Fracaso del plan de obras público-privado costará miles de millones de libras al Estado británico
Los programas de Participación Público Privada (PPP) que muchos gobiernos implementan o planean poner en marcha como posible solución para la obra pública, están naufragando en el Reino Unido, el primero en el mundo en practicar este tipo de asociaciones.
Londres, 21 (Reuters, afp y dpa) - La Oficina Nacional de Auditoría (National Audit Office, NAO) la Oficina de Control Presupuestario del Parlamento británico, presentó el jueves una investigación sobre el desarrollo del PPP y advirtió que Gran Bretaña enfrentará pérdidas por más de 200 billones de libras, monto similar a dos años de mantenimiento del servicio de Salud Nacional de Salud (NHS) en todo el reino.
Primero en España
Es del Reino Unido es el segundo espectacular fracaso en una semana de este tipo de acuerdos entre los Estados y del capital privado para ejecutar obra pública. Antes se conoció el caso de España, que anunció que desde febrero estatizará las autopistas construidas mediante PPP, todas quebradas mientras las constructoras explotaban la concesión. El Gobierno de Rajoy asumirá pérdidas por unos 2200 mollines de euros este año (u$s 2.500 millones).

El sistema
El sistema de Participación Público-Privada para la obra y los servicios públicos pretendía que el Estado pudiera realizar más obras que las que su presupuesto le permite, apelando a la financiación privada, a la que recompensaría con la concesión y posterior explotación de esas obras, o bien con remuneración directa del presupuesto público.
El sistema fue creado en 1989 por Margaret Thatcher y ampliamente utilizado en los '90 por el gobierno de Tony Blair. Tras esa abundante experiencia, una de las conclusiones que se impone es que las obras han resultado más caras que tomando deuda pública. “Hay actualmente más de 700 acuerdos de PPP operativos, con un valor de capital de alrededor de 60.000 millones de libras esterlinas (u$s 83.000 millones). Los intereses anuales por estos acuerdos ascendieron a 10.300 millones de libras (u$s 14.300 millones) en el bienio 2016-2017”, sentencia el documento de la Auditoría oficial.
Deuda más cara, obras más caras
“Incluso si no se agregaran nuevos acuerdos, los cargos futuros que continúan hasta los 2040 suman 199.000 millones de libras esterlinas (u$s 276.000 millones)”, continúa la NAO. El documento tuvo un impacto aún más fuerte, porque se publicó la misma semana en que quebró la multinacional Carillion, la segunda constructora más grande del Reino, dejando un tendal de deudas tomadas con aval estatal, cientos de obras inconclusas, servicios desabastecidos y miles de nuevos desempleados.
La conclusión de la NAO verifica que el Estado británico deberá asumir todos los sobrecostos de las obras sin terminar, además del sobrecosto financiero de las deudas de la empresa privada, que duplica o triplica el costo de los préstamos tomados por el Estado.
“Pequeños cambios en el costo del capital pueden tener impacto significativo en los costos, por ejemplo, el repago de una deuda de 100.000 millones de libras esterlinas (u$s 135.000 millones) durante 30 años al 2% cuesta 34.000 millones; con un interés del 4% se eleva a 73.000 millones de libras, más que el doble”, ilustra el informe.
El primero te lo regalo…
“La PPP puede ser atractiva en el corto y el mediano plazo, pero termina resultando significativamente más costosa hacia el término del contrato”, es otra de las conclusiones del informe del organismo británico, que además constata numerosos casos en los que los contratos de PPP cargaron al Estado con mayores riesgos que los que hubiesen debido afrontar si el gobierno tomaba deuda para ejecutar.
Nuevamente lo dicho por la Auditoría británica encuentra confirmación en el caso español, donde las autopistas ejecutadas y explotadas por privados costaron más por toma de deuda en peores condiciones por empresas privadas. Luego, durante la concesión, el tránsito más reducido que lo inicialmente proyectado aportó nuevas pérdidas, por lo que los concesionarios dejaron caer el mantenimiento. Finalmente, el gobierno español decidió nacionalizar las autopistas, cargando con las deudas de las empresas, tanto de los intereses del crédito inicial para la construcción, como de las pérdidas operativas del periodo concesionado.
Caras ilusiones
Por último, el estudio de la NAO señala un punto de trascendental importancia: “El financiamiento privado puede ser atractivo en el corto y el mediano plazo y puede ser la única opción de inversión de los organismos públicos” ya que “no figura en las cuentas públicas” y permite “invertir en proyectos de capital cuando no cuentan con presupuesto suficiente”.
Así, se crea una “ilusión fiscal”, por la que los pasivos presentes o potenciales del Estado no se registran correctamente y se pueden evadir los requisitos normativos del Tesoro para la toma de compromisos de deuda. “La PPP puede ser atractiva para el Estado en tanto los niveles registrados de deuda serán más bajos en el corto y el mediano plazo, incluso si termina resultando significativamente más costosa hacia el término del contrato de 25 a 30 años” concluye la NAO.










