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La aplanadora pasó por Corrientes

Divididos hizo gala de su potente repertorio en una noche a puro rock

Ante un colmado estadio del Club Regatas, la consagrada banda Divididos, brindó ayer, en Corrientes, un potente recital de algo más de dos horas en el que Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella repasaron las canciones más destacadas de una excelsa discografía que supera las tres décadas de construcción.

El concierto estaba anunciado para las 21:30, pero como es casi una costumbre, el inicio se extendió hasta pasadas las 22, y permitió que el grueso de público, que ingresó y se retiró del estadio de manera fluida, pueda disfrutar de espectáculo desde el primer momento.

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En lugar de los arrolladores riff de la guitarra de Mollo, la noche comenzó con el canto del himno nacional, como se ha impuesto en los últimos años en la previa de los partidos de la selección argentina de fútbol, coreando las estrofas a modo de arenga previa a la acción.

La lista de temas seleccionada por los músicos tuvo una fuerte impronta autorreferencial, de hecho la banda salió de gira para celebrar su trayectoria, pero también hubo homenajes visiblemente sentidos para Roberto Sánchez “Sandro”, con la conocida versión de “Tengo”; Billy Bond y la Pesada del Rock and Roll, con una poderosa interpretación de “Salgan al sol”; Norberto “Pappo” Napolitano, con “Sucio y Desprolijo”; y para el gran Atahualpa Yupanqui en la versión de “El Arriero”, que seguramente el autor hubiese celebrado.

El power trío tiene la virtud del balance perfecto en el talento de todos sus integrantes. Las virtudes de Arnedo en el bajo no sólo afloran en demoledor slaping que anticipa el inicio de “La rubia tarada” o en “Azulejo”, sino que se potencian al ser la única viola en la chacarera de producción propia “Huelga de amores”.

Mollo no le va en saga. A su innata capacidad para crear melodías y riff que evocan a Hendrix y Jimmy Page, en obras en la versión de obras como “Amapola del 66” o “Tanto Anteojo”;  suma la potencia de una voz que se va puliendo con el correr de los años.

En tanto, el “niño mimado” Ciavarella tuvo su momento especial con un solo de batería de algo más de cinco minutos en el que hizo gala del amplio abanico de recursos que tiene a disposición para dejar su marca en cada canción.

Fue una noche en la que no faltaron los temas más exitosos de la banda, como “Ala Delta”, “Paisano de Hurlingam” y “El 38”; y el paso siempre presente de Arnedo y Mollo  la banda de culto de los ´80, Sumo, en las versiones de “Nextweek” y “Crua Chan”.

En suma, el público de tres generaciones reunido en Corrientes sintió la vibración de los cimientos de estadio, en una presentación soberbia en la que el talento, la experiencia y el amor propio de los músicos fue correspondido con una organización y un sonido a altura de las circunstancias.

La recurrencia en el término no quita fidelidad con la experiencia en vivo. Divididos demostró una vez más por qué es la “aplanadora de rock”. 

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