Caso Maira: un papel con tres nombres de mujeres, la pista de presunta trata de personas
A nueve meses de la desaparición de Maira Benítez, las fiscales de Villa Ángela pidieron la incompetencia y será el juzgado de Garantías quien tendrá que resolver sobre la intricada causa que por pruebas colectadas podría estar vinculada a la trata de personas, según uno de los fundamentos esgrimidos por Gisela Oñuk y Silvana Rinaldis.

Cuando el último verano tocó subrogar a la fiscal de Villa Ángela Gisela Oñuk a su par Sergio Ríos- se había enviado el incipiente expediente- al juzgado federal de Sáenz Peña para que determine si la desaparición de Benítez (18) está vinculada a posible delito de trata de personas.
Sin embargo hasta el 23 de febrero de 2017, no había elementos que hicieran pensar en esa posibilidad, siguiendo la investigación en la instancia ordinaria.
Eso sucedió a mediados de febrero- y esta semana- las fiscales pidieron intervención a la jueza de Garantías Yolanda Idalina Alvarenga de Gómez Samela, la que tendrá que resolver en días venideros si acepta la incompetencia y remite al juez federal subrogante Aldo Mario Alurralde, quien después deberá expresarse en el mismo sentido.
Oñuk confirmó a NORTE dicho pedido, a raíz de algunas pruebas que han sido logradas a lo largo de los allanamientos realizados en los últimos meses por la causa que tiene detenidos a Rodrigo Silva, su padre Catalino Silva y Gabriel Cáceres, como “coautores de la privación ilegítima de la libertad agravada” y ahora las representantes del Ministerio Público Fiscal, le agregaron “trata de personas en concurso ideal”.
Y mantienen los cargos contra, Sergio Coria, Ramón Cáceres (como coautores) y Belén Ledesma (por encubrimiento), todos se encuentran en libertad. La semana en el juzgado de Garantías viene cargada porque Alvarenga de Gómez Samela- tiene que expedirse- sobre el cese de prisión que pidieron los defensores de los Silva y Cáceres.

La prueba clave
La prueba aportada en el abultado expediente que se tramita en Villa Ángela, que hace presumir a Oñuk y Rinaldis sobre que se podría estar frente a una red de trata de personas se basa en un manuscrito con tres nombres de mujeres (incuso el de Maira) que se halló en un rancho de un campo cerca del lote 11, donde trabajaba Rodrigo Silva.
El pequeño papel, estaba guardado en una caja tetra brik de vino. “Ese papel se secuestró en un campo donde trabajaba Ramón Cáceres, papá de Gabriel, y ese campo está pegado a donde trabajaba Rodrigo Silva”, dijo a este medio la fiscal Oñuk y agregó: “El papel estaba en una casa muy precaria, en una de las habitaciones, entre parece ser cosas de recuerdos que había, se halló una notita dentro de una cajita de vino tinto”.
Tres nombres
Según la fiscal el papel mencionaba “el nombre de las tres chicas con un precio, buscar en el puesto la llave, y como que firmaba `Rodri`”, precisó sobre la esquela que estaba algo deteriorada y debieron reconstruirla, y que de prosperar se convertirá en pieza clave para sostener que Maira fue introducida en una red de trata, si es que la justicia federal da luz verde a esa pista.
El escrito mencionaba los nombres de tres mujeres: “Jackie, Maira y Karla”, preciso Oñuk.
Además tras las pericias de los expertos informáticos de la Policía del Chaco, pudo recogerse conversaciones que Maira mantenía en privado en su perfil Facebook y el envío de fotos de contenido explícito a hombres que entablaron conversación con la joven que despareció en la mañana del 17 de diciembre y que según testigos, fue vista subir al auto conducido por Silva, quien además era acompañado por su amigo Cáceres.










