las más importantes ligas de las finanzas globales, ese mundo que en las últimas décadas se ha vuelto cada vez más opaco.

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