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Fracaso diplómatico del flamante canciller: Uruguay frenó una condena a Venezuela

En su primera prueba importante como canciller Jorge Faurie recibió un duro golpe luego de que Uruguay frustrara el intento de Argentina para obtener el consenso del Mercosur para dejar a Venezuela con un pie afuera del bloque comercial. Por impulso de Mauricio Macri, el canciller argentino advirtió desde el inicio de la cumbre de Mendoza que se estaba trabajando en un duro pronunciamiento contra Maduro a modo de ultimátum.

De este modo, la declaración del Mercosur fue de “preocupación” por la situación de Venezuela y no de “condena”, como planteaba la Argentina. El vicecanciller Raimondi incluso había celebrado por adelantado que el Mercosur sería el único bloque de países en lograr un consenso para condenar a Maduro. 

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BUENOS AIRES, 21 - El presidente Macri se saluda con su colega uruguayo poco antes de la reunión del Mercosur donde Tabaré Vázquez echó por tierra las intenciones de Argentina de condenar al gobierno venezolano y eventualmente separar a ese país del organismo. Télam

En Argentina se dejaron llevar por las recientes declaraciones de otro uruguayo: Luis Almagro, titular de la OEA e integrante del Frente Amplio como Tabaré. Almagro tiene una visión diametralmente opuesta a la del presidente: “Venezuela es el país más corrupto en el continente”, denunció esta semana ante el Senado de Estados Unidos. Almagro había fracasado el mes pasado en su intento para que la OEA condenara al gobierno de Venezuela.

En ese sentido, anoche, en una reunión con un puñado de periodistas que se realizó de manera prácticamente secreta, Faurie aseguró que si Venezuela no altera su intención de llamar a una elección para una Asamblea Constituyente, el Mercosur recurriría a “la suspensión permanente de ese país en todos los órganos” del bloque. Faurie llegó a ordenar que se quitara la bandera de Venezuela del estrado central de la reunión preparatoria de la cumbre y en una reunión con periodistas anticipó su intención de expulsar al país del bloque. “Algunos lo podrán leer como una expulsión, pero en este momento no tenemos que entrar en si es suspensión de esto o lo otro. Tenemos que hablar de que en Venezuela no hay una democracia. Y lo vamos a ratificar si no hay capacidad de diálogo en Venezuela”, sostuvo el canciller. Incluso, la Cancillería argentina ordenó quitar del estrado central de cada reunión preparatoria de la cumbre la bandera de Venezuela, mientras desde el país caribeño denunciaban que la cumbre era ilegal. El vicecanciller argentino, Daniel Raimondi, había dicho oficialmente ayer que se aplicaría la “cláusula democrática” del protocolo de Ushuaia para sancionar a Venezuela.

Sin embargo, lo que no esperaban en Argentina era que el salvador de Maduro fuera el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, que desde su llegada al suelo mendocino el jueves por la tarde dejó en claro que venía con un tono mucho más moderado y que, como su par de Bolivia, no quería entrometerse en las cuestiones internas del resto de los países de la región. “No podemos aislar a Venezuela ni al pueblo venezolano”, dijo Tabaré en su discurso en la cumbre y agregó que espera que el país encuentre el diálogo y la solución “el camino de paz” para “profundizar su democracia”. El uruguayo llamó a “tender una mano fraterna al pueblo venezolano” y dijo que le duelen las muertes de “tantos hermanos”. Tampoco sirvió la reunión que este viernes por la mañana tuvo Macri a solas con su par uruguayo. Macri debió conformarse entonces con pedir a Maduro que llame a elecciones y libere a los presos políticos. Y debió mostrar un lado conciliador, al ofrecer su “disposición a establecer, en consulta con el Gobierno y la oposición, un grupo de contacto para facilitar y mediar en un nuevo proceso de diálogo y negociación entre las partes en conflicto”.

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