La gestión de Macri impacta en la relación de Peppo, Capitanich y partidos aliados al PJ
Con enfoques diferentes sobre la gestión del presidente Mauricio Macri, Domingo Peppo y Jorge Capitanich evalúan día a día de los chaqueños y sus perspectivas porque el peronismo y sus aliados encaminen sus obligaciones cotidianas para s ostener en 2019 a un proyecto político que cumplirá 12 años consecutivos en el de gobierno de la provincia.
Desde la vereda de la oposición ambos evalúan el mejor modo de seguir en un tiempo marcado por el relativismo extremo sostenido con un fuerte soporte mediático donde la realidad se puede diluir con definiciones de un manual político que pueden importar mucho más que los hechos.

Es como si la historia reciente fuese algo entre muy lejano y ajeno, como si hubiera desaparecido la línea de tiempo y lo que sucedió antes de 2015. Puede que sea una característica de tiempos de ensayo, prueba y error; de si pasa, pasa; de esa te la debo; y de creer que la herencia fue tan mala que hace que los equívocos propios sean responsabilidades de otros. Pero hay un límite, siempre flexible, marcado por el cambio de humor en sectores ahora descontentos, que tienen reclamos de promesas incumplidas, de contratos electorales que quedaron olvidados desde la anterior campaña que como la “pobreza cero” se transformaron “en una meta inalcanzable”, según dijo el jefe de Gabinete, Marcos Peña.
El gobernador de la provincia y el intendente de la capital provincial tienen un rodaje muy extenso para saber dónde están parados y hacia dónde ir rumbo a 2019 cuando haya que revalidar posiciones frente a la sociedad sabiendo de que se habló mucho de republicanismo pero hay quienes solo alientan prácticas revanchistas, de odio y de venganza.
La balanza
En las antiguas balanzas había que confiar en el fiel que marcaba equivalencias de pesos y también en el ojo de quien determinaba la certeza de ese acto que se sopesaban los platos. Puede que las valoraciones sigan siendo distintas sobre el peso justo pero ya no se pueden vender peras por manzanas, y menos cuando la mayoría de las economías regionales están en crisis.
Ni hablar del Chaco como meca del algodón, donde su “rinde” no se mide por añoranzas sino por lo que, efectivamente, deja al productor de una cadena donde el eslabón industrial tiene muchos condicionamientos para su desarrollo frente a productos importados provenientes de países donde el costo es mucho menor por muchos motivos. No hay renunciamiento algodonero, pero el camino podría ser largo y muchos esfuerzos.
El tiempo pasa, transcurre siempre. Es así y hace ya más de dos años que Cristina Fernández de Kirchner dejó la presidencia de la Nación, tanto que la alianza Cambiemos ganó las elecciones legislativas el 22 octubre pasado pero entre diciembre y el primer mes de 2018 perdió mucha credibilidad que había conseguido con el voto ciudadano. Las represiones de las fuerzas de seguridad a marchas a favor de los derechos humanos y de organizaciones sindicales por diversos reclamos fueron las mismas que estuvieron en operativos que terminaron con las muertes de los jóvenes Santiago Maldonado en Chubut y de Rafael Nahuel en Río Negro crearon un clima eclosionó frente al Congreso Nacional cuando se trató la emergencia previsional.
No se puede negar que con el único fin de buscar recursos de los jubilados para sostener el gasto corriente de un gobierno que, paradójicamente, le bajó impuestos a los sectores de mayores ingresos de una economía planchada por el altísimo costo del crédito, una presión fuerte fiscal que pone en peligro de sostenimiento a decenas de miles de pymes industriales y de servicios, como también a a pequeños o medianos productores del agro.
Por ahí se puede encontrar lo que puso un freno a que todo el presente sea culpa de la maldita herencia recibida y que en la sociedad empezó a larvar el convencimiento de que todo lo que haga el gobierno nacional es pura y exclusiva responsabilidad de Macri y su gestión reconocida por una inflación alta, desempleo creciente y un endeudamiento público que no conoce antecedentes y que a la Argentina al tope del ranking mundial.
