Cada vez más niños y adultos concurren a los merenderos a recibir una copa de leche
En los últimos meses, el número de chicos de todas las edades e incluso adultos que tienen que recurrir a comedores populares y merenderos se ha incrementado exponencialmente. NORTE realizó un relevamiento en los espacios gestionados por la organización Barrios de Pie y otros emprendimientos de vecinos voluntarios como el que dio origen a “La Casita del Árbol Ayala”, que no cuenta con vinculaciones partidarias, y el escenario es similar: en los últimos 18 meses, cuanto menos se ha duplicado la concurrencia de quienes no cuentan con ingresos necesarios para cubrir las necesidades más elementales.
Esta es sólo la punta del iceberg. En el territorio se hacen carne las consecuencias del aumento constante del costo de los productos de la canasta básica y de una economía “enfriada” a costa de reducir el consumo y las actividades informales que funcionan como salvavidas de los sectores más postergados.

El escenario se completa con otros datos poco felices de la compleja realidad: según datos del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), teniendo en cuenta los datos revelados por la última encuesta permanente de hogares de INDEC, más de 4 de cada 10 niños y adolescentes en la Argentina se encuentra por debajo de la línea de la pobreza.
A la vez, el ISEPCI, detectó malnutrición en el 43% de los chicos de entre 2 y 18 años que asisten a los comedores y merenderos en Resistencia y el área metropolitana.
Escenario complicado
“En los últimos 18 meses, vimos que se fue incrementando la cantidad de chicos que concurren a los merenderos, de la mano de una situación económica en general que ha empeorado‘, describió Cristian Lezcano, coordinador de Barrios de Pie en una recorrida por algunos de estos espacios que la organización gestiona en las afueras de Resistencia.
“Antes de ese período, teníamos muy poco pibes, unos 30 0 40; pero el número fue aumentando de manera constante y se aceleró en los últimos meses”, describió.
De los registros que se realizan en panillas que los padres deben firmar para acreditar la concurrencia, surge la evidencia de que los merenderos que contaban con 20 chicos, ahora tienen 70 y donde concurrían 50 actualmente van 100, en promedio.
“Hacía mucho que no veíamos tantos niños acercarse a los espacios donde se les da una copa de leche”, explicó Lezcano.

En total, Barrios de Pie asiste a alrededor de 2000 chicos, en Resistencia y toda la región metropolitana, Sáenz Peña, General Roca y Avia Teria; entre otras localidades.
“En los últimos meses, tuvimos que abrir muchos más merenderos porque la situación está terrible: hace dos años atrás, teníamos siete merenderos, y en la actualidad, sólo en el Gran Resistencia, tenemos 40”, aseguró el coordinador.
Para Lezcano, “evidentemente, hay una situación social que empeora y esto hace que cada vez más gente se acerque a los comedores”.
Recursos escasos
Los pocos recursos que llegan, provienen de Gobierno Provincial. Si bien el aporte es “muy valorado”, los fondos se te vuelven cada vez escasos teniendo en cuenta el aumento constante de los precios, por una inflación que prometieron controlar rápidamente, pero continúa por encima de las estimaciones oficiales. “Los recursos son los mismo que teníamos para gestionar los siete merenderos, pero por suerte tenemos los aportes de la gente que entiende que mantener estos espacios es fundamental para llegar a esos lugares donde el Estado, si está, lo disimula bien”, ironizó Lezcano.
La descomposición social registrada en los últimos años acercó a los merenderos también a personas mayores, en su mayoría adultos mayores, que han perdido la capacidad para cubrir sus gastos mensuales. “Acá llegan estas personas a tomar la leche, fundamentalmente, y acompañan a los hijos de los trabajadores informales y changarines que ha sufrido en carne propia el ‘enfriamiento’ de la economía, que produjo una caída del consumo y de la actividad económica en general”, apuntó.
Por ahora, el aporte del Estado nacional para este sector postergado ha sido la sanción de la Ley de Emergencia Social y la activación, lenta, de un padrón de beneficiarios del salario social complementario.
Lezcano duda de la aparición de los brotes verdes promocionados por las grandes usinas de información nacionales. “Nosotros no vemos una mejoría, en realidad, cada día tenemos más chicos y más gente grande que concurre a los merenderos para recibir una tasa de leche y comer algo”, dijo y alertó: “La situación es muy grave y no sólo aquí en el Chaco, lo vemos en todo el país cuando nos toca reunirnos con gente de otras provincias; el norte históricamente postergado lo sufre más, pero el descalabro es generalizado”.
Actividades
Los merenderos de Barrios de Pie ofrecen a los chicos una tasa de mate cocido con torta frita o pan casero, tres veces por semana. La frecuencia depende de los recursos disponibles: a principios de mes, la merienda se sirve todos los días, pero a medida que transcurren las semanas, los organizadores se ven ante la obligación de racionar de manera más austera.
En estos espacios, funciona además el “Circulo Infantil”, en el marco del cual se instruye a los chicos y a los padres sobre los derechos del niño y se hacen actividades recreativas, como prácticas de deportes y también apoyo escolar, brindado por voluntarios.
“Todo esto nos da la posibilidad de hacer un acompañamiento más integral para los chicos, mejorando su rendimiento escolar y promoviendo actividades sanas para su desarrollo como son los deportes; es decir, intentamos cubrir los distintos frentes porque las necesidades son muchas”, subrayó.
La mayoría de los espacios son casas de familias, que hacen las veces de merenderos en el patio o en otro sector de los predios. Trabajan entre ocho y 10 personas diariamente.










