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Funcionarios y entidades con el ministro Etchevehere

El Chaco algodonero acude al encuentro de Buenos Aires para plantear temas de fondo

SAENZ PEÑA (Agencia) - El gobierno del Chaco, encabezado por su ministro de la Producción Marcelo Repetto, asistirá en la jornada de hoy a la convocatoria de la cadena textil a la que invitó el ministro de Agroindustria de la Nación, Miguel Etchevehere, junto al subsecretario Luis Urriza, donde estarán presentes integrantes de la Mesa Nacional Algodonera y de la Mesa de Competitividad del Algodón.

Al funcionario lo acompañarán el subsecretario de Agricultura Jorge García y el director del Algodón, Omar Farana, y asistirán también invitados por Agroindustria Federación Agraria Argentina, INTA, Senasa, la Asociación para la Promoción de la Producción Algodonera (APPA) de Santa Fe, la Federación de Industrias Textiles Argentinas -FITA- entre otros. 

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Según Repetto, la provincia apuntará en el encuentro a demandar a las autoridades nacionales que apliquen “una verdadera política agropecuaria para el cultivo del algodón, que tiene un gran impacto social en la provincia y la región“.

“La provincia asistirá a esta Mesa de Competitividad Algodonera con la esperanza de que una vez por todas las autoridades nacionales entiendan que este cultivo de gran impacto social en la región merece un tratamiento adecuado“, indicó Repetto y señaló que antes de viajar a Buenos Aires se reunió con todos los actores de la cadena algodonera, juntando las opiniones y las propuestas de cada sector, que llevará y volcará en esta reunión impulsada por el Ministerio de Agroindustrias.

Otras voces

En tanto, en el Grupo Agroperfiles, integrado por productores, empresarios y técnicos privados y del INTA, también hicieron evaluaciones sobre este encuentro en Buenos Aires.

“Para mí, en el algodón tenemos que empezar la cadena de atrás para adelante, la propiedad intelectual ya está hablada, el RUS se está normalizando, es muy joven, hay que trabajarlo, se dio un gran paso en lo cualitativo, pasar de 35 a 70 es un gran paso, hay que darle tiempo“, dijo Mariano González, de la zona de Charata.

Añadió que el uso de la bolsa certificada o uso de licencia “va en camino, creo que tenemos que trabajar mucho en la parte cultural, lo que es la prevención del picudo, control de rastrojo, mucha presencia del organismo oficial en los puestos sanitarios, controlando las desmotadoras y el transporte, tiene que ser mucho y fuerte control“.

“Otra de las cuestiones que requiere trabajo de ingeniería es quién compra la producción, ya que las hilanderías son la clave del negocio actualmente, saber qué precio tenemos fijado a futuro y que la Cámara Algodonera se fortalezca para interceder, para defender y articular todas las acciones, para eso hay que certificar la venta para tener una herramienta que nos permita reclamar”.

“El algodón está tomando color, la industria sigue siendo la más beneficiada y no está siendo controlada”, señaló y sugirió que “para eso hay que juntarse con la gente que tiene industria y hacer la cadena bien gruesa para que cuando se esté desmotando se sepa si conviene vender en bruto, si conviene venderlo separado o cerrar semilla para la próxima campaña, porque el que siembra algodón va a sembrar algodón“.

La calidad de la semilla

Otro integrante del Grupo Agroperfiles, Federico Pochat del semillero Gensus, señala que “la necesidad de contar con genética y eventos biotecnológicos nuevos es imperiosa, si no queremos perder -seguir perdiendo- competitividad con los otros países productores. La única forma de lograrlo es con un compromiso firme de los productores, técnicos y proveedores de insumos de actuar dentro de la ley, utilizar sólo tecnologías aprobadas, y respetar la propiedad intelectual de la semilla”.

Para ello -inidcó- hace falta una interacción público-privada muy fuerte, donde el privado cumpla e informe, y el Estado controle y premie o castigue según corresponda, considerando que sin ese compromiso no hay forma de que aparezcan variedades modernas ni eventos biotecnológicos nuevos.

El técnico señaló además que “el uso de eventos biotecnológicos no aprobados en algodón -flex, americanita, BG2, o como quieran llamarlo- no sólo debería ser castigado con todo el peso de la ley, sino repudiado por toda la cadena: pone en riesgo no sólo al algodón, sino a todo el sistema biotecnológico de la Argentina -incluyendo a la soja-, ya que le hace perder credibilidad a nuestro sistema de control.

Una vez más la viveza criolla de unos pocos pone en riesgo a todo el sistema agroindustrial del país, ante el silencio cómplice de quienes deberían asesorar y controlar”

Posturas diferentes

Por su parte, Mariano Raimondo, que integra el Consejo Profesional de Ingenieros Agrónomos del Chaco, dijo que “buena semilla con una mala regulación o cosecha fuera de tiempo, hace que la semilla pierda importancia“, en relación a la cuestión cultural del productor. “Queremos sacar de la mesa de discusión el hecho de que el picudo es el principal problema del algodón y pretendemos cambiar el paradigma“, expresó.

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