Doumont: “La música clásica tiene mucho para dar en el siglo XXI”
El próximo sábado la Orquesta Sinfónica de la provincia del Chaco se presentará en el Centro Cultural “La Flota”, Capitán Solari 123 de Barranqueras. Una semana después presentará Americaneando en la Casa de las Culturas, Marcelo T. de Alvear y Mitre de Resistencia.
“La elección del repertorio tiene relación con la propuesta que queremos acercar al público. La música clásica me parece que tiene mucho para dar y te lleva a ser sensible”, manifestó el director de la Orquesta el maestro Jorge Doumont.
El viernes por la tarde mientras en la ciudad comienza a movilizarse en torno al 32 Encuentro Nacional de Mujeres en la Casa de las Culturas ensaya la Orquesta Sinfónica. El cielo está gris y plomizo, las bajas temperaturas viste de negro a los peatones y todo parece opaco. En un lugar de la ciudad todo está más exaltado, la música despunta las emociones y el clima se vuelve agradable.

El maestro Jorge Doumont acepta hablar por teléfono, se lo escucha animado y seguro en sus expresiones. “La elección del repertorio siempre está asociada a un equilibrio entre el público. Es necesario saber si uno tendrá frente un público preparado o no, hay públicos ávidos por un repertorio específico de la orquesta y otro público que va a escuchar por primera vez a una Orquesta Sinfónica”.
“Dentro de una semana en Barranqueras nos presentamos ante un público nuevo y armamos un repertorio con obras que son conocidas, que son popularmente conocidas. En estos casos se buscan melodías que estén cerca de la gente y que se pueden abordar desde la orquesta sinfónica”, explica.
La presentación en el Centro Cultural La Flota el próximo sábado a las 21 será con estrada libre y gratuita. Habrá música popular en el repertorio con obras de Giochino Rossini, Pietro Mascagni, Arturo Márquez, Pyotr Tchaikovsky, Antonín Dvoøák, Aleksandr Borodin. “Si bien estos nombre pueden sonar difíciles o raros pero sus obras están en la gente”, desliza el maestro al tiempo que tararea un melodía del Lago de los Cisnes de Tchaikovsky.
La Orquesta Sinfónica del Chaco también se presentará el sábado 28 con el espectáculo Americaneando: un recorrido musical por latinoamérica. Este será el séptimo concierto de temporada del cuerpo artístico del Instituto de Cultura dirigido por Doumont. En este caso la entrada tendrá un costo de 50 pesos.
“En el caso del Concierto de Temporada hay una diferencia porque es un público que espera un concierto sinfónico y que está ávido por escuchar esta música”, detalla. Cabe destacar que se presentará por primera vez el Concierto Nº 1 para Viola y Orquesta del compositor argentino Juan Carlos Grupalli. Se trata de un estreno mundial, cedido por el autor a la solista de viola Analía Estigarribia y a la Orquesta. “Es un repertorio argentino y compartimos otras cosas latina. Por ello el título del concierto es Americaneando”, cuenta.

Para quienes ya han asistido a un concierto de la Orquesta Sinfónica del Chaco el maestro Doumont les abre la intimidad de los compositores que abordan. Consultado por sus gustos en el amplio abanico de la música clásica advierte que hay varios nombres, “me gusta Antonín Dvorák, Ludwig van Beethoven, Joseph Ravel. En el caso de Dvorák es casi un fanatismo, me gusta mucho y me moviliza. Por Beethoven tengo una admiración suprema. Podría nombrar un montón pero en lo esencial uno termina inclinándose por lo sensible”, subraya y abre un silencio.
“La música clásica me parece que tiene mucho para dar en el presente por oposición. Por ejemplo, puede darte y puede invitarte a estar quito en un mundo totalmente agitado. Te lleva además a ser sensible. Suceden cosas que no podes manejar”, se adentra el director de la orquesta sinfónica. Por último Jorge Doumont destaca que la música le ha dado mucho mucho.
“La música me dio en lo personal disciplina, formación, amigos, la posibilidad de viajar y conocer gente increíble. Me ha hecho sensible y siento que me hermana con gente que no visite nunca o que no volver a visitar. La música permite desarrollar la imaginación algo que se está perdiendo. Además me abre un espacio para jugar, esto del juego es importante porque yo dirijo y finalmente soy un señor que mueve las manos frente a un grupo de músicos. Ese juego es para la vida y me hace tomar contacto con algo que es intangible. La música me permite encontrar belleza donde no hay”, concluye.










