La misión sanitaria de médicos rosarinos en parajes inhóspitos de El Impenetrable
La oenegé La Higuera lleva más de 2500 historias clínicas abiertas y seguidas con periodicidad. Su doble función es la asistencia y también tentar a otros profesionales para que colaboren en la región.
“La idea del proyecto original es trabajar en los parajes más alejados. Así llegamos a El Impenetrable. Por un lado busca la asistencia pero también pretende traer a otros profesionales de salud para que colaboren con la región”, explica el médico Gustavo Farruggia quien está al frente de la oenegé La Higuera.

“La oenegé aprendió mucho de la actividad de médicos sin fronteras, la logística y cómo gestionar los recursos. Un vehículo en estas zonas es tan importante como un estetoscopio para un médico”, destacó.
La Higuera surgió en 2003. La propuesta nació en el Hospital de Niños de la Ciudad de Rosario, con la intención de estar en un lugar rural donde hubiera más necesidades de profesionales médicos. En aquel entonces todavía no estaba la Universidad del Chaco Austral.
“Nosotros somos rosarinos, la ciudad tiene una gran Facultad de Medicina y un proyecto de salud pública bastante interesante. Nos motivaron estas cosas a ir a El Impenetrable. No lo hacemos desde la soberbia sino desde la intención de complementar otros trabajos”, explica ahora, en comunicación telefónica con NORTE el médico pediatra. El grupo de médicos fue conociendo distintos lugares y optaron por esta región.
“Nos parece una región muy extensa donde no hay especialistas profesionales. El primer lugar donde fuimos fue El Espinillo, que fuimos cuatro veces al año y después recorrimos toda la zona: Espinillo, Bermejito, Miraflores, El Sauzalito, Nueva Pompeya y muchos parajes dentro de esa región”, cuenta.
Poco a poco fueron dando pasos de compromiso. Un recital a beneficio hecho por Baglietto les permitió reunir más fondos y así establecerse en Las Hacheras. Desde el comienzo la mayoría eran médicos pedíatras del Hospital Pediátrico de Rosario. Desde el 2010, diez ya están establecidos y eso también significó un cambio en su relación con la gente del lugar.
“Nosotros no tenemos recursos del Estado. La asistencia médica que hacemos lo vamos canalizando con recursos propios, con empresas y con gente que nos fue colaborando durante este tiempo. Así fuimos creciendo. El tiempo habla. Con la presencia en el lugar nos fuimos ganando la confianza y la credibilidad de la gente. Fuimos consiguiendo vehículos y así pudimos llegar a los lugares más alejados. Un vehículo en esta zona es tan importante como un estetoscopio”, resalta Farruggia.
Doble funcionalidad
La oenegé La Higuera hace todo con dos funciones. Por un lado busca la asistencia pero también pretende traer a otros profesionales para que colaboren con la región.
Farruggia cuenta que han ido dialogando con el sistema de salud del Chaco, pero los permanentes cambios en el Ministerio de Salud Pública interrumpen la negociación.
Escalón por escalón
“Vamos dando pasos pequeños, pero vamos construyendo hacía adelante. Con cada escaloncito fuimos construyendo primero la casa, después un salón de usos múltiples, después consultorios. Fuimos dialogando con los directores de hospitales de la zona, nos complementamos especialmente con Miraflores, Pompeya, Sauzalito”, revela.
La idea del proyecto nunca es trabajar en los pueblos sino en los parajes más alejados. El médico advierte que “donde el Estado no está, vos pasás a ser el Estado.
A esta oenegé también se sumó con un fuerte compromiso la Facultad de Rosario con un sistema de posgrado -como núcleo de captar profesionales- para que roten por Chaco y vayan todos los meses. Así se fue fortificando el proyecto”, destaca.
Con el avance del proyecto, Gustavo logró instalar un posgrado y firmar un convenio en Rosario que le permitió dedicarse a formar profesionales y brindarse cien por ciento a la oenegé La Higuera.
“Nosotros no podemos ir al ritmo del Estado, porque hay urgencias que necesitan hacerse rápido. No se puede iniciar un expediente por cada acción que necesita una respuesta inmediata en el medio de un paraje”, explica.
