El campeón Mauro Passarino y su meta de llegar al Mundial de las dos ruedas
El deporte de las dos ruedas lo lleva en la sangre y forma parte de su ADN. Desde pequeño corría en el taller mientras su padre Federico preparaba las motos y daba rienda suelta a la locura de acelerar. A los 4 años condujo por primera vez una máquina y en la temporada siguiente comenzó su incursión en el campeonato local. Desde entonces cimentó un crecimiento gradual y hoy es uno de los mejores pilotos del país. Se trata de Mauro Passarino, recientemente consagrado campeón del certamen argentino de la categoría 600cc Superbike. En 2018 cambiará a la Sport A con la ambición de ganar el título, pero su sueño es a lo grande puesto que aspira a llegar al mundial.
En los últimos días se convirtió en el deportista más buscado del medio. Cumplió con todos, asistió a las conferencias, expuso la Yamaha R6 con la que ganó el título y visitó la redacción de NORTE para testimoniar éste momento especial por su segunda estrella a nivel nacional.

Tiene 17 años y cuenta con varios pergaminos en su haber. Ya disfrutó en 2011 una consagración y ahora vuelve a sentir esa única sensación, además de las provinciales. “Vivo más tranquilo ahora, sereno, porque la corona está asegurada, pero la mente sigue funcionando a pleno. Ya está en agenda la próxima fecha, lo programado para 2018, la nueva categoría, es decir, siempre proyectando” expresó el flamante ganador de la corona festejada con intensidad en el circuito entrerriano de Concordia.
No fue sencilla su actuación de la consagración porque el equipo debió rearmar la máquina por un accidente en clasificación, más la secuela de una lesión. “Todo es presión básicamente, pero uno debe ser fuerte para cada circunstancia porque es lo que me gusta y en consecuencia debo prepararme. Por eso entreno con intensidad y de manera constante, sin descuidar la cuestión mental porque toda adversidad surgida no te debe jugar en contra. Es el momento de estar preparado para mejorar, tomar las decisiones acertadas para superar el problema en busca de la solución”.
El momento de salir a pista con la Yamaha R6 es cuando surge la concentración a pleno y se dejan de lado los temores. “Me coloco el casco y me transfomo en otra persona. Aparece el lado frío del ser humano porque es la única forma de pelear y alcanzar los objetivos que me trazo. Soy un corredor estable que comete errores e intento salir adelante. Lo principal es saber ser autocrítico y eso me pasa en algunos circuitos como el de Río de Cuarto, donde mostré una tarea impecable y muy prolija, sin ambargo, en el de Posadas no lo hice de la misma forma porque las curvas no las tomé bien, pero de todas maneras fui el más rápido”, sostuvo el joven que a los cinco años empezó a girar en el motovelódromo de Villa Barberán.
Su evolución se dio a paso firme al afrontar las diferentes categorías en campeonatos de variados niveles hasta llegar al atractivo Superbike, cuna de grandes valores. “En mi vida deportiva aprendo mirando a los otros pilotos y hablando con ellos, además la experiencia te va curtiendo y en todo momento se incorporan conocimientos. Tengo a varios compañeros muy valiosos y mi amigo Emiliano Lanzioni es uno de los referentes y con el que competiré el año próximo en la nueva categoría”.
A la hora de hablar del futuro no se achicó y pensó en grande. “Mi meta es llegar a lo más alto y convertirme en profesional para dedicarme exclusivamente a esta actividad. Por eso apostamos fuerte con el equipo a llegar al mundial, ojalá pueda estar algún día. Ya hicimos una prueba en Brasil y la verdad que fue óptimo el rendimiento al conseguir un meritorio cuarto puesto. Ya recibimos una propuesta de Italia, pero la invitación llegó muy sobre la marcha y sabés la incidencia de la cuestión presupuestaria , se debe trabajar con mucho tiempo de anticipación. Intentaremos nuevamente y veremos si lo concretamos”.
Detrás de Mauro está el respaldo de todo un equipo integrado por trabajadores sin estridencias que van paso a paso con esfuerzo y humildad. Uno de ellos es papá Federico, conocedor de estas lides porque fue corredor y ostenta títulos a nivel regional de otras épocas de la disciplina. “Siempre digo que si no fuera por el equipo, mi familia, incondicionales en todo momento, y el apoyo del Gobierno del Chaco, Lotería Chaqueña y el Instituto del Deporte, hoy no podría decir que soy campeón. Mi esfuerzo y dedicación es diario, pero es fundamental ese apuntalamiento para marcar presencia, evolucionar y crecer en un medio extremadamente competitivo”.
Texto: Willy Rodríguez
Fotos: Hugo Escobar










