La pobreza es una realidad presente
Este domingo se realiza la Jornada Mundial de los Pobres instituida por el papa Francisco, que llamó a todos los fieles y personas de buena voluntad del mundo entero a realizar un gesto concreto de humanidad hacia los más necesitados. En esta jornada especial, el Sumo Pontífice compartirá un almuerzo que se servirá en una de las dependencias del Vaticano y al que están invitadas unas 1.500 personas que pertenecen a familias de bajos recursos.
Partidario de ir más allá de las palabras y de incidir en la realidad con actos concretos; así como hace unos años clamó en Lampedusa contra la indiferencia del mundo ante el drama de miles de inmigrantes africanos y asiáticos irregulares que llegan todos los años a esa isla huyendo de la miseria y las persecuciones en sus países, ahora el Papa decidió dar un gesto en el Vaticano para llamar a la reflexión sobre el flagelo de la pobreza. Y pidió a cada familia que haga lo mismo en cada rincón del planeta. “Puede ser con un pariente, un amigo, o con una persona desconocida”, propuso Bergoglio al plantear la necesidad de comenzar a cambiar el desinterés por la solidaridad con los más necesitados.
Cabe destacar que en el Chaco se suman a esta noble iniciativa todas las parroquias de la provincia, incluyendo la Catedral en Resistencia, y es de esperar que este llamado a compartir se contagie también en muchos hogares chaqueños en sintonía con esta movida que, sin dudas, tendrá repercusión en todo el mundo. Desde el Vaticano se informó que la decisión del Papa de realizar una Jornada Mundial por los Pobres tiene como meta generar conciencia en la comunidad internacional del drama de la pobreza. “Es una realidad presente y no podemos dar vuelta la cara. Sabemos que la pobreza está en todo el mundo. Sabemos que la gran fuente de pobreza es precisamente la mala distribución, el egoísmo, el acaparamiento de los bienes materiales, el olvido de los demás”, se explicó desde la Secretaría del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.
Debe recordarse que, en reiteradas oportunidades, el Papa Francisco advirtió sobre los daños que provoca lo que denominó “la cultura del descarte y del derroche” que parece imponerse en un mundo cada vez más dominado por el consumo y lo material, por las apariencias y la desconfianza hacia los otros. En su mensaje con motivo de esta Jornada Mundial, el Sumo Pontífice pidió a los creyentes “no amar de palabra sino con obras”, reiterando así la importancia que tienen las acciones concretas de ayuda a los más desposeídos, en estos tiempos de dobles discursos, hipocresías y filtraciones de cuentas millonarias depositadas en paraísos fiscales. No es menor que sea el propio Papa el que toma la iniciativa para mostrar la paradoja del hambre y la pobreza en un mundo que, como nunca antes en la historia de la humanidad, tiene la capacidad y los medios tecnológicos necesarios para producir alimentos y brindar un mínimo bienestar para todas las familias.
“No pensemos sólo en los pobres como los destinatarios de una buena obra de voluntariado para hacer una vez a la semana, y menos aún de gestos improvisados de buena voluntad para tranquilizar la conciencia. Estas experiencias, aunque son válidas y útiles para sensibilizarnos acerca de las necesidades de muchos hermanos y de las injusticias que a menudo las provocan, deberían introducirnos a un verdadero encuentro con los pobres y dar lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida”, dijo el Sumo Pontífice en el mensaje que preparó para esta jornada mundial.
Es de esperar que estos pequeños grandes gestos de almorzar con los más pobres como propone el jefe de la Iglesia Católica sea interpretado como lo que es: un llamado a hacer de la fraternidad y la solidaridad un ejercicio diario, con la convicción de que en la medida en que cada miembro de la comunidad se preocupe y ocupe por el bienestar del otro se estará demostrando el poder transformador de estos valores y también consolidando las bases de sociedades más justas, donde se respeten la dignidad de todas y cada una de las personas.










