Tarrío: “No estamos de acuerdo con las tasas de las Lebac porque son perjudiciales para la inversión”
El presidente de CAME, una entidad que nuclea a 1.544 federaciones, cámaras, centros y uniones empresarias de todo el país, estuvo en Resistencia para encabezar un encuentro regional. En NORTE, repasó en profundidad temas que inciden en la actividad de las pymes y habló con optimismo de las perspectivas económicas hacia 2018.
Entrevista: Leticia Muñoz
Fotos: Hugo Escobar y Marcelo Cáceres

Fabián Tarrío hace cinco meses que preside la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), entidad insignia en la representación de las pequeñas y medianas empresas (pymes), que son las principales generadoras de empleo en el país. De paso por Resistencia, donde el jueves encabezó el primer encuentro regional NEA y Litoral que se hizo en esta ciudad, visitó NORTE para abordar varios temas que hoy preocupan y ocupan al empresariado.
El mendocino, referente de la Federación de Centros Comerciales a Cielo Abierto, llegó acompañado por el secretario general de CAME, José Bereciartúa, y el secretario de Hacienda, José Lorenzo; Alfredo González, vicepresidente regional de CAME y ex presidente de la Cámara de Comercio de Resistencia, y el titular de Fechaco, Sergio López.
Reformas laboral y tributaria, accesibilidad al crédito, problemas en las ciudades de frontera, Ley Pyme, recuperación económica y relación con el Gabinete nacional fueron algunos de los temas que Tarrío analizó con NORTE. “Algunos gremios y empresarios me suenan a viejo”, señaló al abordar la reforma laboral, que según su visión “pasa por una reforma social”. También advirtió sobre la incidencia negativa de la política monetaria en la inversión privada, dadas las altas tasas que mantienen las Letras del Banco Central (Lebac, títulos de deuda a corto plazo que licita el BCRA). “No estamos de acuerdo con las tasas porque marcan un desajuste en cuanto a los créditos”, explicó.
-Mirando una foto de la economía del país hoy ¿qué le preocupa y qué le da más esperanzas?
-Primero fijémonos qué va a pasar con las economías regionales, que nos pueda dar una esperanza de que no vamos a tener la problemática agregada de otros países de la región. Todo indica que Brasil tendrá un superávit del 1% el año que viene. Eso es una buena noticia para Argentina, porque en términos comparativos dependemos mucho del comercio con Brasil, tanto para comprar como para vender.
Y quizás deba decir que me preocupa que los argentinos no entendamos que hay momentos de recapacitar, analizar y pensar positivo hacia adelante. Este es el momento. No porque sea una mera ilusión sino porque hay signos positivos de alguna reactivación económica, que creemos se dará en 2018 y con más fuerza en 2019. Este año vamos a crecer alrededor del 2,5% y el año que viene hay expectativas de que sea un 3,5%, según nuestro cuerpo de economistas, aunque el gobierno pretende más, pero no sé si lo logrará. Estamos atados a los vaivenes internacionales. Y hay un tema: no estamos de acuerdo con las tasas de las Lebac. Marcan un desajuste en cuanto a créditos. Son perjudiciales para la inversión. El que tiene un proyecto con una determinada rentabilidad y un retorno específico en cierto tiempo, hace la cuenta y ve que la Lebac le da el 27%, entonces va a esperar para invertir. Eso no es bueno. La inversión es confianza. Y tenemos que pensar, al margen de la inversión extranjera, la inversión real, la que nos toca y nos convoca que es la inversión nuestra. Y hay argentinos que pueden hacerla.
-¿El valor del dólar hoy a ustedes los beneficia o los perjudica?
-Es una eterna historia. El año que viene se calcula que estará en promedio a 19,35 pesos. Es un nivel al que cuesta competir, pero no pasa sólo por el dólar. Pasa por los costos internos que son altos, como los sueldos que son altos con respecto a otros países. Y no digo que a la gente le sobre la plata. Son altos los costos logísticos, la presión impositiva. Entonces, quizás el dólar debería estar como hoy o a 20.
La Ley Pyme
-¿El empresario pyme tiene hoy un fácil acceso al crédito en el sistema bancario?
-La Ley Pyme facilita estas cosas. En CAME estuvo el presidente del Banco Nación (Javier González Fraga) y él fue pyme, ya no lo es. Nos contaba cuál es la instrucción, que llega lenta a las sucursales de todo el país que son 720. Decía que hay que darle crédito al proyecto más que a la garantía hipotecaria. Me parece que la Ley Pyme ayuda porque da unos puntos de ventaja sobre la tasa que cobra cualquier banco, tiene facilidades para prorrogar el pago del IVA o tomar el Impuesto al Cheque a cuenta del pago de Ganancias. De todas maneras, hay una realidad que es la que marca el Banco Central (con las tasas que paga por las Lebac) y que deberá acomodarse de a poco a algo más posible para que la gente pueda sacar créditos para producir.
-¿Coincide entonces en que, de la Ley Pyme, se espera un poco más porque recién arranca?
