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El legado de René Favaloro

Esta semana se conmemoró el Día de la Medicina Social en homenaje a la fecha de nacimiento del cardiocirujano René Favaloro, recordado por haber revolucionado la cirugía cardiovascular con el desarrollo de la técnica conocida como bypass que, utilizada en todo mundo, permitió prolongar la vida de millones de pacientes. Pero Favaloro también es recordado por su firme compromiso con los valores humanos y por promover el derecho a la salud de todos los sectores sociales.

Nacido en un barrio de inmigrantes de la ciudad de La Plata, el 12 de julio de 1923, Favaloro conoció desde pequeño cómo era vivir en un entorno de familias de pocos recursos. Hijo de un carpintero y de una modista, mostró tempranamente su interés por la medicina y con mucho esfuerzo se graduó como médico en la Universidad Nacional de La Plata en 1949. En 1950 se radicó en Jacinto Aráuz, una pequeña localidad de La Pampa, donde ejerció durante más de una década, tiempo suficiente para conocer a fondo las postergaciones y necesidades sanitarias de un pueblo del interior. Fue allí donde adoptó el perfil de médico rural que lo acompaño durante toda su vida: afable, sencillo, conocedor de las reales necesidades de la gente del pueblo y poco apegado a las ceremonias y formulismos. Sin abandonar ese modo de ser, en 1962 viajó a los Estados Unidos, a la Cleveland Clinic, para conocer los últimos avances en cardiología. En esa clínica, en mayo de 1967, es decir hace 50 años, Favaloro operó a una mujer de 51 años utilizando una nueva técnica, la operación de bypass aortocoronario ideada por él, que revolucionaría la cardiología mundial y que le abrió las puertas al prestigio internacional. Pero fiel a su estilo, cambió la fama y el dinero que podía ganar en EEUU por el trabajo silencioso en nuestro país, donde regresó en 1971, para crear, cuatro años más tarde, la Fundación Favaloro, que le permitió formar cientos de médicos residentes bajo su supervisión. Fue a estos jóvenes a los que recordó, una y otra vez, la importancia de ejercer la profesión médica con una perspectiva social. “Los progresos de la medicina serán verdaderos logros para la humanidad cuando todos accedan a sus beneficios”, es una de sus frases más recordadas y que mejor lo definen como persona y profesional. Quienes tuvieron la suerte de conocerlo personalmente destacan su participación en la conferencia magistral que ofreció en el Congreso de la Sociedad Americana de Corazón, en Dallas (EEUU), donde criticó las inequidades del sistema de salud americano y mundial. Su experiencia como médico rural le permitió comprobar en primera persona cómo las condiciones sociales y económicas impactan en la salud y la enfermedad de la gente. En ese sentido, su visión de la atención sanitaria se emparienta con la que, muchos años antes, planteó Ramón Carrillo -a cargo del Ministerio de Salud de la Nación entre los años 1946 y 1952- cuando señaló que “frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios como causa de enfermedad son pobres causas”. Hoy parece increíble que todavía se tenga que hacer hincapié en la necesidad de generar mejores condiciones sociales y ambientales en todos los sectores de la población para tener una comunidad más saludable.

A partir de la ley nacional 25.598 del año 2002 se declaró el 12 de julio de cada año como “Día Nacional de la Medicina Social” en conmemoración de la fecha del nacimiento del doctor Favaloro y en homenaje a todos los médicos que se desempeñan en esa área. Por suerte, muchos profesionales de todo el país sienten que son destinatarios del legado perdurable de Favaloro y honran su memoria trabajando todos los días para lograr una mayor democratización en el acceso y el cuidado integral de la salud.

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