Tras la reconquista de Mosul, Irak ya piensa en “estabilidad y reconstrucción”
El primer ministro Haider Al Abadi declaró este lunes que tras la derrota del Estado Islámico (EI), la prioridad será la “estabilidad y la reconstrucción”, mientras el ejército trata de eliminar el último foco de resistencia terrorista en la ciudad. Al respecto, el teniente general Stephen Townsend, comandante de la coalición antiyihadista liderada por EEUU, advirtió que “todavía queda una dura lucha por delante”.
MOSUL, 10 (AFP-NA) - Aunque reconoció que la victoria era “un golpe decisivo” para los yihadistas, advirtió que ésta “no elimina” al EI. El domingo, Al Abadi ya había avisado que no proclamaría oficialmente la liberación total del que fuera el gran bastión iraquí del EI hasta que los últimos combatientes fueran eliminados. Este lunes se registraban violentos enfrentamientos en un sector de 200 por 100 metros donde están atrincherados los últimos yihadistas en la Ciudad vieja. El general Sami al Aridhi, comandante de las fuerzas de élite antiterroristas (CTS), dijo que “Gritan que no se rendirán y que quieren morir”. Pero “las operaciones están en su fase final y es probable que los combates terminen hoy”, estimó.

El general indicó que sus tropas detectaron la presencia de entre 3.000 y 4.000 civiles en el foco yihadista, pero la cifra no pudo confirmarse. Abadi consideró la victoria como “segura” y encargó a las tropas que garanticen la seguridad en la ciudad y limpien minas y explosivos. En Bagdad, en la plaza Tahrir, los habitantes festejaron el domingo por la noche la recuperación de la segunda ciudad de Irak.
Destrucciones colosales
Es el mayor éxito de Bagdad, apoyado por la coalición liderada por EEUU, desde que el grupo extremista wahabita tomó en 2014 regiones importantes del territorio iraquí. Sin embargo, no asesta aún el golpe de gracia a Estado Islámico, que continúa controlando sectores de territorio de Irak y Siria, aunque también en este país perdió terreno desde 2015. Su bastión de Raqa está cercado por fuerzas rebeldes apoyadas por EEUU.
La victoria de Mosul corona la ofensiva iniciada en octubre. El avance tuvo enorme costo en vidas humanas, forzó al éxodo a casi un millón de personas y provocó destrucciones colosales. Casi un millón de civiles huyeron desde el comienzo de la ofensiva y 700.000 continúan desplazados, según la ONU. Los que permanecieron atrapados en la ciudad vivieron en condiciones “terribles”, con penurias y bombardeos, a veces utilizados como “escudos humanos” por el EI.
Sin viviendas
“Es probable que miles de personas sigan desplazadas por varios meses”, dijo la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). “La mayoría ya no tiene vivienda ni servicios básicos como agua y electricidad, y las infraestructuras como escuelas y hospitales deben reconstruirse o repararse”, explicó la Acnur.
Veintiocho organizaciones humanitarias presentes en Irak, como Oxfam o Save the Children, reclamaron a las autoridades que no obliguen a los desplazados a regresar a sus hogares y exhorta a la comunidad internacional que apoye la reconstrucción. Mosul tiene una dimensión simbólica grandiosa para el EI, ya que su jefe, Abu Bakr al Bagdadi, proclamó allí en julio de 2014 su “califato”, en su única aparición pública. La suerte de Al Bagdadi es incierta. Rusia afirmó en junio que probablemente lo había abatido en un ataque en Siria, pero nadie confirmó su muerte. Teherán, que respalda a milicias chiitas iraquíes que combaten al EI, también felicitó a Bagdad por esta victoria y propuso su ayuda para la reconstrucción.










