Merkel se juega su futuro en negociaciones para formar gobierno
Políticos conservadores, liberales y ecologistas alemanes decidieron darse todo este fin de semana para encontrar un acuerdo de principio que permita la formación de un gobierno conjunto, negociaciones de alto riesgo para la canciller Angela Merkel.
Berlín, 17 (AFP) – Tras un mes de arduas negociaciones, los cuatro partidos (CDU, CSU, FDP y Verdes) que intentan formar una coalición (“Jamaica”, por los colores representativos de cada uno) debieron prorrogar sus discusiones más allá del 16 de noviembre, fecha tope que se habían fijado inicialmente. Así, las conversaciones, a puerta cerrada y en atmósfera tensa, proseguirán sábado y domingo.

“Estamos en negociaciones desde hace un mes, por tanto hay que llegar a un resultado este fin de semana”, subrayó el jefe de los diputados conservadores, Volker Kauder. “De un modo o de otro” las negociaciones terminarán el domingo, afirmó también el líder de los conservadores bávaros (CSU), Horst Seehofer, sin excluir que termine en fracaso. Angela Merkel admitió que las próximas rondas serán “duras, pero a pesar de las dificultades vale la pena prolongar un poco las discusiones”.
Merkel bloqueada
Si la actual canciller conservadora no consigue acordar una hoja de ruta para gobernar junto a los liberales (FDP) y los Verdes, los alemanes deberán volver a las urnas, escrutinio que podría poner fin a su carrera. Pero la perspectiva de nuevas elecciones no gusta a nadie, sobre todo porque sólo favorecería a la ultraderecha. El partido filonazi Alternativa para Alemania (AfD), con su discurso xenófobo, contra el islam y contra Merkel, entró con fuerza en la cámara de diputados con 92 escaños.
La inmigración, tema candente en Alemania desde la crisis de refugiados en 2015, es el principal escollo en las negociaciones. “Hemos intentado construir puentes, pero hasta ahora desgraciadamente fracasamos”, reconoció Wolfgang Kubicki, jefe del grupo parlamentario liberal. Ante el auge del AfD y a la presión del ala más conservadora de su partido, Angela Merkel prometió limitar la acogida de refugiados.
Entre 2015 y 2016 entraron al país cerca de un millón de refugiados, lo que de todos modos no representa más que 1,2% de la población alemana. Sin embargo, la ultraderecha y los conservadores más extremos aprovecharon hábilmente la repentina afluencia para soliviantar a la población contra los desesperados solicitantes de asilo. Los aliados políticos de Merkel quieren limitar el número de nuevos asilados a no más de 200.000 al año. La cuestión del reagrupamiento familiar es especialmente polémica.
Los ecologistas quieren que se aplique el año que viene para los refugiados que sólo obtuvieron permiso de residencia temporal, pero conservadores y liberales se oponen tajantemente. Los Verdes se niegan a cambiar de posición porque ya cedieron mucho en cuestiones como el reemplazo de energías fósiles y la continuidad de los motores de combustión.
La política fiscal y la posible supresión de un impuesto para apoyar a las regiones más pobres de la antigua RDA también es motivo de desacuerdo. El viernes de madrugada, tras 15 horas de negociaciones sin tregua, los responsables políticos habían reconocido que hay pocos avances. “Tras cuatro semanas de negociaciones, no hemos avanzado en los puntos esenciales”, dijo Kubicki. Por su parte el partido socialdemócrata (SPD), que eligió quedarse en la oposición tras su fracaso en las legislativas de septiembre, es muy crítico con Merkel. “La canciller de las medias tintas hace lo que siempre ha hecho, mirar”, sentenció el líder del SPD, Martin Schulz.










