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Nuevo golpe al bolsillo de usuarios de telefonía móvil

Por segunda vez en lo que va del año, el servicio de telefonía móvil aumentará sus tarifas a los usuarios. Sin ningún marco normativo que lo impida, el incremento se comenzará a aplicar a partir del mes que viene y se estima que la suba será de hasta un 12 por ciento de los precios fijados para llamadas y paquetes de datos.

En realidad, de las tres empresas que dominan el mercado argentino de telefonía móvil, una de ellas —la compañía Claro—tiene vigentes los nuevos precios desde el mes pasado. Las otras dos, Personal y Movistar, confirmaron que en las próximas semanas actualizarán sus cuadros tarifarios. Como ocurre con otros rubros donde empresas que tienen posiciones dominantes pueden darse el lujo de repartirse el mercado, la competencia en los segmentos de la telefonía móvil es puro maquillaje. El resultado de estas viejas prácticas es conocido: servicios deficientes, precios muy altos y cobertura deficiente.

Se calcula que en el país hay alrededor de 62 millones de líneas declaradas, es decir que hay más celulares que personas que habitan el territorio nacional. Esta cifra ubica a la Argentina entre los 25 países con mayor cantidad de usuarios de móviles, y aunque representa un negocio formidable para las operadoras, los usuarios saben mejor que las millonarias ganancias que embolsan las compañías nunca se reflejaron en una mejora sustancial del servicio que ofrecen. Los últimos datos disponibles del mercado argentino de telefonía móvil señalan que Personal, la empresa de celulares de Telecom, tiene 20 millones de líneas; Movistar, de Telefónica, tiene un número similar de líneas activas declaradas; mientras que Claro posee 21 millones de líneas. El resto de las líneas pertenecen a la empresa Nextel, que tiene una porción minoritaria del mercado pero con enormes posibilidades de convertirse en un jugador de mayor peso a partir de que en abril pasado la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia autorizara la compra de esta compañía por parte del grupo Clarín, que desembolsó unos 165 millones de dólares para quedarse con el ciento por ciento de esta empresa telefónica que, al menos por ahora, solo presta servicio en las ciudades con mayor cantidad de habitantes del país.

Desde que se masificó el uso de los teléfonos móviles en el país, a fines de los años 90, y hasta la fecha, la demanda del servicio de comunicaciones móviles registró un aumento sostenido, sumando cada año nuevos usuarios. Este crecimiento, sin embargo, no tuvo su correlato en la calidad de los servicios que ofrecen las operadoras, pese a que las modificaciones de las tarifas fueron, por supuesto, siempre hacia arriba. Los usuarios, en rigor, no tienen muchas opciones ya que el cambio de un operador por otro por lo general no trae aparejado grandes beneficios para el cliente; y las decisiones de cambiar de compañía están relacionadas más a la necesidad de canalizar la disconformidad a través de la renuncia a un prestador, que a la certeza de que el nuevo servicio será mucho mejor.

La competencia entre las compañías operadoras se reduce, entonces, a las campañas publicitarias; mientras los servicios, al menos en esta parte del país, continúan mostrando serias deficiencias, con precios cada vez más altos. Todo indica que esta vez será igual; que los sufridos usuarios pagar án más por las mismas prestaciones, sin poder gozar de los beneficios que deberían brindar las operadoras si estuvieran en un mercado con genuina competencia.

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