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La amenaza nuclear

En vísperas del Día de la Paz, que se celebró el primer día de este año, la Oficina de Prensa de la Santa Sede difundió una fotografía que eligió el Papa Francisco para llamar la atención de la comunidad internacional sobre el peligro de una guerra nuclear y sus consecuencias impredecibles. La imagen, que fue tomada en 1945 y que el jefe de la Iglesia Católica volvió a mostrar a los periodistas acreditados que lo acompañaron en el avión que lo trajo desde Roma a Chile y Perú, mostraba a un niño que llevaba en sus espaldas a su hermanito muerto en Nagasaki, víctima de la bomba atómica que EEUU arrojó sobre esa ciudad japonesa.

El Papa pidió a sus colaboradores que escriban en la parte posterior de la foto la frase: “El fruto de la guerra”. Al ver la imagen (que fue tomada por el fotógrafo norteamericano Joseph Roger O’Donnell, después del bombardeo atómico a Nagasaki), una periodista que participaba del periplo por América Latina preguntó al Sumo Pontífice sobre el riesgo de un actual conflicto, a lo que Francisco respondió manifestando su temor ante la posibilidad de una guerra nuclear que podría precipitarse de forma inesperada, e inmediatamente hizo un llamado a avanzar con los programas de desarme nuclear.

La preocupación del Papa se enmarca en la tensión que generan las pruebas de misiles que lleva adelante el régimen de Corea del Norte y el cruce de amenazas entre Washington y Pyongyang. Pero el temor a que se desate una devastadora guerra en esa región, con consecuencias impredecibles para el resto del mundo, no es solo del Vaticano. Una encuesta encargada por el diario The Washington Post y la cadena ABC News de Estados Unidos reveló que seis de cada diez norteamericanos no están seguros que el presidente Donald Trump tenga la templanza suficiente para tomar la decisión correcta a la hora de decidir un ataque nuclear. Según ese mismo sondeo, apenas un 38 % de los encuestados dijo confiar en la capacidad de decisión del polémico magnate devenido en presidente de la mayor potencia militar del planeta. Es probable que las bravuconadas de Trump hayan contribuido a esa desconfianza del pueblo norteamericano y, en ese sentido, vale recordar que el actual inquilino de la Casa Blanca cruzó amenazas con el líder norcoreano Kim Jong-un, a quien respondió que él también tiene “un botón nuclear y que es mucho más grande y poderoso que el suyo”. El problema es que las provocadoras declaraciones del norcoreano tampoco son tranquilizadoras y los ensayos con misiles del pequeño país asiático han encendido luces de alarma en muchos países.

Una publicación del diario británico Sunday Times reveló que militares del Reino Unido recientemente visitaron Corea del Sur en dos oportunidades con el fin de evaluar la situación en la zona de un posible conflicto y para preparar una estrategia de un eventual rescate de ciudadanos británicos en caso de una emergencia. Según el matutino, este tipo de preparativos forma parte de los preparativos que realizan los militares británicos ante la amenaza de una guerra.

Por su parte, la cadena británica de medios públicos BBC, publicó esta semana un informe elaborado por sus corresponsables en Corea del Norte donde se observa que muchos expertos y funcionarios de gobierno de todas las partes involucradas coinciden en que están “más cerca” de una guerra que antes.

En este contexto, Rusia decidió ampliar sus capacidades ofensivas y reforzó su programa para desarrollar un nuevo misil intercontinental nuclear hipersónico, que según expertos occidentales, sería el más grande construido hasta ahora. Consultado sobre el avance de ese proyecto, el presidente ruso Vladimir Putin dijo que su país “no se prepara a atacar a nadie”. “Todos queremos reducir las tensiones internacionales, pero no al precio de nuestro entierro”, argumentó. El nuevo escenario global que comenzó a configurarse con el protagonismo de Trump y Kim Jong-un revela que el objetivo de lograr un mundo sin armas nucleares se aleja cada vez más, porque las retóricas bélicas del presidente norteamericano y de su par norcoreano agitaron fantasmas que hicieron que otros países piensen nuevamente en reactivar sus programas atómicos.

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