Tributo en Macedonio Bar al Gauchito Gil
Todos los 8 de enero se conmemora la muerte de Antonio Mamerto Gil Nuñez, más conocido como “El Gauchito Gil”. Santo Profano. Sin dudas el ícono más importante de los mitos populares correntinos. Es por eso que Macedonio lo celebra en su día con chamamé, danzas ancestrales, intervenciones artísticas, comidas típicas y “Gauchito Gil”, el trago emblema de la casa que nació precisamente un 8 de enero hace dos años.
El evento contará con la participación de Oreja de Negro con su cuerda de candombe y danza. Intervenciones artísticas con la participación de artistas plásticos locales. Y el broche de oro a cargo de Lucas Monzón en acordeón y Leo Rodríguez en guitarra. Habrá lecturas alusivas e invitados de lujo.

Macedonio los espera a partir de la 21 en López y Planes 571.
Existen diferentes versiones del mito pero todas coinciden en la fecha de su muerte y en las épocas de incesantes luchas de poder acontecidas entre Liberales (Celestes) y Autónomos (Colorados) en Corrientes, en postrimerías de la Guerra de la Triple Alianza.
Cuenta la leyenda que Harto del derramamiento de sangre entre hermanos, el miliciano Antonio Gil se rebela contra su superior, el Coronel Zalazar, quien, injustamente lo acusa de desertor y cobarde. Inicia su vida como prófugo luchando contra las injusticias del poder reinante desde las sombras del monte correntino y el sur de Brasil. Crece en el inconsciente popular su figura de valentía y un halo de inmortalidad. Cuentan que con solo el poder de su mirada penetrante lograba desarmar a sus detractores.
Un 8 de enero, luego de una celebración de San Baltazar, santo del que era incondicional devoto, es detenido por una tropilla de cuatro hombres de Zalazar en la zona del Pay-Ubre, inmediaciones de Mercedes, desechando que la justicia de Goya lo hubiera absuelto. La suerte estaba echada ya que en el grupo se encontraba un matarife contratado por Zalazar.
Relatan que para matarlo tuvieron que colgarlo de los tobillos de un espinillo para no ser hipnotizados por su mirada. Cuentan que dijo que era inocente. Cuentan que ante las burlas del verdugo le dijo que su hijo también corría peligro de muerte. Cuentan que su última frase ante el verdugo enfurecido fue: “Solo la sangre de un inocente podrá salvar a otro inocente”.
Cuando el verdugo llegó a su casa se encontró con su hijo moribundo. Describen que desesperado volvió al lugar del crimen y juntó sangre derramada del gaucho, todavía caliente, todavía fresca. Al regreso untó con esa sangre la frente del pequeño desahuciado. El niño se salvó y eso fue el primero de una sucesión de milagros.
Mitos aparte no caben dudas de que El Gauchito Gil es un ícono de la cultura popular litoraleña que encarna el paradigma del héroe y el santo. Y hoy suma devotos por todo el país y sur de Brasil y Paraguay.