Hay mal humor
Todos los indicadores señalan que el mal humor social no se debe a una nube pasajera. Hasta ahora todo indica que entre Peppo y Capitanich prevalecerá la posición sustentada hasta el año pasado en el sentido de que este es un proyecto político superador del que la provincia tuvo hasta el 10 de diciembre de 2007 y que habrá “continuidad”, aún con disensos, respecto de los objetivos planteados.
Con Peppo y Capitanich como opositores a Macri la posibilidad de un acuerdo entre los máximos referentes del oficialismo provincial disipa formaciones que exageran diferencias y hacen prevalecer alguna alternativa de confrontación interna en lugar de acuerdos seguir gobernando después del próximo turno electoral.
En el peronismo es muy importante la opinión del dirigente Gustavo Martínez pero pesan mucho las decisiones intendentes de amplia y probada experiencia como las de Carlos Ibáñez, Taco Pozo, y de Aldo Leiva, General San Martín, que saben de la necesidad de recomponer la expresión electoral del Frente Chaco Merece Más.
El oficialismo perdió la última de las cuatro elecciones del año pasado porque la oposición dividió sus votos. Aún no está definido cómo se buscará un acuerdo con quienes formaron parte de Unidad Ciudadana. Hay quienes creen que alcanzará con sumar al Frente de Agrupaciones Peronistas, otros sectores que reivindican los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner pero dejar afuera al Frente Grande.
También hay jefes comunales y dirigentes del PJ que sostienen la necesidad “acuerdos amplios y convenientes” porque nadie puede asegurar que los acuerdos con los dirigentes importen el traslado de un espacio político a otro si no media la confianza en la posición que se tiene en relación al gobierno nacional.
Y aunque al presidente le guste hablar de fútbol con los presidentes de cada país que visita en sus giras internacionales todos saben que Macri no es Messi de la política y que en las actuales circunstancias del país deberá remar mucho, aunque el remo no sea su deporte preferido, para llegar a buen puerto en 2019 porque alrededor de dos tercios tiene quejas o está disconforme con la gestión presidencial.
Lo que ayer fue viento de cola para que un proyecto político avance en su presencia territorial, como sucedió con Cambiemos en octubre del año pasado, ahora pesa mucho, como un gran contrapeso, porque la inflación continúa en los niveles que se criticaba y hasta fue superior en más de 10 puntos que cuando gobernaba Cristina.
Se venden más automóviles pero el consumo de leche es menor y también en todos los artículos cuando se miden ventas de supermercados e hipermercados. Lo que también crece es la venta en los mayoristas que permiten algún tipo de comercialización al menudeo.
En una franja de la población no hay problemas para comprar monedas extranjeras y visitar cualquier lugar del mundo pero la situación de la mayoría de los argentinos es otra y tiene problemas para afrontar los imparables costos crecientes de combustibles, la electricidad, el agua y transportes mientras crece el convencimiento que “el de Macri es un gobierno de ricos para ricos”.
Así puede que el presidente Macri haya entrado en un declive de imagen donde la opinión negativa es mayor a la que lo apoya, respalda o confía en su tarea, al menos con solo considerar encuestas públicas nacionales sobre la realidad de estos días.
La línea de tiempo iniciada el 16 de septiembre de 2007 en Chaco tiene muchos hechos positivos que tienen que ver acciones desarrolladas por Capitanich y Peppo pero pasaron más de diez años, el clima no es el mismo y demandará algo más que el recuerdo de lo bueno y lo malo que se hizo, de los desaciertos del presente nacional. Las fuentes consultas en el Frente Chaco Merece Más dicen que para afrontar lo que se viene y motivar con una esperanza distinta a la de un país que se endeuda, de ajuste permanente y en el que la única transformación visible es el achicamiento de la capacidad de compra de los salarios y que aquellos que se quejaban del “cepo del dólar” son los que pretenden solucionar todos los problemas de la macroeconomía con la “limitación salarial en las paritarias, que equivale al cepo que tanto fustigaron”.