El Chagas
Si bien las estadísticas pueden favorecer e indicar que han disminuido los indicadores de mortalidad infantil y de Chagas, el médico es más mesurado.
“No creo en estas cuestiones. De los últimos años desde Capitanich hasta el presente ha crecido la infraestructura del sistema de salud de la provincia, hay mejores hospitales, los centros de salud son mejores. Hay cosas que faltan pero ahora hay electrificación rural, hay muchas cosas que faltan pero no lo digo por cuestiones partidarias sino por cuestiones objetivas, nosotros lo vivimos”, sostiene.
“Lo que puedo decir del Chagas es que hay una prevalencia alta en los últimos años. En el último tiempo han fumigado más, pero hay lugares donde la prevalencia es alta. Hay prevalencia y un grado de infestación muy grande. Sucede que este es un problema ambiental que tiene que ver con las condiciones del lugar para que este el vector”, señala.
Historias clínicas
La Higuera lleva más de 2500 historias clínicas abiertas y seguidas con periodicidad. Gustavo y su equipo controlan el crecimiento y el desarrollo de los niños en edad escolar, detectan las problemáticas que deban ser derivadas a centros de mayor complejidad y diagnostican, tratan y siguen los casos de niños chagásicos.
“Ser pediatra es tener alma de niño pero ser adulto”
“Todos los seres humanos tenemos derecho a soñar. En la medida que uno sea fiel a su sueño creo que va caminando rumbo a la felicidad”, Gustavo es de los médicos que sale al encuentro de sus pacientes en los lugares más alejados y solitarios.
Si las enfermedades de la pobreza y las enfermedades endémicas están acá en este lugar debe haber gente formada en la salud.

Por último declara, “yo estudie por servicio y por eso estudie medicina. En los chicos está todo, en la forma, en la creatividad, en la espontaneidad que tienen. Para mi ser pediatra es tener alma de niño pero ser adulto”
“La mayor distinción no tiene brillo”
En el país existe una distinción que se denomina “Abanderados”. La misma es un premio anual que reconoce a aquellos argentinos que se destacan por su dedicación a los demás y difunde sus vidas para que su ejemplo inspire al resto de la sociedad. Hace unos años atrás un equipo de Canal 13 de Buenos Aires se acercó a Gustavo Farruggia para registrar y distinguir a la oenegé La Higuera.
Ahora, más frío y mirando lo que han hecho, Gustavo desliza que nunca recibió muy convencido la distinción.
“Las cosas más importantes o los logros más importantes que hemos tenido fueron las cosas que menos brillos tienen. Por ejemplo, el convenio con la Facultad de Rosario, el hecho de que el decano de la Facultad de Rosario fuera al paraje Las Hacheras es algo importante. Acá queremos que haya médicos que roten permanentemente. Seguimos laburando todos los meses y vamos acondicionando el lugar. Todo lleva mucho tiempo”, subraya.
Los fundamentos
La Higuera fue fundada formalmente en 2003 en el Hospital de Niños “Víctor J. Vilela” de Rosario. Está inspirada en la sabiduría del doctor Esteban Laurean Maradona.
El proyecto comenzó cuando un grupo de profesionales especializados en Pediatría decidió asistir a comunidades aisladas de áreas rurales que no tenían acceso al sistema básico de salud. Con el transcurso de los años la idea prosperó y decidieron instalarse permanentemente en El Impenetrable chaqueño.
Hoy el crecimiento del proyecto requiere también la formación de profesionales en el área pediátrica para replicar este modelo en otras áreas desfavorecidas del país.
“Optamos por el nombre de La Higuera debido al significado e importancia de este árbol en la historia de las diversas culturas. Nos cautivó la trascendencia que daban a sus frutos como sinónimo de prosperidad, fertilidad y solidaridad, entre otras cualidades que nos parecen fundamentales de la vida”, revela.
“Como los proyectos que lleva adelante La Higuera promueven la vida, nos apropiamos de ellas como pilares fundantes y como nombre para nuestra institución”, explican desde el seno de la oenegé.










