Los juegos adaptados, mucho más que una competencia
La notable organización que se pudo observar en los Juegos Evita Nacionales para el Deporte Adaptado, celebrados por primera vez en el Chaco, así como el entusiasmo y el espíritu de superación que mostraron, sin excepción, los integrantes de los equipos que participaron en las distintas disciplinas, confirman que estos encuentros son mucho más que una competición deportiva.
Es que el deporte adaptado es fundamental para promover el cuidado de la salud de las personas con discapacidad, pero sobre todo es una formidable herramienta para que los jóvenes deportistas comprueben que, efectivamente, siempre se puede llegar más lejos si hay esfuerzo personal, para que vean las ventajas que tiene el trabajo coordinado en equipo y, sobre todo, valoren la importancia de la superación. Quedó demostrado que estas competencias adaptadas son un valioso estímulo para los equipos porque generan un entorno de inclusión y nuevos vínculos humanos.
Con el Polideportivo Jaime Zapata como escenario de fondo, que dicho sea de paso se posicionó como un modelo nacional gracias a todas las inversiones que se volcaron en el estadio, la edición chaqueña para los Juegos Evita Nacionales para el Deporte Adaptado estuvo en sintonía con el nuevo paradigma que se presenta en relación con la mirada sobre el colectivo de las personas con discapacidad y que hace que ya no se considere a la discapacidad como una enfermedad, sino que se ponga mayor énfasis en todo lo que puede hacer la persona, independientemente de las limitaciones de cada una. Es a partir de este nuevo paradigma que la sociedad adopta, en forma progresiva, una mirada con una perspectiva de derechos humanos que reconoce a las personas con discapacidad como sujetos de derecho y no como objetos de protección.
Debe señalarse, además, que estos encuentros deportivos también sirven para erradicar estereotipos y prejuicios hacia las personas con discapacidad y es de esperar que el acompañamiento de los Estados nacional y provincial, representado en las figuras del presidente de la Nación, Mauricio Macri, la vicepresidenta Gabriela Michetti, el gobernador Domingo Peppo y demás autoridades nacionales y provinciales que estuvieron presentes en la jornada de cierre de la competencia, sirva para que el conjunto de la sociedad reflexione sobre la importancia que tiene la remoción de todas las barreras y obstáculos que impiden el ejercicio pleno de los derechos de las personas con discapacidad.
Pero así como es fundamental que se resalte el enorme valor del deporte adaptado, también merece destacarse el gran trabajo realizado por los profesores de Educación Física que acompañan y respaldan a todos los jóvenes atletas que se suman a estas competencias y que, con su labor irremplazable, allanan el camino hacia una verdadera inclusión social porque permiten el desarrollo de las potencialidades de las personas con discapacidad.
Vale recordar que la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por la Argentina mediante la ley nacional N° 26.378, aporta un cambio total de paradigma al cuestionar la perspectiva de protección y asistencialista del viejo modelo, que reproduce una visión parcial de las personas con discapacidad, para dar paso a una nueva mirada que reconoce a estas personas como sujetos de derechos.
Las muestras de compañerismo y el sentimiento compartido de pertenencia al equipo que se pudieron observar a lo largo de todas las jornadas deportivas vividas en el Polideportivo Jaime Zapata se inscriben en ese sentido y hablan a las claras de la importancia del deporte adaptado, de lo valioso que son estas iniciativas que, sin dudas, contribuyen a la socialización y al desarrollo integral de las personas con discapacidad. Esta extraordinaria experiencia vivida en el Chaco con el deporte adaptado debe servir para que, en todos los ámbitos (el hogar, la escuela, los espacios de recreación, etc.), se dejen de lado aquellas miradas que solo se enfocan en las dificultades o limitaciones que tienen las personas con discapacidad en el ejercicio de determinadas actividades, para avanzar en la construcción de una sociedad más inclusiva, que no pretenda negar las diferencias entre las personas sino que valore las mismas para poder enriquecerse con ellas.










