Hugo y José Luis Escobar cumplieron 50 años trabajando como “canillitas”
Para los transeúntes habituales de la esquina de Yrigoyen y Güemes, en el corazón de Resistencia, Hugo y José Luis Escobar son parte del paisaje. Ambos hermanos cumplieron este jueves 50 años haciendo de nexo entre las noticias que ofrecen los diarios y revistas, de la provincia y del país, y la gente. “Toda la vida hicimos esto, y lo seguiremos haciendo hasta que ‘el de arriba’ así lo decida”, sostienen, casi como una declaración de principios, en un breve mano a mano con NORTE.
La sangre no es agua
Comenzaron trabajar como “canillitas” por mandato hereditario, siguiendo a su padre que ya no está, casi de manera natural. Corría el año 1967, y el 22 de noviembre los jóvenes Escobar comenzaban un camino que desandan hasta hoy. “Estoy orgulloso de todo lo que nos dio mi padre, porque en la calle aprendimos a vivir, nos convertimos en esto que hoy somos”, resume Hugo, quien llevará la voz cantante a lo largo de la entrevista.

A Hugo lo conocen mayormente como “Pato”. El apodo surgió hace poco más de 40 años, una mañana lluviosa en Resistencia cuando, en lugar de amilanarse por el agua que caía, decidió tomar una “ducha” improvisada en plena calle. “En ese momento, Rey, que era mayordomo en el Banco del Chaco, me bautizó como ‘Pato’”, rememora.
Años
“La gente que nos conoce desde hace tantos años, nos ayuda porque existe un respeto mutuo: el Nuevo Banco de Chaco es nuestra casa, empezamos cuando estaba por la calle Antártida Argentina, en 1967; después seguimos vendiendo los diarios junto a la sede de esta institución hasta estos días”, cuenta Hugo.
La jornada laboral suele ser intensa. Sin importar la temperatura o las condiciones climáticas, con lluvia, viento o sol; los hermanos Escobar se levantan a las 4 de la madrugada para buscar los diarios, y se quedan en su esquina hasta las 14.
“Hay días en que uno gana bien, porque las ventas crecen; pero otros hay que arremangarse, como en todos los trabajos”, sostiene Hugo y recuerda especialmente la edición del diario El Territorio que trajo la novedad de la muerte de Juan Domingo Perón. “Ese día, vendimos unos quinientos diarios, una cifra casi imposible de alcanzar teniendo en cuenta que las ventas están entre los 60 y 70 ejemplares por día”.
Hugo no le escapa a la reflexión de un fenómeno crucial para su profesión como la paulatina retirada de los diarios impresos. “Todos dicen lo mismo, pero el diario nunca va a desaparecer: la costumbre de leer el diario va pasando de generación en generación y el diario seguirá siendo importante para saber lo que pasa alrededor de uno y en el mundo”, aseguró.










