El desajuste entre educación y empleo
Un sondeo de opinión realizado por la Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario entre especialistas en recursos humanos de todo el país confirmó el desfasaje que existe entre las expectativas que tienen las empresas sobre el nuevo personal que contrata y el bagaje de saberes y destrezas con los que llegan los que acceden por primera vez al mercado laboral.
Según esta encuesta, el 70 por ciento de los especialistas consultados dijo que el sistema educativo argentino presenta un desacople respecto a la calidad y profundidad de los contenidos que se imparten en las aulas y los conocimientos y habilidades que, mirado desde la perspectiva de las empresas, debieran tener estos jóvenes que recibieron formación, en escuelas técnicas o universidades, en las respectivas áreas de trabajo para las que se los contrata. Los resultados que arroja el sondeo revelan que este problema se observa con mayor nitidez en las carreras de ingeniería (50 por ciento), las orientaciones administrativas y humanísticas (20 por ciento); y marketing y publicidad (20 por ciento). La brecha entre expectativas de las empresas y la realidad del postulante se produce sobre todo entre las personas que tienen entre 18 a 25 años que, como se dijo, ingresan por primera vez al mundo del trabajo. Entonces, si siete de cada diez empresas tienen serias dificultades para encontrar personal que esté preparado para desempeñarse en el puesto que se quiere cubrir, quiere decir que urge acortar la brecha entre la formación teórica que reciben los jóvenes y las habilidades que demandan los empleadores.
En rigor, la falta de sintonía entre lo que requiere el mercado laboral y los contenidos que imparte el sistema educativo no es nueva, y es uno de los problemas que todavía no fueron resueltos por las escuelas de nivel medio y tampoco por la mayoría de las universidades a fin de asegurar que no existe un divorcio entre formación y empleo.
La encuesta realizada por la Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario entre profesionales encargados de reclutar personal reveló también que la mitad de los consultados coincide en que existe poca claridad por parte de organismos, empresas, consultoras y gremios a la hora de presentar las tendencias del mercado laboral, lo que muestra que el problema no se origina solamente en las casas de estudio y formación.
Por otra parte, el 30 por ciento de los consultados considera que los programas educativos no se fueron actualizando según la demanda, mientras que el 20 por ciento restante atribuye el problema a una cuestión más elemental: la mayoría de los jóvenes parece no tener claro que formarse en lo que el mercado laboral demanda es clave para aumentar las posibilidades de acceder al mundo del trabajo.
Pero a favor de los que buscan su primer trabajo puede decirse que el actual escenario de escasa oferta laboral actual conspira contra los jóvenes que tienen interés en hacer prácticas en las empresas y, de ese modo, complementar su formación académica. En ese sentido, los especialistas en relaciones laborales, tanto de la región como del resto del país, reconocen que hace falta una actualización de los contenidos educativos para que los egresados de las distintas carreras estén mejor preparados a la hora de ingresar al mundo laboral, pero también advierten que si no se amplía la oferta laboral, será más difícil cerrar el círculo virtuoso que deberían conformar escuelas, universidades y empresas.
Debe señalarse, por otra parte, que en el orden nacional se plantearon propuestas para que se realicen prácticas formativas para ajustar las escuelas a los requerimientos del mercado laboral, pero esta posibilidad recibió un duro cuestionamiento por parte de algunos gremios docentes. En realidad esa iniciativa forma parte de la reforma laboral que impulsa el gobierno nacional y que propone crear el sistema de prácticas formativas en ambientes de trabajo y producción de bienes y servicios.
Volviendo al sondeo realizado por la Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario, de ese trabajo se desprende que, por ejemplo, los perfiles más difíciles de cubrir son las posiciones operativas dentro de la industria metalúrgica, es decir aquellos puestos como programadores para software de máquinas de corte laser, así como los lugares que requieren conocimientos avanzados para realizar tareas de tornería y fresado. Pero es largo el listado de las áreas donde se advierte que la mayoría de los nuevos profesionales que acceden a un primer trabajo tienen una formación excesivamente teórica que no siempre se ajusta a las necesidades reales del mercado laboral.
Es necesario que se generen vínculos más fuertes entre escuelas de formación técnica, las universidades, los gobiernos, las organizaciones sindicales y las empresas a fin de mejorar la empleabilidad de la población más joven. En nuestra región, particularmente, debe promoverse una oferta educativa que esté relacionada con lo que demandan las economías del NEA que, en tiempos en los que se acentúa el centralismo, necesitarán de innovación, inteligencia y fuerza para aspirar a un mejor desarrollo económico y social.










