Protestas estudiantiles en todo EEUU a un mes de la masacre en un colegio de Florida
“¡Basta!”, “¡Suficiente es suficiente!”, gritaron miles de estudiantes en cientos de movilizaciones contra las armas en las escuelas, al cumplirse este miércoles un mes de la matanza de estudiantes en el colegio de Parkland, Florida.
Washington, 14 (AFP y Télam) – Una ola nacional de protestas de estudiantes de secundaria cubrieron todos los EEUU en masiva demostración sin precedentes contra la libre portación de armas. Alumnos de 3.000 establecimientos fueron saliendo en todo el territorio nacional al dar las 10 de la mañana en cada huso horario (hora de la matanza de Parkland) y permanecieron manifestando durante 17 minutos, uno por cada víctima en la secundaria Marjory Stoneman Douglas asesinados.

El reclamo cubrió el país de Este a Oeste, exigiendo mayor control de armas y otras medidas para terminar con las masacres, con lo cual adquirió un volumen político muy superior a la mera recordación de las víctimas. En la propia Parkland, los cerca de 3.000 alumnos hicieron su paro de 17 minutos, siguieron con una marcha silenciosa en el edificio y terminaron concentrados en una cancha de fútbol americano, televisados en vivo por la CNN.
Al final del acto, los estudiantes corearon “Shine” (“Brilla”), que compusieron varios alumnos de la Stoneman Douglas, y se dirigieron a un parque cercano donde hubo otra gran concentración de estudiantes de diversas instituciones educativas cercanas.
Fue una demostración de unidad y solidaridad política sin precedentes, en un país inmerso en una gran polémica nacional sobre la libre portación de armas después del suceso en Florida. La Marcha Escolar Nacional (National School Walkout) puso en evidencia la tensión acumulada por masacres que para la mayoría de la población son consecuencia de la liviandad de las leyes de armamento.
Algunos colegios hicieron propias las demandas de reforzar controles a la venta de armas, en particular las de guerra, la revisión detallada de antecedentes de los compradores, y la declaración de emergencia de salud pública por la ola de tiroteos.
El paro estudiantil tuvo lugar el mismo día que Nikolas Cruz, el acusado por la masacre, compareció ante el juez en una audiencia en la que se le leyeron los 34 cargos que pesan sobre él, 17 por asesinato en primer grado y otros tantos por tentativa de asesinato.
El apoyo nacional adquirió tales dimensiones que los alumnos de la Stoneman Douglas se declararon abrumados por la movilización. Uno de ellos, Sam Zeif, dijo: “Realmente... no estamos solos”. Los estudiantes de la escuela Montgomery Blair, de Maryland, tras dirigirse a la cercana Casa Blanca empezaron a gritar “¡Queremos cambios!”. Aunque el presidente Donald Trump no estaba en la residencia, los participantes llevaban pancartas que decían “La historia tiene sus OJOS puestos en usted”.
Ciertos distritos escolares advirtieron que sancionarían a los estudiantes que se sumaran a la huelga, en Ohio, Maryland, y Georgia. Los estudiantes marcharon de todas formas, e incluso en algunos condados, como en Cobb, Georgia, los padres se manifestaron frente a la secundaria Walton, exigiendo acción y que se ponga a los chicos antes que las armas.
En Littleton, Colorado, cerca de la secundaria de Columbine donde en 1999 se produjo una masacre que hizo tristemente célebre a la ciudad, Sam Craig vivió desde niño con permanentes ejercicios y simulacros de tiroteo. Hoy estuvo a la cabeza de la huelga. Jackson Mittleman tenía 11 años cuando un hombre armado mató a 20 alumnos de primer grado y seis docentes en la primaria Sandy Hook, cerca de su escuela.
Hoy, a los 16, también fue organizador de la huelga y defiende el control de armas en su escuela, la secundaria Newtown. Lejos de limitarse a las masacres en los colegios y llorar a las víctimas, la marcha nacional busca acumular fuerzas para convertirse en contrapeso de la hasta ahora todopoderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), que impide la regulación de la venta de armas.










