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Confusión y polémica en el inicio del uso exclusivo de Sube en el transporte público

Con una fuerte polémica entre los referentes empresariales y funcionarios provinciales, e innumerables quejas de los usuarios, comenzó esta semana a funcionar, como medio de pago exclusivo, la tarjeta del Sistema Único de Boleto Electrónico (Sube) en el transporte público de pasajeros urbano e interurbano en el área metropolitana del Gran Resistencia.

Si bien la novedad, en general viene acompañada de más dudas que certezas, y el último antecedente similar se remonta a los inicios del funcionamiento de la Tarjebus; la falta de una comunicación eficaz por parte de las autoridades estales, la voracidad empresarial y las “avivadas” de algunos comerciantes conformaron un cóctel explosivo que perjudicó, una vez más, a los usuarios de un servicio que nunca parece estar a la altura de las necesidades de la comunidad. 

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El debut de la Sube como única tarjeta válida para viajar en colectivo se produjo en medio de una fuerte polémica y confusión entre los usuarios.

Reclamos generalizados

La principal complicación que encontraron los usuarios fue la imposibilidad de pagar más de un boleto con la misma tarjeta.

Este matutino accedió al testimonio de pasajeros de las líneas 106, interurbana; y 12, urbana,  en las que los choferes no permitieron a los usuarios pagar más de un pasaje con la tarjeta. La polémica se hizo tan palpable que generó un intenso cruce mediático entre el referente de los empresarios, Daniel Riquelme; y el subsecretario de Transporte de la Provincia, Roberto Medina.

Además, los usuarios se quejaron porque  a pesar de que la información oficial indica que hay unos 340 centros de recarga, es muy frecuente encontrarse con que “no hay sistema” para poder incorporar crédito a las tarjetas, lo cual impide hacer el viaje correspondiente.

También varios fueron los testimonios recibidos por este matutino, que dan cuenta del cobro de un “plus” de 3 a 5 pesos por recarga de plástico, práctica taxtativamente prohibida por Nación Servicios pero habitual en los comercios resistencianos.

La disposición de la Nación es que no se puede cobrar extra por la carga, ni por la compra de la tarjeta. Además, si no funcionara la máquina, el usuario debe viajar gratis, si no funcionara la tarjeta, el saldo no se pierde si el usuario está registrado.

Vale recordar que en toda la provincia del Chaco hay nueve centros de atención, de los cuales siete se ubican en el área metropolitana de Gran Resistencia.

En la capital chaqueña, se encuentran en Casa de Gobierno, en la Subsecretaría de Transporte (Av. Sarmiento al 1195), y en el Domo de Centenario.

También funciona estos centros de atención en las sedes comunales de Barranqueras, Puerto Vilelas, Fontana y Puerto Tirol.

Allí, se puede adquirir la tarjeta Sube, registrarla, aplicar tarifa social federal, en caso de corresponder; aplicar cargas electrónicas, solicitar la baja de tu tarjeta por robo, pérdida o rotura; gestionar la clave personal Sube, recibir asesoramiento sobre el servicio, e iniciar y finalizar gestiones de reintegro de saldo.

Cruce mediático

La confusión generada por choferes que negaban sistemáticamente a los usuarios “compartir” una misa tarjeta, repercutió en las más altas esferas empresariales y provinciales, que salieron a exponer puntos de vista a todas luces contradictorios.

En ese marco, en declaraciones a Radio Libertad, el subsecretario de Transporte de la provincia, Roberto Medina, aclaró que “al ser (la tarjeta) una documentación personal, se puede pero no se debe prestar”. “Lo que pasa es que con el sistema Sube el inspector no tiene forma de saber si subieron tres pasajeros y pagaron los tres, porque el controlador registra solamente la última operación; de allí que nosotros insistimos en que cada usuario tenga su propia tarjeta”, profundizó y añadió: “Hemos hecho la consulta correspondiente respecto de una eventual prohibición de prestar la tarjeta pero hasta ahora no hemos tenido respuesta”.

De todas maneras, el funcionario aclaró que este tipo de préstamo puede realizarse siempre y cuando las tarjetas no cuenten con la tarifa social, ya que en ese caso se estaría beneficiando a un pasajero que no está en condiciones de acceder a ese beneficio.

Por su parte, el titular de la Cámara de Empresarios del Transporte Automotor del Chaco (Cetach), Daniel Riquelme, argumentó la eventual imposibilidad de prestar la tarjeta en el hecho de que la misma es “personalizada” y cada pasajero debe contar con un plástico. “Esta es una discusión que se produce en todas las provincias donde se encuentra funcionando el sistema, porque se presta a todo tipo de situaciones”, comentó el referente empresarial en declaraciones a la misma emisora.

En ese marco, apuntó que “al sistema lo manejan desde Buenos Aires y acá las empresas, para un mayor control, toman algunos recaudos, pero creemos que todo esto se va a ir aclarando con el correr del tiempo”. “Nos pasó con Tarjebus, hasta que la gente se fue adaptando y todo funcionó mejor”, concluyó.

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