-Recién arranca y hay algo interesante, por lo negativo. De 650.000 pymes que hay en el país (aunque el gobierno calcula más, porque incluye a monotributistas), se han inscripto menos de 300.000. Es algo que nos cansamos de repetir: la ley es interesante. El pyme tiene que decirle a su contador que lo inscriba, es un trámite sencillo, que no lleva tiempo. Además, estamos requiriendo la reglamentación (del Poder Ejecutivo Nacional) del artículo 10 de la ley, que refiere a generar incentivos fiscales a provincias de frontera.
Reforma laboral: “Algunos gremios y empresarios me suenan a viejo”
Para Fabián Tarrío, presidente de CAME, la reforma laboral que requiere el país “no será a la brasileña”. Fijó así su visión sobre lo que necesitan las pymes y alertó sobre la incidencia nefasta de los juicios laborales.

-Estuvieron con el ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, el jueves pasado. ¿Qué les dejó ese encuentro?
-Fue una reunión interesante que se motiva por un programa que tenemos en conjunto, de formación profesional para mejorar la calidad del empleo para que aquellos que no lo tienen o quieren superarse. Es una buena combinación con el Ministerio de Trabajo, que está trabajando bien. Pero hay una problemática real, que existe y no la podemos negar, y es lo que nos cuesta a las pymes la pata tributaria. Dentro de ese 42% (de las ventas) que nos cuesta está el tema laboral. Empieza por un gran problema que es el juicio, que cualquier gran empresa puede soportar, porque tiene espalda y hace previsión. Hay un problema serio con los accidentes de trabajo y las ART. Estamos pagando casi un 6% de la nómina salarial por ART.
-¿Toda la problemática que suponen los juicios se fue incrementando en el último tiempo?
-Sí, porque cuanto más problemas existan más le cuesta a la ART cubrirlos y más le cobra al empleador. Habida cuenta de eso, estamos pensando en una reforma laboral, que no será a la brasileña. Acá será consensuada entre los actores involucrados. Es lo que proponemos y hay colegas nuestros de otras entidades empresarias que piensan lo mismo. Habrá que sentarse gremios, empresarios y el gobierno.
-¿Ustedes están muy lejos de lo que piensan y quieren los gremios?
-Siempre hay diferencias notorias entre lo que pensamos unos y otros, pero no son irreconciliables, son diferencias a considerar. Estoy seguro de que en momentos difíciles todos debemos poner un poco de esfuerzo. Fue duro para el actual gobierno enfrentar el cambio, porque debió aumentar tarifas, sincerar el valor del dólar y la inflación. Encontró mucha resistencia y no nos fue bien el año pasado. Tenemos 21 meses consecutivos de bajas en las ventas. Recién ahora se está desacelerando esa baja. En la pyme está subiendo la producción, de la mano de la construcción, de la metalmecánica, de la agroindustria, del sector automotriz, y de la obra pública. Esto significa que la pyme está sintiendo los coletazos y se está recuperando.
Mejora sectorial
-Por ahora hablamos de una mejora sectorial.
-Muy sectorial. Las economías regionales van de a poco. El limón y el arándano andan mejor, pero hay otros sectores que no. Es difícil recomponer una economía que estaba distorsionada. Habida cuenta de eso, creemos que no fue un golpe como el de 2001-02, donde se podía discutir cualquier medida a tomar y cualquier sector involucrado aceptaba porque servía para salir de un momento tan difícil. Esta vez (la crisis) no fue tan declarada, aunque fue fuerte, entonces lo que necesitamos es un poco de tiempo para discutir las cosas. Lo dijo el ministro Triaca cuando habló de una reforma laboral consensuada. Pero pedimos puntualmente por provincias como el Chaco y otras del Norte, que siempre tienen desventajas comparativas con los sueldos del centro del país y de Buenos Aires, con logísticas caras que les hacen difícil competir. Le pedimos puntualmente que considere, quizás a través del Decreto 814 que habla de hasta un 11% de reconocimiento de anticipo del IVA, que eso se pueda aumentar un poco.
-¿Todo lo que sea reforma laboral es meramente costo o puede modificarse algo más a pedido del sector empresarial?
-Pasa que la mano de obra hoy no es la misma que hace 50 años, cuando yo ingresé en el mercado laboral. Hoy es más tecnológica e innovadora. Pero también hay sectores que no pueden involucrarse en la tecnología. Lo que hay que hacer es encontrar las vías que nos lleven a hallar el obrero, el técnico y el profesional especializado que se adecuen a cada tipo de trabajo. Eso hay que discutirlo también. A mí algunos gremios y empresarios me suenan a viejo. Hay que adaptarse a los tiempos que corren, reconocer que hace falta mejorarnos y para eso trabajamos en CAME. Creemos que la reforma laboral pasa por una reforma social y con objetivos distintos. En verdad, hace falta mejor educación pero sobre todo trabajo, porque después viene todo.










