Por qué Facebook sabe más de nosotros, que nosotros mismos
Una de las cosas que llama la atención y nunca nos detenemos a analizar es cómo Facebook sabe de alguna manera quienes son las personas a las que posiblemente nos interese contactar.
La función “Personas que quizá conozcas” es tan cotidiana que muchos siquiera se detienen a averiguar por qué la red social más grande del mundo nos elige amistades entre gente que no conocemos.

La información que posee es a partir de datos que otros usuarios entregaron sobre nosotros y no se puede saber cuáles son esos datos, editarlos o desactivar esa particularidad, que algunos ven como una intromisión en la intimidad. Es el resultado de una enorme interacción entre aplicaciones, sobre todo con el uso de los teléfonos.
Hay días en que Facebook parece sufrir un ataque de ansiedad y reclama que completemos datos adicionales al perfil. Esa información generalmente suele ser la ciudad de residencia, estudios (una trampa para preguntar el colegio o universidad a la que asistimos) el número de teléfono y cualquier otra cosa que hayamos omitido si alguna vez intentamos completar el perfil. Lo cierto es que Facebook al conocer la dirección IP del usuario sabe perfectamente la ubicación pero para no revelarse indaga sobre la misma entrecruzando esa información con lo que ya sabe para establecer un patrón de perfil falso si fuese necesario el día de mañana.

Las personas que uno “quizá conozca” pueden ser sujetos indeseables, exparejas, o -como sucedió en realidad- dos pacientes recomendados para ser amigos por el solo hecho de tener al mismo psiquiatra.
Estas sugerencias que en un principio no tienen sentido están respaldadas por una escalofriante cantidad de datos que dan forma a un perfil oculto o “shadow profile”. Los datos se basan en elementos como información de contacto que nunca entregamos y direcciones de correo que jamás compartimos… pero nuestros contactos sí, y ahí reside la clave.
Básicamente, si un usuario posee nuestra información de contacto (teléfono, dirección, correo) y decide compartirla, cualquier otra persona que haya hecho lo mismo y tenga información similar quedará asociada. Pero no hay trampa, Facebook y otras aplicaciones indican con precisión que tendrán acceso a determinadas áreas del teléfono como fotos, datos, agenda, etcétera.
¿Cómo logra Facebook hacer que los demás entreguen información sobre nosotros? Lo hace con una de las primeras recomendaciones al crear una cuenta cual es la de “buscar amigos”, e invita a importar contactos ingresando credenciales de otros servicios (Gmail, Yahoo, Outlook o la misma agenda telefónica).
La sección “buscar amigos” cambia de apariencia de acuerdo a la plataforma que utilicemos, pero la función es la misma. Al hacer clic en el enlace “cómo funciona”, Facebook explica: importa contactos de nuestro dispositivo y los guarda en sus servidores para ayudar a otros a buscar personas o para generar sugerencias de amistad para ti y otras personas. Además advierte que los contactos profesionales se pueden importar, sin embargo, las solicitudes de amistad sólo deben ser enviadas a contactos personales.

El genio fuera de la lámpara
Facebook usará toda esa información para ampliar nuestro perfil oculto, el de otros contactos, y hacer sugerencias. Los responsables de la red social rechazan el término “shadow profile” por su tono negativo, aunque si dependiera de ellos, jamás se sabría de su existencia porque no está documentada.
Según se publicó en el sitio Gizmodo estos perfiles ocultos quedaron expuestos en 2013, cuando un usuario descargó su archivo interno, el cual incluía los datos públicos y ocultos de sus amigos. Facebook lo llamó un bug, pero el genio se escapó de la lámpara y nunca más volvió a entrar. Técnicamente, los usuarios de Instagram y WhatsApp (ambos servicios bajo el ala de Facebook) también pueden importar contactos a las correspondientes apps, pero los voceros aseguran que “personas que quizá conozcas” sólo usan datos provenientes de la red social y de Messenger.
Todo indica que la información en los perfiles ocultos no tiene fecha de vencimiento y si en algún momento una persona compartió sus contactos de agenda con Facebook y estábamos entre ellos, ahora somos parte del paquete. El respaldo legal que existe para guardar tanta información personal es que nuestros datos no son nuestros, son datos suministrados por otros usuarios o sitios que hemos visitado y fueron cargada a los servidores de Facebook por otros usuarios. Eso impide editar o borrar la información “por cuestiones de privacidad”.
Lo único que permite Facebook es bloquear la búsqueda de nuestro perfil a través de direcciones de correo o número de teléfono en la sección de Privacidad. Y por otro lado llenar los perfiles públicos de información falsa tiene un efecto limitado, debido a que Facebook apenas necesita un usuario o aplicación dispuesta a compartir su información de contactos, y quedaremos rastreados y agendados para siempre.










