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Eliana Tapia, víctima de violencia de género, dice que no tiene paz

“Lo más justo hubiese sido que la sentencia fuera al nivel de las cosas que yo viví”

Eliana Tapia es una mujer que dice vivir un calvario que comenzó el 25 de agosto de 2015, en el departamento de Raúl Sebastiani, lugar al que según ella llegó “en un día y una hora en que no tenía que haber ido”. Ella estaba en pareja desde hacía tres años con el empresario y allí se desencadenaron los hechos que dieron lugar al proceso judicial que desembocó en una sentencia que Eliana considera totalmente insuficiente. “Lo más justo hubiese sido que la sentencia fuera al nivel de las cosas que yo viví”, afirma hoy.

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Eliana Tapia y lo que le tocó vivir: “¿Qué hago con todo lo que me queda?¿Cómo resuelvo todo?”

Aquella vez dentro del departamento estaba Sebastiani en compañía de otra persona, Vanesa Garrido. Es un lugar y un momento al que su memoria se niega recordar, afirma con las manos entrelazadas y buscando la mirada de su hermana que está sentada al otro lado de la mesa del lugar en el que vive actualmente. Al lado de ella está Roberto Sotelo, su abogado. Eliana asegura que sufrió “todo el peso de la ira y la violencia machista”.

La historia

Luego de ese episodio, en cada paso que dio Eliana dice que se volvió a encontrar con la violencia. También se topó con sorprendentes obstáculos para que se hiciera justicia.

En esta entrevista, Eliana y su abogado cuentan a NORTE a lo que se enfrentó en todo el proceso que abrió su denuncia de violencia de género.

¿Qué sucedió después del ataque?

Eliana: Yo salgo del edificio porque él me lleva a la casa de Gastón Arias, un amigo de él, que no me dejaba ir. Hasta que logro llamar a una amiga mía para que vaya a buscarme y ahí es cuando empieza la otra etapa. Cuando yo logro salir de la influencia de él y hablar de lo que me hizo.

Estuve dos días deambulando por la casa de amigas, me movía de una casa a otra, guardaba el auto en la cochera y me manejaba de otra manera. Hasta que pude hablar con mi mamá y mi papá, ubicarlos y contarles lo que me pasó. Todo lo que pasó fue un martes, cuando los vi a ellos era jueves, y hago la denuncia.

¿Dónde hiciste la denuncia?

Eliana: Fue hecha en la comisaría Segunda y ahí cuando veo las deficiencias del Estado. Fue horrible, de por sí tener que contarle a una persona desconocida algo que te pasó es difícil. Yo estaba golpeada, cansada, lastimada, sin dormir.

Los que me atendieron eran hombres, en Medicina Forense también. Recién en la Comisaría de la Mujer fui atendida por mujeres. Cuando me vio el forense, yo le mostré las lesiones que se me veían así vestida, tenía el ojo con un derrame, la boca golpeada, partes del cuello, el hombro. Pero el hombre me revisó con una birome, una situación muy fea, directamente quería salir corriendo de ahí.

A partir de ahí fue cuando comienza la situación de seguir la lucha, en ese momento pensé que esa denuncia llevaría a una restricción de acercamiento nada más. Nunca me imaginé que pasaría todo esto.

Eliana contrató la asistencia legal de la abogada Patricia Fernández Longoni “Hablé con ella y me fui al interior. Días después me pidió que vuelva a Resistencia porque ya estaba disponible para mí el botón antipánico. En esa situación, ella presenta la solicitud de querellante que lo presentó por manuscrito. Algo que seis meses después nos damos cuenta que la solicitud está mal hecha, que la fiscalía no respondió bien”, dice.

¿Qué fue lo que hizo mal o no hizo la abogada?

Roberto: Cuando yo tomo intervención, ya estaba el requerimiento de elevación a juicio y estaban vencidos los términos para poder apelar ese requerimiento. Lo que establece el Código Penal es que terminada la investigación penal preparatoria, hay un requerimiento que lo hace el fiscal que investiga y ese requerimiento después se notifica a las partes, quienes tienen la posibilidad de apelar y eso va a una audiencia en la que se resuelve eso.

Cuando intervine en el caso, ya estaba realizada la elevación a juicio y estaban vencidos los plazos procesales para poder oponerse a ese requerimiento y pelear por una imputación de mayor gravedad.

En un primer momento se califica el hecho como ‘lesiones leves en contexto de violencia de género y tenencia de armas’. Lo que se puso en primer plano es la tenencia de armas sin la debida autorización, no así el brutal ataque que fue una cuestión complementaria, paralela a la investigación. Entonces la investigación en todo momento se centró en esa cuestión, en la tenencia indebida de armas.

Lo que se puede reprochar a la doctora Longoni son cuestiones básicas que están planteadas en el expediente. El código Procesal Penal de la provincia del Chaco, establece ciertas pautas para la conformación de querellantes particulares. La cual, en los escritos presentados por Longoni se advierte que no reúne los requisitos exigidos por la ley y que luego lo ratifica en la Cámara Segunda en lo Criminal.

