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Argentina y Brasil no tendrán ESP hasta 2022

Es una discusión que no debería darse. Así como en su momento la incorporación de los airbags quiso dejarse definitivamente como un opcional para los autos de la región ahora las terminales operan para que no sea obligatorio el sistema Control Electrónico de Estabilidad (ESP, por sus siglas en inglés), un dispositivo que puede evitar hasta un 80% los accidentes provocados por la pérdida de control de un vehículo.

El poderoso lobby de las empresas del sector está logrando que se demore el agregado de este elemento de seguridad que significa para las líneas de montaje costos extras que –dicen- no están en condiciones de afrontar en el Mercosur debido a la crisis. 

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Este sistema fue recomendado en 2012 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para ser integrado en la fabricación de automóviles en todo el mundo. En nuestro país en el año 2013 principales automotrices firmaron un acuerdo mediante el cual se comprometieron a implementarlo a partir del mes de enero de 2018, con el objetivo de reducir accidentes y salvar vidas.

 Esta normativa abarcaría la inclusión obligatoria en los vehículos 0km que ya se comercializan en el mercado. Lamentablemente hoy en día la industria automotriz, generalmente considerada pionera en la innovación tecnológica, es reticente a los cambios y al parecer prefiere evitar su implementación definitiva por lo que lograron que la obligatoriedad se postergue al menos hasta 2022, así como consiguieron estirar los plazos para la instalación de airbags. La fundamentación de esta posible e inadecuada decisión de su postergación es que el mercado brasileño prevé la puesta en funcionamiento obligatoria del ESP a partir de 2020, por lo que la demora les ayudaría a continuar sus intercambios comerciales con el país vecino. Según estimaciones, la nueva reglamentación se pondría en vigencia recién en enero de 2022 y no en 2018 como estaba previsto.

¿Qué es el sistema ESP?

Salvo contadas excepciones, todas las automotrices que comercializan autos en la Argentina ofrecen el Control de Estabilidad en algunos de sus vehículos. Como norma promedio, este dispositivo de seguridad se incluye en los autos de media gama en adelante, pero está prácticamente ausente en los vehículos más accesibles (en términos de valor) o de la gama básica. En el mercado argentino, entienden que es hacia allí, a dónde deberían apuntar las firmas que trabajan en el sector y las normas de seguridad a futuro.

En cuanto a su funcionamiento técnico, el sistema analiza a través de un microprocesador y varios sensores, hasta 25 veces por segundo si los movimientos del volante coinciden con el desplazamiento real del vehículo. Si éste se mueve en una dirección no indicada, interviene los frenos y la entrega de potencia para recuperar la trayectoria deseada. El sistema está compuesto por un grupo hidráulico y una unidad de control integrada (ECU), cuatro sensores de velocidad en las ruedas (los mismos que utilizan los frenos ABS), un sensor de ángulo de dirección y otro de ángulo de giro y aceleración transversal. A través de ellos, determina en qué momento el auto sufre de subviraje o sobreviraje para entrar en acción. Si bien funciona de manera automática, el conductor debe hacer lo suyo para que el ESP pueda cumplir su función. Su costo junto al ABS es de aproximadamente US$ 60,00. 

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Este es el conjunto de un sistema ESP que las automotrices quieren que sea opcional en el Mercosur y no obligatorio como en el resto del mundo. Por ahora lograron estirar los plazos de enero de 2018 al 2022 para su instalación.

“Por el bien de los argentinos y de todos los consumidores de la región, esperamos que la postergación sea un rumor y que Argentina se mantenga en línea con los planes de la Década de Acción para la Seguridad Vial y las metas de sustentabilidad de la ONU estipulados para salvar vidas”, opinó al respecto Alejandro Furas, Secretario General de Latin NCAP.

La industria automotriz debe ser consciente de las implicancias de este cambio y las autoridades argentinas como la Agencia Nacional de Seguridad Vial “deben entender la importancia que tiene una tecnología de seguridad que ayuda al conductor en situaciones adversas y salva casi tantas vidas como el cinturón de seguridad” sostiene Leandro Perillo, Gerente de Movilidad y Políticas Públicas de FIA Latinoamérica. Si se hace realidad el aplazamiento de cuatro años llegamos a la instancia donde, “el interés económico de unos pocos se pondere por sobre la seguridad y las vidas de miles de argentinos, incluso en contra de las tendencias en todo el mundo”, agregó.

En Europa las instituciones competentes en seguridad vial reconocen el potencial del ESP para salvar vidas y apoyan su estandarización. En marzo de 2009 el Parlamento Europeo ha aprobado la obligatoriedad del ESP a partir de noviembre de 2011 para todos los modelos nuevos de turismos y comerciales que se introduzcan en el mercado. Desde Noviembre de 2014 será obligatorio en todos los vehículos nuevos matriculados, sin excepción.

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