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Ocurrió hace tres años y tiene prisión domiciliaria

Lo mató de 18 puñaladas porque le pidió una prueba genética de paternidad y todavía no fijaron el juicio

Ariel Antonio Escobar estuvo un año y medio en buena relación con Rubén Oscar Rauch, supuesto padre. Así mantenían contacto pero apareció asesinado salvajemente el 3 de junio de 2014, con múltiples heridas punzocortantes y un fuerte golpe en el cráneo. Había ido a reclamarle la realización de la prueba genética para que sea reconocido legalmente. La madre de la víctima pide que la Cámara Tercera en lo Criminal de Resistencia ponga fecha al inicio de juicio “porque será lo único que me dará un poco de calma y paz”, dijo a NORTE

Gladys Mabel Escobar tiene cada papel de la causa que recayó en la fiscalía de investigaciones Nº6 de Nélida Villalba. Se trata del crimen de su hijo Ariel, tenía 35 años, trabajaba en el casino de la capital chaqueña: “Él nunca me dejó y cuando lo hizo fue para siempre”, dijo rompiendo en llanto una vez más, de las tantas veces que lo habrá hecho desde que se enteró el 3 de junio de 2014 la peor noticia de su vida. 

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Mercedes Morales (izquierda) y Gladys Mabel Escobar sosteniendo la foto de su hijo Ariel asesinado presuntamente por el hombre que debía hacerse una prueba genética.

La investigación ya clausurada,  fue con requerimiento a elevación a juicio oral y público a la Cámara Tercera en lo Criminal. Rauch, se encuentra con prisión domiciliaria a la que accedió por problemas de salud, pero según Gladys, el supuesto asesino de su hijo pese a tener “pulsera electrónica igual se lo ha visto salir de la casa”, denunció.

El fatal día

Recordó aquella fatídica fecha: “Se fue 7.25 y me dijo mami regreso enseguida porque debía encontrarse con su padre biológico y llegó al lugar porque su moto fue encontrada”, donde acordaron Escobar y Rauch reunirse con la finalidad de acelerar la prueba de ADN para legalizar la filiación paterna. De acuerdo a lo que consta en la causa, el vehículo de la víctima se lo encontró próximo  a la estación de servicio de ruta 11 y avenida Alvear,  en una balanza de camiones, pese a que en ese lugar nunca dejaba su moto.

Para Gladys la relación de su hijo y  padre “era normal, lo besaba, se veían los domingos, siempre lo llamaba, algo que duró un año y medio”, pero el 3 de junio de 2014, la insistencia de Ariel causó el enojo de Rauch. “Ese día me hijo se fue contento y dijo enseguida vuelvo, pero todavía ese día lo espero. Eran las cuatro de la madrugada cuando lo encuentran tirado en Soberanía y calle 24, con 18 puñaladas, pero antes de apuñalarlo lo destrozaron a golpes, porque él sabía que me hijo tenía rotura de clavícula y dos operaciones”.

Para la mamá de la víctima el crimen no fue cometido únicamente por Rauch, sospecha que tuvo un cómplice: “Es imposible que una sola persona que va manejando pueda apuñalar tantas veces”, dudó.

Con arresto en su casa

Por otra parte, cuestionó que el imputado “goce de arresto domiciliario, cuando trabajó hasta el día del asesinato, en líneas de alta tensión, hacía trabajos rudos, jamás estuvo moribundo”, dudó sobre las supuestas razones de salud que argumenta Rauch de tener dicho beneficio.

Además de la indignación que le causa saber que el supuesto homicida esté en su domicilio, lamenta que todavía la causa no haya sido elevada a juicio: “Hace un año y medio que me tienen dando vueltas de un lado hacia otro con el tema del juicio”.

El dolor de la esposa

Mercedes Morales, tiene una hija de Ariel que al momento de los hechos contaba con 13 años de edad. Está al lado de Gladys para reclamar el comienzo del juicio. “Somos familia y compartimos mucho con Ariel y tenemos algo que nos une para toda la vida con Gladys que es su nieta”. “Fue muy duro y sigue siéndolo hasta hoy para mi hija, y ese fin de semana mi nena estuvo con su papá, habíamos estado averiguando por el festejo de los 15”, contó aquella historia frustrada por el sangriento final.

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