Denuncia a jugador de rugby: “Me rompió el tabique y me salvé de no morir desangrado”
Fabián Castellari regresaba con amigos, caminando por calle Remedios de Escalada y por la espalda, según recuerda fue atacado por un jugador de primera división del club Regatas. Acudió a NORTE para dar su versión del hecho ocurrido en mayo, pero lo expone públicamente luego del proceso de recuperación física y emocional que le tocó atravesar durante estos tres meses.
“Ocurrió el 14 de mayo por la mañana alrededor de las 7, caminaba junto con a mis amigos luego del boliche, por la calle Remedios de Escalada, a media cuadra de la avenida 25 de mayo, cuando fui sorprendido por la espalda y golpeado brutalmente por Franco Vianello, jugador de rugby de la primera categoría del Club Regatas Resistencia”, dijo Castellari, quien con la denuncia concurrió a la redacción para exponer lo sucedido.

Según recuerda: “el rugbier se hallaba eufórico a la salida del boliche. Buscó pelea a dos de nuestro grupo de amigos, quienes pensaron que lograron calmarlo, sólo para ser atacados alevosamente cuando se retiraban del lugar. En lo que se sintió como una fracción de segundo, pude oír y ver cómo Vianello lanzaba contra la pared a uno de mis amigos que venía caminando muy próximo a mí y que luego del arrebato quedó herido en el suelo; al voltear, recibí un durísimo golpe de puño que me quebró el tabique nasal. Desde allí no fui capaz de levantarme. Me convertí en un testigo involuntario de una paliza que todavía estaba por llegar, ya que, aún consciente, pude advertir cómo Vianello se abalanzaba sobre mí para continuar lo que había empezado”, prosigue.
Unos cuantos puñetazos después -Vianello- “se retiró rápidamente ante el grito de unos testigos que lo identificaron, luego supe con detalle, que había quedado tendido en la calzada sobre un charco de mi propia sangre, inconsciente, con el rostro completamente hinchado. Según los médicos que intervinieron luego del suceso, me salvé con lo justo, por fortuna y gracias a la rápida intervención quirúrgica. Tuve que ser operado de urgencia en el Sanatorio Modelo, ya que a la ingente pérdida de sangre se sumaba el hecho de que la hemorragia no paraba, por la rotura de una arteria en la zona facial que provocaba un sangrado constante. Por poco escapé al shock hipovolémico, del cual no hubiera habido retorno”, menciona Castellari.
“Fui dado de alta un par de días después, con indicación de estricto reposo. Mi cara continuaba completamente hinchada, y mi ojo derecho tenía un edema que lo recubría completamente y no me permitía ver. Al día de hoy, ya recuperado de la golpiza, no recuperó la agudeza visual que tenía en el mismo”. Y agrega: “El atacante, por cierto, juega de pilar en el equipo de rugby de su club. Mide alrededor de 1,80 metros, y tiene un porte físico notable, que debe superar los 100 kilos. Su fuerza es, naturalmente, muy superior al de una persona media. Durante el evento acontecido no me defendí, ni tampoco tuve la posibilidad de hacerlo, y aun así fue golpeado aun cuando me hallaba tendido en el suelo y sin reacción. Tampoco pude ser defendido por los presentes. La presencia amenazante de su compañero de club y equipo, Nicolás Allevi, lo impedía”.
Acota por la propia reconstrucción que pudo hacer: “Es más, las dos chicas que pasaron y tuvieron la amabilidad de llamar a la ambulancia me contaron una vez que estuve consciente que el agresor quiso atacarlas a ellas también cuando me estaban auxiliando”.
Piden ser recibido por la fiscal
Luego reflexiona al recordar otros episodios lamentables que han sucedió en la capital del Chaco: “No es la primera vez que en nuestra ciudad un joven es víctima de un hecho de semejante crudeza y cobardía. Ya vimos antes víctimas golpeadas bestialmente, cuando ni siquiera hubo resistencia y aún después de quedar inconscientes. Uno esperaría que a estas alturas la justicia habría actuado, pero no fue el caso hasta ahora”.
Detalla que su denuncia la tramita en la fiscalía de investigaciones Nº9 a Cargo de Daniela Meiriño: “Apenas si intervino en la causa, sin avanzar ni un paso. Ni siquiera quisieron recibirme cuando me presenté en sus oficinas. La fiscal Meiriño- evitó recibirme- dando tan sólo con excusas burocráticas sin ninguna base lógica y muchos menos jurídica”.
Castellari luego arremete contra la institución donde se desempeña su supuesto agresor: “Lo que es un secreto a voces –especialmente en el Club Regatas Resistencia-, parece no haber llegado aún a movilizar al Ministerio Público Fiscal. Estos son los hechos que hacen que una sociedad sea violenta. Es decir, la demora injustificada de la justicia, y ser presos de los arrebatos violentos de cualquier persona en la calle. En definitiva, uno no solo es víctima del atacante, del violento, sino también del sistema y de la sociedad en la que vive; se vuelve una espiral de impotencia, soledad e injusticia”.