¿Cómo puede ser que una reconocida abogada tenga este tipo de falencias en esta instancia? Después, la sospecha fundada de la propia víctima que preguntaba por el estado de la causa, tenía la necesidad de acceder al expediente, el aporte de pruebas y todo esto, según los dichos de su abogada se iban cumpliendo. Eliana no tuvo acceso al expediente hasta que asumo intervención y le comparto el expediente. Anteriormente, veníamos trabajando con la licenciada Silvana Pérez y el doctor Paulo Pereyra de la Secretaría de Derechos Humanos adonde Eliana se acercó. A partir de ahí empieza la búsqueda de la verdad, siendo ella la protagonista y la impulsora de esta lucha.

¿Cuál es el análisis que se merece esto? ¿Una falta de perspectiva de género?

Roberto: Lo que nosotros planteamos es la falta de perspectiva de género en las instituciones chaqueñas. Las herramientas jurídicas existen, están las instituciones creadas pero lo que está faltando es esa perspectiva.

En un primer momento el expediente ya estaba clausurado y yendo a un juzgado Correccional, se lo tomaron con una liviandad total que no iba a tener una respuesta a la necesidad de Justicia que planteaba Eliana.

A partir de ahí se inició una lucha en el cual pusimos mucho esfuerzo, mucho sacrificio. Por parte de Eliana también fue toda una lucha. Tuvo que remover sentimientos internos, logramos que el expediente pase de un Juzgado Correccional a la Cámara Segunda en lo Criminal. Afortunadamente nosotros les hicimos ver a los jueces correccionales que este hecho no encuadraba dentro de la competencia de ellos y por lo tanto lo remitieron a una Cámara Criminal.

¿Qué acompañamiento hubo desde el Estado o Poder Judicial?

Roberto: Eliana tuvo únicamente una entrevista con el equipo interdisciplinario, donde se determinó si fue o no víctima de violencia de género. Una entrevista que también tuvo el imputado. Pero a partir de ahí, Eliana no tuvo ningún tipo de acompañamiento por parte del Estado ni del Poder Judicial.

Eliana: Para mí no es menos importante, en la entrevista que Raúl tuvo con ese equipo fue la única vez que se manifestó porque nunca habló ni declaró. Pero en ese momento si reconoció la infidelidad, reconoció que estaba con alguien en el departamento. A la vez, lo que dice el equipo interdisciplinario es que es una persona peligrosa, perversa, narcisista, que responde con ira.

¿La mujer que estaba ese día con Sebastiani? ¿Declaró en algún momento?

Roberto: Vanesa Garrido fue una de las testigos presenciales, hubiera sido de fundamental importancia. Pero en ningún momento fue citada a prestar declaración en relación. Si realizó una denuncia en la Fiscalía Nº 11 en la cual dice que fue Eliana quien entró en forma violenta al departamento y que a través de cabezazos hacia atrás y que sola se lastimaba. Uno de los testigos que Garrido propone es el mismo Sebastiani, que nunca fue a declarar, y el portero del edificio que dijo que no vio nada. Es una denuncia totalmente fuera de lugar, y sin ningún tipo de fundamentos jurídicos. Esa denuncia no avanzó y estimo que estará archivada.

Eliana: Cosa que tampoco se recupera en la lectura de la sentencia. La pasaron por alto sabiendo que fue una persona que estuvo.

¿Pidieron a la jueza que la cite a Vanesa Garrido?

Roberto: Al momento de manifestar nuestros alegatos, solicitamos que se investigue la responsabilidad que pudieran tener Vanesa Garrido y Gastón Arias (amigo de Sebastiani), quien encubrió este hecho.

La casa de Gastón Arias fue el primer lugar a donde Eliana fue a parar después de la golpiza, de la cual ella no podía salir. Incluso, Arias en su declaración testimonial relata que los tuvo que retirar a sus hijos para que no vean la situación de una mujer golpeada en semejante estado.

Eliana: Gastón declara que lo conoce a Raúl desde hace tres años y nosotros presentamos el expediente de la sentencia de divorcio de Raúl en las cuales una de las causales es la violencia de género, y uno de los testigos es Gastón Arias de hace unos 13 o 14 años años. La sentencia es de 2012.

Roberto: Esto prueba que se conocen hace mucho tiempo, y sobre todo en esa sentencia se prueba que Sebastiani tiene compulsión a la repetición. En su forma de ser ya está instaurada la violencia como método para resolver los conflictos.

En el expediente de familia de su divorcio, parte de los fundamentos que después terminan en la sentencia de divorcio, establecen que Sebastiani siempre tuvo una relación violenta. El testimonio de la ex esposa de Sebastiani decía que cuando quedó embarazada la relación cambió totalmente y, es tanta la perversidad de este hombre que una vez al mes le decía ‘llegó tu tiempo de cobro‘ y ahí es donde le propinaba los golpes. Ese expediente fue presentado en la Cámara Nº2 en lo Criminal.

