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El Chaco, tierra de todos los estratos productivos en la búsqueda de la rentabilidad deseada

Por Jorge García, subsecretario de Agricultura- La realidad de nuestra provincia se caracteriza por su diversidad productiva, tanto en actores como en producciones, donde conviven desde pequeños productores de la agricultura familiar hasta grandes productores, grupos empresarios y nuevas formas de administración rural como los “pooles” de siembra o los fideicomisos rurales. Y desde las producciones intensivas como la horticultura o el tabaco en el este provincial hasta las grandes extensiones de soja, maíz y algodón altamente tecnificados en el oeste.

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La enorme variabilidad climática, característica distintiva de nuestra provincia, atravesada por una doble condición de transición: en las precipitaciones, de la región húmeda del litoral a la condición de semiaridez del oeste provincial, y en las temperaturas, si bien dominadas por las condiciones del subtrópico, también influenciadas por los frentes fríos que avanzan de la región central del país, le ponen su marca distintiva a nuestra región. Esto nos lleva a pasar, muchas veces en cortos períodos de tiempo, de los excesos hídricos y las inundaciones a las condiciones de sequía más cruentas.

En ese ambiente tan particular, deben lograr nuestros productores rendimientos que les aseguren rentabilidad y sostenibilidad en el tiempo, tarea que los pequeños y medianos productores logran cada vez con mayor dificultad y esfuerzo de todo tipo.

En ese escenario, donde a la condición del clima debemos agregar factores de macro y micro economía como los precios de mercado, los problemas estructurales como las distancias a los puertos o el escaso valor agregado en origen, parecería que solo el tamaño de las explotaciones puede sortear la ecuación final que asegure ganancias. Dicho en otras palabras, los pequeños y medianos productores están cada vez más vulnerables y su escala de producción atenta contra su supervivencia. Allí es donde la presencia del Estado se hace imprescindible para apalancar las producciones y las tecnologías que ayuden a ese productor a poder subsistir y desarrollarse.

Balance 2017

A diferencia de un 2016 marcado por la sequía, el año 2017 arranca con excesos hídricos en el sudoeste y a raíz de ello se declara la emergencia agropecuaria en tres departamentos en los cuales el cultivo más afectado fue el girasol, aunque no el único. Este cultivo se encontraba en enero en plena tarea de recolección, el cual, fruto de las excelentes lluvias de fin de invierno y principios de la primavera, había logrado una superficie récord para la campaña 16/17.

No obstante el éxito en la implantación, los excesos de lluvias en la etapa de floración y la proliferación de enfermedades y plagas hicieron que los rindes, que antes de la cosecha prometían ser elevados, se ubicaran finalmente solo algo por encima del promedio histórico de 1.500 kg/ha.

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En el otoño-invierno de 2017 la cosecha de soja, maíz y sorgo logra superar los 3 millones de toneladas de producción colocándose como una de las mejores campañas de los últimos años.

No obstante, el Chaco en el mes de enero aportó más de 700.000 toneladas de girasol a la producción nacional, que lamentablemente se procesa en su totalidad fuera de la provincia. Este aporte coloca al Chaco entre las principales provincias productoras de la oleaginosa, y en la campaña actual se vuelve a repetir una superficie similar, aunque levemente menor, traccionada por las condiciones benignas en la época de siembra y los precios que siguen resultando atractivos.

Las condiciones de excesos hídricos continúan acentuándose sobre todo en la mitad este de la provincia y así llegamos a marzo/abril con una nueva Declaración de Emergencia. Esta vez son 10 los departamentos afectados y luego se incorporan parcialmente tres más, situación que provocó daños en las actividades hortícolas, cultivos extensivos y sobre todo en la ganadería, entre otras.

No obstante ello, estos excesos que resultaron perjudiciales en el este definieron gran parte del éxito de la campaña de cereales y oleaginosas en el centro-oeste de la provincia. Es así que en el otoño-invierno del 2017 la cosecha de soja, maíz y sorgo logra superar las 3.000.000 de toneladas de producción colocándose en una de las mejores campañas de los últimos años con rindes récord en maíz (casi un millón de toneladas con más de 5.000 kg/ha de promedio provincial) y muy buenos en soja (aproximadamente 2 millones de toneladas y muy por encima del promedio histórico provincial).

Un invierno benigno y lluvioso marca en julio/agosto el inicio de otra campaña de girasol con un área nuevamente superior a las 400.000 has, lo cual fue recientemente verificado con el primer mapeo satelital realizado por el Ministerio de Producción con técnicos propios y en virtud de un convenio celebrado entre el Ministerio y la Comisión Nacional de Asuntos Espaciales que proveyó de las imágenes satelitales para tal fin.

Este trabajo logró corroborar que la campaña 2017/18 de girasol es una de las 3 más importantes en superficie en el último decenio y permitió mapear la ubicación exacta de cada lote sembrado en la provincia, corroborando las estimaciones que el propio Ministerio elabora a través de sus delegados de Agencias en todo el interior.

Lamentablemente no corrieron la misma suerte los cultivos hortícolas -especialmente las cucurbitáceas de la cuenca norte-, el tabaco y otros cultivos menores, que producto de las tormentas de granizo, tornados y la sequía pronunciada de la segunda parte de la primavera e inicios del verano, resintieron los rindes y en algunos casos produjeron pérdidas totales. Así llegamos nuevamente a diciembre con una trilla de girasol que si bien recién se encuentra en sus inicios promete rindes en general interesantes, pero con la siembra del algodón, cereales y oleaginosas muy retrasada por la falta de humedad.

Diferentes operatorias

Desde el Gobierno de la provincia se implementaron diferentes operatorias de asistencia directa a productores, a través de los programas especiales con financiamiento externo (Prodaf, Proderi, Pisear, etc.) o de operatorias directas de créditos a cosecha instrumentados por intermedio de Fiduciaria del Norte o asistencias varias en semilla, combustible y otros insumos, en forma directa o a través de los municipios.

Probablemente una de las características más importantes de este año haya sido la sanción por parte de la Cámara de Diputados del Chaco de la ley Nº 2688-F de Condonación y Refinanciación de Deudas a Productores Agropecuarios, la cual permitirá regularizar la situación de más de 5.000 productores, permitiendo al Gobierno provincial definir nuevas estrategias de intervención en los sectores más desprotegidos de su entramado productivo, sin el peso de las deudas de arrastre producto de recurrentes ciclos de déficits y excesos hídricos, y de situaciones de desgaste de los suelos en los cuales el asesoramiento técnico, la reconversión y los esquemas de rotación y cobertura jugaran un rol preponderante para romper el círculo vicioso en el cual se ven sumidos muchos de los productores de nuestro domo central agrícola.

Otra característica distintiva del 2017 fue la irrupción en territorio provincial de las mangas de langosta a finales de junio, lo que obligó a movilizar recursos, ya que se compraron motomochilas, insecticidas, se realizaron aeroaplicaciones, se movilizaron vehículos y técnicos en toda la zona, entre otras actividades desplegadas en terreno. A esto se sumó la coordinación y articulación de acciones con el resto de los organismos involucrados, principalmente Senasa e INTA.

Sin embargo, el éxito de la lucha contra esta plaga radicará en la capacidad de reacción de los propios productores ni bien detectan la presencia de la misma en sus campos y procedan a su control, dando inmediato aviso sobre esta novedad al Ministerio de Producción, al Senasa o al INTA, a fin de tomar los recaudos pertinentes y proceder en consecuencia.

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