Una visión realista sobre el textil
GANCEDO (Enviados especiales) - El productor y consultor Mariano González habló con NORTE de varios temas relacionados con el cultivo de algodón, como el uso de la semilla y la suerte de los pequeños y medianos productores.
“Ese techo de 200 hectáreas tendría que haber sido regulado aunque sea a 100, pero es un escalón que se pone porque el de 200 hectáreas es un productor indefinido, entre mediano y chico, porque realmente es el productor que cosecha a granel y entrega como está la productividad y no tiene tiempo porque realmente maneja otros números”, dice en referencia a lo que estable el nuevo marco de regulación para el uso de la semilla dispuesto por el Inase.

“Hoy el productor mediano y grande, si bien hacen extensiones de gran magnitud, tienen otro cultivo que van a entregar o parar para compensar con la economía de este algodón”, añade pero hizo una salvedad: “Está muy bueno que pensemos en los chicos como economía regional, pero también que los tengamos controlados porque si son para seguir criando picudo, enfermedades o plagas; realmente habría que ajustarlos y llevarlos para otros cultivos”, dice.
Un productor de 200 hectáreas
González señala ante la consulta de NORTE que cada vez que se toma algún decreto o alguna ley hay que pensar en lo que menos se tiene también porque se necesita de alguna manera seguir disparando las economías que sigan funcionando, pero un productor de 200 hectáreas hoy sigue siendo un pequeño productor, que el 80% va a pensar en entregar toda la productividad a la desmotadora y venderlo en bruto y no va a pensar en su semilla, va a estar esperando que el gobierno les entregue de vuelta semillas, insiste.
Por otro lado —opina-- lo que yo haría es hacerles un seguimiento a estos productores chicos, conociéndolos y operaría en factor sorpresa, para ver cómo es el manejo, cómo desarrollan y también incentivarlos a que si ellos tienen la tecnología y los campos bien manejados, podrían ser productores de semillas, obviamente regulados y protegidos, para alimentar aquellas grandes deslintadoras para que se pueda hacer un negocio complementado o un plus a la situación en el valor agregado de origen.
Sobre la nueva normativa, “que es el RUS, a medida de que vamos avanzando en leyes, en tener nuevas reglas de juego, creo que hay que llamarlos a aquellos que se alejaron por alguna situación u otra, y conocer cuál es su objetivo, su idea, cuáles son sus misiones y también escucharlos para que ellos de alguna manera se incorporen a esto sin tener problemas y no tener cortocircuitos”, enfatiza, como una manera que vuelvan al algodón algunos productores que dejaron de sembrarlo.
Leyes de escritorio
El ingeniero agrónomo Mariano González, oriundo de Charata, sostiene que las leyes y demás se toman en un escritorio; de la teoría a la práctica hay un puente lindo y varias cosas, entonces hay que entender varias situaciones para poder replanteárselas para tomar un camino en el cual todos seamos ganadores, pero creo que la gente entiende que el cultivo que más firme y rentable es el algodón, por eso poniendo un poquito de cada uno y poniéndolo en la mesa podemos tratar, entre todos, que el cultivo vuelva a elevar las hectáreas y entre el Chaco y Santiago esté la mayor productividad.
La investigación
Ahora también el proceso o el desafío está en las empresas que se dedican a investigar germoplasmo o genética y biotecnología avanzada, porque tiene que superar a las que están hoy en el mercado, tienen que brindar el manejo necesario porque tienen que venir con un manual de instrucciones que tiene mucho que ver con el manejo del productor, sostiene.
Ilustra que “es porque es muy bueno comprar un televisor de 50 pulgadas pero si no sabés dónde ponerle la pila nunca lo vas a encender, entonces lamentablemente hay que volver con una comunicación amable, no impulsiva y entender que todos somos importantes, tanto el pequeño, el mediano y el grande, y las industrias obviamente; tanto los que separan las semillas de la fibra, como las que van a sacar el linter y curarla para volver a empezar”, pide.
En busca de una mesa de debate
“Yo creo que las industrias textiles tendríamos que tener todos una mesa de debate para ir fijándonos no solamente qué es lo que vamos a sembrar ahora en noviembre, sino qué es lo que vamos a percibir a partir de ahora en marzo-abril del 2018, adónde lo vamos a colocar, si tenemos un mercado internacional, si tenemos un mercado local o vemos cómo podemos llegar a impulsar las empresas privadas para que la mano de obra quede genuinamente y por eso es importante conocernos y al conocernos saber de qué estamos hablando”, dice el consultor.
Gonzalez está lleno de optimismo y señala que hay un informe internacional de un consultor y corredor de algodón que trabaja en Brasil y Estado Unidos, “y dice que si realmente cambiamos el paradigma y en lugar de importar algodón como lo estamos haciendo hoy vamos a exportar algodón, vamos entrar en ese canal de navío que lo hemos perdido hace cuatro o cinco años”.










