Yo me avivo, tú te avivas, él se aviva, nosotros nos avivamos…
Son las 7 am, la radio en el mismo dial, con los mismos personajes que me hacen reír a carcajadas, para levantar de entrada la serotonina (hormona del bienestar).

Me dirijo a mi trabajo como todas las mañanas, en el camino mano izquierda veo sobre el cantero entre las avenidas, bolsas volando, botellas de plástico y de vidrio rotas, más adelante un montón de cajas desparramadas, por lo que debo hacer una maniobra peligrosa para no llevarlas por delante, en otra esquina un basural con caballos comiendo de los contenedores.
“El mayor fracaso del hombre ha sido su incapacidad para lograr cooperación y
entendimiento con los otros”, Hersey y Blanchard.
De golpe semáforo, un señor al lado mío en su moto, casco: sin prender, saliendo a mitad de su cabeza como si llevara una ‘corona’, saca del bolsillo una golosina, pelea con el envoltorio, la lleva a la boca, sacude la mano sin cesar para que se le desprenda el papel, cayendo éste definitivamente al suelo, se limpia la mano por el pantalón reiteradas veces para sacar el pegote. No recuerdo la última vez que hice algo así. Hace muchos años todo lo llevo a mi casa, bolsillos y cartera llenos de papeles.
Por un momento se me pasa la alegría. Todos los días las avivadas están presentes, con ayuda de mis amigos hice una lista:
Con los cascos, sus variantes
Lo llevan en el brazo, hasta cuando ven el control, y se los colocan rápidamente.
Va el padre con el casco, el niño sin él, o viceversa.
No usarlo en ninguno de los casos.
De tránsito
Andar sin la documentación en la moto, y cuando ves un control, te haces el tonto bajándote de ella, llevándola al lado tuyo caminando (como si estuviese descompuesta) o bien girar rápidamente en calles aledañas.
Circular por la vereda en contramano, en bici o moto, para acortar camino. Estacionar la moto en la vereda, molestando a los transeúntes.
No dejar libre tránsito a los que circulan por la rotonda, no dar prioridad al móvil de la derecha, no frenar con la moto en las esquinas, y de paso tocar bocina para que todos sepan.
Estacionar ‘un ratito’: frente a un garaje, poner balizas en doble fila, tapar la rampa para discapacitados o en lugares exclusivos para ellos.
Chocar a alguien y fugarse, aun teniendo seguro. No dejar pasar a los peatones en las esquinas, (hacerte el que no los ves). Ir con el celular manejando, mandando mensajes o atendiendo llamadas, súper distraído.
Ir como colectivo en una moto. Lleno de gente.
Cruzar semáforos en rojo, haciéndote el tonto, doblando despacito en la esquina ‘como para que nadie te vea’.
Carros que entorpecen el tránsito, siendo manejados por menores, que en muchos casos insultan a los de atrás, sin dejarlos pasar y animales que los tiran, en muy mal estado.
Otras
Hacerte el dormido, para no dar el asiento en el colectivo. Cruzar a mitad de cuadra las calles (como si esto acortara el tiempo). Hacerle creer al otro que te dio menos en un vuelto, para que te dé más plata.
Cuando vas a la caja de 10 productos, y vos llevas 28, rogarle a la cajera que te cobre.
En la cola del Rapipago (siempre largas) decir: ¿Me cuidás un ratito el lugar voy al kiosco?, yendo en realidad hasta el banco.
Encontrar, de casualidad a un conocido en la cola interminable del banco, quedarme a charlar con él y colarme para hacer mis trámites.
Tirar besos por el espejo retrovisor a la chica que está estacionada atrás. (Se hubiese bajado por lo menos).
Arrojar papeles por la ventana del auto, botellas, etc.
Quemar basura en la esquina de tu casa, productos altamente tóxicos, que afectan a los vecinos y al medio ambiente (de paso, le llenás de humo la ropa del tendal).
Soltar a la calle animales como: caballos, gallinas, perros, lagartijas, loros, yacarés, víboras (exageré un poquito).
Colocar a escondidas tu basura, en el cesto del vecino.
Usurpar terrenos.
Parar con mi vehículo sobre el área ‘rayada’ por donde deben pasar los transeúntes.
Cargar más kilos de los que le decimos al verdulero.
Salir con el perro a que haga sus necesidades en el cantero de los vecinos, (no en tu patio, porque hay que juntar).
Si todos entendiéramos que lo que tiramos, otros deben levantar, y contamina la casa de todos. Si vamos sin la reglamentación al circular o violamos las leyes de tránsito, ponemos en riesgo nuestra vida y la de otros.
Y así con todo, estamos relacionados, queramos o no, el ‘afuera’ sigue siendo nuestra morada, nada más que compartido con personas que no conocemos, pero con las que estamos ‘invisiblemente’ conectados de alguna manera.
Hacerse hábitos de buen ciudadano no es difícil, solo hay que pensar que cuando hago algo que no corresponde estoy embromando al resto y también a mí.
Echarle la culpa a la ‘sociedad’, a los políticos, es responsabilizar al otro de lo que yo dejo de hacer. No descarto que falten políticas de gobierno y educativas, las necesitamos en forma urgente.
Te invito a hacerte cargo de lo que nos toca como habitantes de este planeta, aportar a su mejora y agradable vivir. Está en tus manos.
¿Qué haces en tu día a día para contribuir?
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