Adrenalina pura
Cuentan que Martín “Látigo” Coggi no puede conciliar el sueño por culpa de la adrenalina que perdió al dejar el boxeo. Fue tres veces campeón del mundo. El diario de un pegador impresionante, cuyos golpes llevaban 370 kilos de peso en un puño.
Pero, el excampeón no puede dormir. Algo le pasa. No es que se haya despertado de una pesadilla. Tampoco es que haya obviado tomar algún ansiolítico. Lo suyo es algo raro. Quiere dormir, pero no puede. Su mujer -cuenta Adrián Michelena en el diario Página 12-- ya está acostumbrada: apaga el velador y se echa a dormitar. Sabe que, en algún momento, Látigo va a reposar.
Tantas guerras, cerca de 180 entre las peleas como amateur y profesional, dejaron cicatrices y coletazos en su cuerpo.

Son las tres de la mañana y el campeón sigue esperando que se bajen las persianas. La historia se repite todas las noches. Y a 30 años de la obtención de la primera corona mundial Coggi habla de su estado: “Los deportes de riesgo te dan una adrenalina que nunca más te vas a sacar del cuerpo”.
La adrenalina de la clase política argentina -incluida la chaqueña- parece que tampoco tiene fin. Así, en medio de una gran conmoción por lo sucedido en el caso Sebastián Maldonado, cuya identificación del cuerpo, llenó de dolor y una sensación amarga pensando en lo que significa todo esto para su familia, reconocidos dirigentes nacionales parecen haber olvidado el sano juicio haciendo declaraciones estruendosas.
Así, en estos días, se vieron “corridas” llenas de adrenalina en algunos dirigentes políticos locales. Así, también se vio a María, una mujer que cargando en brazos a un niño, repartía votos casa por casa, recibiendo como paga una orden de compras por mercaderías para un supermercado.
A correr
Hay una alocada carrera en la cual muchos han resuelto participar. El final, incierto, crea un microclima en el cual solo ellos juegan, y creen que todo el mundo está pendiente de ello. Pero no es así.
La disputa por ganar una banca en el Congreso de la Nación, en representación del Chaco, tuvo muchos actores que salieron a recorrer la provincia. Y está bien que así lo hayan hecho. Y bueno sería que continúen haciéndolo.
Con un escenario político que puede ser muy particular, se encontrarán los legisladores nacionales chaqueños en el Congreso de la Nación, cuando en este momento hay un fuerte enfrentamiento de las provincias con el Ejecutivo que conduce Mauricio Macri por los fondos que hoy tienen estado judicial.
Chaco, una provincia que -sin dudas- es productora de alimentos (soja, girasol, maíz y también trigo) tendrá representantes en el Congreso nacional que deberán pelear sus espacios y tendrán que apelar a su ingenio para ser escuchados. Es que allí, en Buenos Aires, es donde se formaliza “la cocina” de las “habilitaciones” o rechazos a la gestión del gobierno nacional y a las decisiones que éste tome.
Son solo un pequeño puñado en ese contexto general, ya que el total de diputados nacionales son 257 y Chaco tiene solo 7.
A los fines electorales, el país se divide en 24 distritos: las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, eligiendo cada uno de ellos sus candidatos en forma proporcional al número de habitantes.
Según la ley 22.847 el número de diputados que corresponde a cada distrito es de 1 diputado cada 161.000 habitantes o fracción superior a 80.500. Así, entonces, queda de manifiesto que, a modo de ejemplo, que las provincias del NEA-NOA tendrán esta cantidad de diputados nacionales: Chaco, 7; Corrientes, 7; Formosa, 5; Misiones, 7; Salta, 7
Entre estas provincias, que tienen características similares, se suman 34 diputados nacionales. La provincia de Buenos Aires tiene 70 legisladores nacionales, en tanto que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene 25 y la provincia de Córdoba 18. Es decir, Chaco solo, no puede hacer verano.
Actuar en bloque
Sin duda alguna que nuestros legisladores nacionales chaqueños (tiene 3 senadores al igual que el resto de las provincias que hacen un total de 72 en la Cámara Alta) deberán demostrar su capacidad dialoguista y de establecer alianzas estratégicas regionales si realmente pretenden aportar algo para su provincia.
El Norte Grande, pese a que se está diciendo que el Plan Belgrano viene a saldar una deuda de décadas enteras, sigue olvidado en muchos asuntos.
El aporte de los legisladores nacionales deberá ser acorde a una triste realidad de nuestra provincia, que trata de ser una gran productora de alimentos pero que no es reconocida en toda su dimensión.
Si los legisladores no entienden que deben ser verdaderos pregoneros regionales de los dramas y necesidades de provincias que sufren de las asimetrías que por décadas han impuesto los gobiernos centrales (constituyéndose en una gran deuda de la democracia) es en vano que sigan aturdiendo los oídos de los electores con promesas inviables.
Ha llegado la hora de tomar nota de estos asuntos y de propiciar proclamas regionales, porque Chaco, en definitiva, termina siendo una isla en el gran mar del centralismo porteño.










