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Congreso del Partido Comunista chino

Todos en vilo por el plan de sucesión de Xi

Varios escenarios en juego para el nuevo Comité Permanente del Politburó, órgano ejecutivo del PCCh. Los líderes chinos, desde 1990, siempre designan herederos en los congresos del partido.

   Beijing, 23 (dpa) - China finalmente obtendrá una respuesta a la gran pregunta sobre el mayor evento político del Partido Comunista: ¿el presidente Xi Jinping claramente señalará a un sucesor? El XIX Congreso del Partido en marcha en Beijing selecciona a los líderes de China para los próximos cinco años. Unas 200 personas serán designadas a lo que se conoce como el Comité Central, y aproximadamente 25 obtendrán escaños en el Politburó, grupo que se reúne mensualmente para establecer políticas de medio plazo. 

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Xi saluda a la presidencia del Congreso. Las profundas reformas que reclama la economía china, en decadencia desde 2007, podrían impulsar un cambio de régimen, explícito o de facto, observan los analistas.

   Dentro de esa organización está el cuerpo más poderoso de China: el Comité Permanente del Politburó. Se reúne semanalmente y aprueba todas las decisiones importantes. El comité que gobernará hasta 2022 será revelado este miércoles en el Gran Salón del Pueblo, cuando Xi y el puñado de otros líderes caminen sobre un escenario alfombrado de rojo en una puesta televisada para todo el mundo. La especulación sobre la conformación se discute desde hace meses, pero los observadores chinos no saben con certeza quién surgirá como líder efectivo de la organización que gobierna la segunda economía más grande del mundo. Una sucesión contenciosa o poco clara podría generar incertidumbre política, lo que distraería al liderazgo de los problemas económicos y diplomáticos apremiantes.

   Xi ya es el líder más poderoso de China desde que Deng Xiaoping murió en 1997, por los diferentes roles que acumula desde que asumió el cargo. En el Congreso presentó una amplia visión de tres décadas para consolidar la centralidad del partido en todas las áreas de política, lo que en los hechos puede representar un cambio de régimen para gobernar la segunda economía del mundo. El Comité Permanente actualmente consta de siete hombres, liderados por Xi y el primer ministro Li Keqiang. Un sucesor sería aparente según la edad: un heredero potencial necesitaría ser lo suficientemente joven para gobernar hasta 2032. La constitución actualmente limita a Xi a gobernar sólo dos períodos como presidente. Aun así, no enfrenta restricciones para retener sus títulos más poderosos de jefe de partido y jefe de las fuerzas armadas.

   La tradicional opacidad burocrática de la política china no permite ver si algún escenario se mantendrá por mucho tiempo. En julio, Sun Zhenghai, que estaba en la línea de la posición más alta como el miembro más joven del Politburó de 25 miembros, fue destituido repentinamente por causas de corrupción.

Se define el miércoles

   Xi integra actualmente el Comité Permanente del Politburó con otros seis hombres que nacieron antes de 1960. Es decir, nadie es lo suficientemente joven como para gobernar durante 10 años después de 2022, según las actuales convenciones de jubilación que obligan a renunciar a los 68 años. Si no señala claramente un heredero en la mitad de su mandato, Xi se apartaría de las tradiciones partidistas en vigor desde 1992, lo que alimentaría la especulación de que pretende seguir como líder del partido sine die.

   Si así fuera, explica Minxin Pei, profesor del McKenna College en California y especialista en geopolítica china, “significaría que Xi se propone conducir en forma discrecional y solitaria la etapa de austeridad general que propugna”. Minxin estima que eso sería posible, pero muy arriesgado, ya que “la prioridad de la reforma es una reducción muy importante de la capacidad industrial, lo que implica el cierre de centenares de empresas que han sido declaradas obsoletas e inviables” y, como secuela, “habrá cesantías en escala no vista antes, ni en China, ni en el mundo”.

   Las sacudidas sociales que previsiblemente provocarán estas medidas, estima el profesor, “Difícilmente podrán ser abarcada por las decisiones de una sola persona, incluso si esa persona concentrara el gobierno del país, a dirección del partido y el mando del ejército”.

   De todos modos nada puede excluirse porque “Los recursos de la élite gobernante china para hacer frente a la crisis se estrechan velozmente”, valora el profesor, “y la vulnerabilidad del sistema económico y financiero impulsa tendencias a ampliar la asociación con el capital extranjero. Esos capitales exigen la eliminación del intervencionismo y proteccionismo, industrial y financiero, lo que obligaría a abrir completamente la economía china”. Minxin estima que en tal situación, “es probable Xi piense que el fortalecimiento de un liderazgo único y exclusivo es la única forma de llevar adelante esa tarea gigantesca sin perder control político”.

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