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AMIA: el Estado no pedirá penas para los fiscales acusados de encubrimiento

En el tramo decisivo del juicio por encubrimiento del atentado contra la AMIA, los abogados querellantes que representan al Estado cambiaron hoy a último momento el alegato final y no pidieron penas para los exfiscales acusados.

En este juicio, que está a cargo del Tribunal Oral Federal número 2 (TOF 2) y repasa la actuación de miembros de la Justicia  y del Gobierno tras el ataque terrorista del 18 de julio de 1994,  están en el banquillo de acusados el ex presidente Carlos Menem,  el ex comisario Jorge “Fino” Palacios, el entonces director de la  SIDE, Hugo Anzorreguy, el ex titular de la DAIA Rubén Beraja y el  ex juez Juan José Galeano, entre otros.

En una de las últimas audiencias del proceso, los abogados  que representan al Estado cambiaron de postura y decidieron no  solicitar condenas para los ex funcionarios del Ministerio  Público Eamon Mullen y José Barbaccia -lo que no fue consensuado  con el equipo de la querella-, al entender que no hay elementos  para pensar que hubieran cometido delitos.

Puntualmente, a ellos se los responsabiliza por no seguir la  denominada “Pista Siria” durante sus actuaciones en la causa que  buscaba esclarecer el atentado, en ese entonces encarada por el  juez Galeano, finalmente destituido.

La agrupación Memoria Activa cuestionó este giro de los  representantes del Estado y denunció que el secretario de  Justicia, Santiago Otamendi, le ordenó al titular de la Unidad de  Investigación AMIA, Mario Cimadevilla, “revocar el poder” del  abogado Enrique Ventos, quien iba a encabezar el alegato final  tras la feria judicial.

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Foto Página 12.

Esta entidad asegura que el letrado tenía planeado mantener  el pedido de penas para Mullen y Barbaccia, pero señalan que en  su lugar fue designado José Console, que también trabaja como  secretario del Tribunal de Disciplina del Club Atlético Boca  Juniors.

Asimismo, Memoria Activa destacó que el año pasado la abogada  querellante Mariana Stilman renunció a su tarea en este  expediente e insistió en que el grupo de profesionales nunca  acordó quitarle la responsabilidad a los dos fiscales en  cuestión.

La propia Stilman manifestó a través de su cuenta de Twitter  que “es mentira que las conclusiones que dice haber presentado  Console son las conclusiones de la mayoría del equipo”.

En diciembre pasado, los fiscales de la Unidad AMIA habían  pedido 4 años de cárcel para Menem; 13 para Galeano; 6 para el ex  titular de la SIDE Hugo Anzorreguy y para el ex titular de la  DAIA Rubén Beraja, un año de prisión en suspenso.

En tanto, para Mullen y Barbaccia habían solicitado penas de  8 años de prisión, a lo que ahora no adhirieron los  querellantes.

Durante muchos años, el Estado sostuvo que el juez Galeano no  ordenó medidas inmediatas para determinar si existían vínculos  entre el atentado y el ciudadano sirio Alberto Jacinto Kanoore  Edul, propietario de la empresa de volquetes Santa Rita, uno de  los cuales fue hallado en la puerta de la mutual judía tras la  explosión.

De hecho, en el domicilio de Kanoore Edul se encontró luego  una agenda con el nombre y la dirección del por entonces  agregado cultural de la embajada de Irán Moshen Rabbani, así  como también de sus contactos con el vendedor de autos Carlos  Alberto Telleldín, uno de los principales implicados en la  investigación.

Rabbani es el principal funcionario de la embajada iraní por  el que pesa orden de captura internacional en relación con el atentado a la AMIA en el que murieron 85 personas.

Kanoore Edul, en tanto, tenía vínculos cercanos con el  entonces presidente Carlos Menem: su padre incluso había sido  recibido por el mandatario en la Casa Rosada.

El juicio oral comenzó en agosto de 2015 y está a cargo del Tribunal Oral Federal 2, integrado por los jueces Jorge Gorini, Karina Perilli y Néstor Costabel.

Además de la pista siria, durante las audiencias se ventiló el pago ilegal de 400 mil dólares a Telleldín que Galeano le solicitó a la SIDE para que el principal sospechoso en el tramo  inicial de la investigación involucrara en el atentado a cuatro  oficiales de la Policía Bonaerense.

Los supuestos delitos cometidos son los de peculado,  privación ilegal de la libertad, prevaricato, coacción,  encubrimiento, destrucción de medios de prueba y falsedad  ideológica de documento público.

Las últimas palabras de los acusados y el veredicto que se  calcula para mediados de 2018.

Fuente: NA.

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