Los jóvenes se animan a hablar sin prejuicios de sus relaciones abiertas
Las relaciones abiertas existen en Argentina desde por lo menos fines del siglo XIX cuando se instalaba el matrimonio civil en el país, pero “ahora el cambio es que los jóvenes se animan a experimentarlo más y a contarlo” sin prejuicios, consideraron especialistas.
“En el período que investigué, entre 1880 y 1930, mientras se instalaba el matrimonio civil, grupos anarquistas impulsaban a través de sus periódicos una feroz crítica al matrimonio burgués e invitaban a practicar las relaciones libres, sintetizadas en la idea de 'amor libre'”, dijo a Télam Laura Fernández Cordero, socióloga y autora del libro Amor y Anarquismo.
Respecto a la incógnita sobre qué cambio representa sacar a la luz esos vínculos, la también investigadora del Conicet explicó que “elegir estas relaciones es un modo de vincularse que no es el hegemónico, pero no garantiza mayor libertad, ni eficacia, ni necesariamente un carácter político en sí mismo”.

De todos modos, consideró que “son muy valiosas las experiencias que ponen en discusión la pareja y la familia en sus formas tradicionales y animan modalidades expansivas y experimentales”.
Para Fernández Cordero, es esperable que las innovaciones provengan de la juventud, y en el caso de Argentina destacó que se trata de personas que “crecieron en un marco democrático y vivieron de primera mano las leyes que los últimos años posibilitaron el matrimonio igualitario, la identidad de género y la educación integral", aunque consideró que esta última "no se aplica suficientemente y, como el aborto, es una deuda”.
Por su parte, Juan Tesone, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina y de la Sociedad Psicoanalítica de París, detalló que “las relaciones abiertas siempre existieron, cada pareja acuerda algunas formas explícita o implícitamente, porque cada uno decide cómo vivir su sexualidad”.
Desde la historia de la pareja de escritores franceses Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre hasta de las anónimas que acuden al consultorio del especialista, Tesone constató que en las relaciones vinculares “no hay verdades universales porque la monogamia no es algo natural, es cultural y depende de la época y de los acuerdos entre las personas”.
El catolicismo, opinó, no concibe otras relaciones que no sean monogámicas y la religión musulmana acepta la poligamia, pero ejercida por el hombre.
Si bien es otro modo de concebir los vínculos, el psicoanalista consideró que la palabra libertad o amor libre “no es la más adecuada porque a veces las relaciones poligámicas y monogámicas pueden ser categóricas; la libertad es que cada pareja viva su sexualidad a su manera, sin hacer daño a otros”.










