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Puede prevenirse el síndrome urémico hemolítico incorporando buenos hábitos

Por Juan Ibáñez*, especial NA - En la Argentina unas 400 personas son afectadas cada año por el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), enfermedad transmitida por alimentos, causada por una cepa de la bacteria Escherichia Coli presente en materia fecal de animales y personas, y afecta el sistema renal y urinario de los seres humanos.

   El SUH se presenta con mayor prevalencia en primavera y verano, dado que el inicio de la época de calor es la más propicia para contraer la enfermedad por la mayor proliferación de la bacteria en el ambiente y en los alimentos. Datos del Ministerio de Salud de la Nación precisan: cerca de 5.000 personas resultan infectadas al año con Escherichia Coli, bacteria productora de la Toxina Shiga, y se diagnostican más de 400 casos anuales.

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   De estas infecciones, el 10% se da en niños menores de 5 años, con alto riesgo para la vida del paciente por la afección aguda de riñones y la potencial necesidad de recurrir a cirugías de trasplante renal. La Escherichia Coli es parte de la flora normal del tracto digestivo del ganado, un riesgo en las faenas realizadas en condiciones de higiene deficientes.

   Además, al sobrevivir en la materia fecal puede contaminar productos vegetales en las huertas cuando se utilizan aguas contaminadas para el riego, o a través de incorrectas prácticas de fertilización; así como la vestimenta y el calzado usado por quienes realizan tareas rurales o visitas a los campos.

   Si bien el Senasa con su trabajo de control permanente en establecimientos de faena lleva al mínimo los riesgos de transmisión de la bacteria a los alimentos, es fundamental que los consumidores adopten cuidados al comprarlos, trasladarlos, almacenarlos, cocinarlos y consumirlos.

   Es importantísimo conocer las características, consecuencias y medidas de prevención del SUH que cada familia puede incorporar, así como las acciones del Senasa en este sentido para evitar los daños que puede ocasionar esta  enfermedad.

Recomendaciones

• Lavarse las manos antes y después de tocar animales, manipular alimentos e ir al baño.

• Colocar la carne en un bol para guardarla en la heladera, poniéndola en los estantes de manera tal de evitar derrames sobre frutas y verduras.

• Mantener la cadena de frío de los alimentos.

• No almacenar verduras crudas al lado de la carne, se encuentre o no cocida.

• Lavar las verduras con agua (dos gotas de lavandina por litro de agua), dejando reposar la misma al menos 5 minutos.

• No usar la misma tabla y cuchillo para cortar la carne cruda y las verduras que no se cocinarán, así evitará la “contaminación cruzada”.

• Cocinar los alimentos a más de 70 grados de temperatura.

• Al recalentar alimentos ya cocidos y refrigerados hacerlo por encima de los 70 grados de temperatura.

• Consumir siempre agua potable y lácteos pasteurizados.

Otras precauciones

• Bañarse en piscinas controladas donde se sepa que el agua no estuvo expuesta a desechos de animales.

 • Evitar que los nenes se lleven las manos a la boca luego de jugar con animales domésticos o de granja, y lavar sus manos de manera reiterada antes y después de comer.

• En los jardines de infantes, los docentes deben usar guantes cuando cambian los pañales evitando la contaminación cruzada  entre criaturas.

(*) Ingeniero agrónomo de la Dirección de Higiene e Inocuidad en Productos de Origen Vegetal y Piensos del Senasa.

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