El celular en las aulas
El debate sobre la posibilidad de utilizar en celular en las aulas como herramienta para enseñar competencias a los alumnos tiene tantos promotores como detractores. En estos días la discusión sobre este tema volvió a las mesas donde se analizan los asuntos educativos de la mano de las noticias que llegan desde Francia, donde el presidente Emmanuel Macron dispuso una amplia restricción al empleo de estos aparatos en el ámbito escolar.
Antes de avanzar con el asunto, vale una aclaración. No se debe interpretar el ejemplo de lo que decidió aplicar el primer mandatario francés en las aulas de su país como algo que en la Argentina se tenga que aplicar sí o sí. En todo caso, debiera ser entendido como una medida que se adoptó en otro país que sirve como disparador para el debate de una cuestión que, en rigor, no es tan novedosa. Dicho esto, se puede seguir con lo que sucede del otro lado del Atlánico y señalar que hasta ahora en Francia el uso de los celulares estaba prohibido en las aulas, y lo que hace la decisión presidencial es ampliar esa restricción a todos los espacios de la escuela, es decir los recreos, pasillos e incluso bares que funcionan dentro de los edificios escolares. Según explicaron las autoridades francesas, la medida se adoptó ante las cada vez más numerosas quejas de docentes que consideran que el aparato solo sirve para interrumpir el proceso de enseñanza aprendizaje.
En la vereda opuesta a esa medida se ubican los expertos que consideran que con la prohibición de uso se está perdiendo la posibilidad de utilizar una herramienta potencialmente valiosa si se la sabe utilizar con fines pedagógicos. En todo caso, sostienen quienes apuestan al uso de los teléfonos móviles en la escuela, lo que se debe hacer es poner límites y consensuar esos límites con los alumnos. Conocedores de esta temática, como los especialistas que trabajan en el programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas (Cippec) plantean que el celular puede ser bien utilizado en clases si se lo emplea para grabar videos y editarlos con un tema relacionado con los temas que desarrolla el docente, por ejemplo. Claro que, muchas veces, decir es más fácil que hacer, porque se sabe que profesores y maestros deben lidiar también con la disciplina de chicos y jóvenes y las dificultades que tienen algunos grupos de alumnos para respetar los límites. Frente a este problema-desafío lo que se debe hacer es consensuar, aconsejan los expertos en pedagogía.
Investigadores ecuatorianos que trabajaron sobre la integración de los teléfonos inteligentes en las actividades escolares se mostraron a favor de aprovechar algunas de las ventajas que ofrecen estas nuevas tecnologías. En ese sentido, observan que se puede permitir el uso del celular en clases, pero bajo ciertas condiciones, como por ejemplo que los alumnos utilicen el aparato solo para cuestiones relacionadas con la clase, es decir que no entrarían dentro de lo permitido chatear o contestar llamadas. Si se puede autorizar la grabación de audios y videos o la toma de fotografías (siempre que estén relacionados con los contenidos desarrollados en el aula) de manera tal que se pueda registrar la clase.
Quienes consideran que el celular es una herramienta útil en la escuela observan que los docentes no deben tener miedo a incentivar el uso de teléfonos móviles, ya que priorizan la atracción que sienten los estudiantes por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y, si se fijan límites razonables para su empleo en la clase, los alumnos podrían incluso realizar trabajos interesantes. Hay docentes que van más allá y proponen una serie de temas debatir y analizar en el aula en relación a estos dispositivos electrónicos, como por ejemplo promover una mirada crítica respecto a las abreviaturas que se emplean en los mensajes de texto en lo que parece representar una nueva forma de escribir de los más jóvenes. El debate sobre el modelo pedagógico a utilizar sigue abierto y sería bueno escuchar ideas y propuestas de docentes, padres y de los propios alumnos para hacer que la irrupción de nuevos dispositivos electrónicos en la vida cotidiana no sea un obstáculo sino una herramienta para solucionar los distintos problemas que se presentan.