Roberto: En definitiva el momento del fallo, se comprobó todo lo que manifestamos. Todas las pruebas que fuimos aportando, ratificaron y consolidaron lo dicho por Eliana, lo denunciado por ella.

Pero el fallo, la parte resolutiva terminó con una condena totalmente distinta a los fundamentos vertidos. Se le dio tres años en suspenso.

¿Cuánto tiempo estuvo detenido Sebastiani?

Roberto: Eso es uno de los primeros momentos de la investigación. La detención de él se produce no por los hechos de violencia, sino por la tenencia de armas sin debida autorización.

Se le secuestraron dos armas, catalogadas como ‘armas de guerra‘, un calibre 38 y 9 mm, ambas aptas para el disparo según las pericias realizadas por el perito científico y fue por ese motivo que él queda detenido.

En forma complementaria o paralela, se le imputa por las lesiones en contexto de violencia de género. Es donde se agrava la situación y no queda otro remedio que permanecer detenido. No habrá estado más de cinco días detenido, por lo que Eliana consiguió que se le diera el botón antipánico en tiempo récord. Pero una vez que ella tuvo el botón, él recuperó su libertad y se le ordenó a él no acercarse, todo lo que la justicia hace en estos casos.

Esta restricción de acercamiento tampoco es garantía de nada, si el botón siquiera. Es una solución totalmente provisoria, a veces no tiene señal. Es todo una gran mentira el botón.

¿Qué seguridad tiene Eliana ante esta situación?

Roberto: Ninguna. De todo este proceso, lo que podemos tener como conclusión es que la sentencia fue para Eliana. Ella es la persona que hoy se encuentra recluida, con temor, no pudiendo tener su vida de la misma manera que la llevaba antes del hecho. Mientras tanto, Sebastiani anda por la calle tranquilamente, lo vemos entrando a restaurantes, cuando ella no puede circular libremente sola o acompañada porque tiene temor a encontrárselo. Para Eliana, tener a esta persona que le ha hecho daño le genera muchas cosas internamente.

Eliana: Simplemente pensar de nos podemos cruzar con él, y que a mi nadie me generó un contexto de seguridad. Yo estoy viviendo en un lugar en el que, después de lo que pasé, no vivo segura. Mi casa está a quince cuadras lineal de la casa de él. Además Resistencia es un pañuelo, doy dos vueltas y me lo encuentro. Yo no me lo encuentro porque no salgo, o cuando salgo voy a determinados lugares, con determinadas personas donde sé que él no va a estar. Donde tengo la sensación de que no va a estar, voy, porque no tengo seguro nada.

Yo no voy a un lugar donde no puedo protegerme, defenderme, donde puedo ver. Porque si es un lugar muy oscuro no voy, si hay mucho ruido no voy, si hay más de dos puertas no me voy porque no puedo estar mirando dos puertas. Si me siento miro si me puedo esconder abajo de una mesa, si tengo algo para defenderme. Entonces no salgo, porque para estar generando toda esa situación, prefiero no salir. (Llora)

De acuerdo al Código Penal, ¿cuál es la pena que debería tener Sebastiani? ¿Cuál fue la que tuvo?

Roberto: Eso va muy de la mano con la imputación del hecho. Lamentablemente al perderse tantos elementos probatorios, la imputación pudo haber sido muchísimo más grave para esta persona.

Justamente esa es la función de los jueces que tienen que juzgar estos hechos. Ellos son el punto intermedio para determinar cuál es responsabilidad y cuál es el nivel de reparación para la víctima.

El hecho fue recalificado por la fiscal de cámara, la doctora Doli Fernández. Podemos decir que Fernández se animó a salir de esa investigación que era totalmente inadecuada y recalificó el hecho; que quedó en ‘privación ilegítima de la libertad, agravada por ser cometida con violencia, lesiones leves, agravadas por ser cometidas contra quien mantenía relaciones de pareja, con ensañamiento y por ser cometida contra una mujer, con amenazas con armas y con tenencia de armas de guerra‘.

Nosotros a esta calificación, propusimos que las lesiones no sean leves, sino que sean consideradas lesiones graves por los daños producidos a nivel psicológico y a nivel moral de la persona. En el mismo código penal establece que cuando una lesión te incapacita por más de un mes, es considerada como lesiones leves. Eliana esta hace aproximadamente un año con licencia laboral. en su legajo docente consta los motivos de esta licencia que es especial por haber sido víctima de violencia de género.

Nosotros pedimos ese cambio, pero si se hubiera hecho una buena investigación, se lo hubiera imputado a Sebastiani delitos contra la integridad sexual también. Pero lamentablemente, el tiempo que pasa es la verdad que se aleja. Hoy en día para nosotros es difícil acreditar esa situación desde el punto de vista fisiológico, porque hay determinada pericias y estudios que necesariamente tienen que ser en el momento. Nosotros podemos acreditar esta situación a través de una pericia psicológica, pero también desde el punto de vista físico trajo secuelas. Ese hecho generó diversas situaciones.

Eliana: Cosas que también se podrían haber evitado si todo el proceso anterior hubiese sido diferente, si desde el momento que me tomaron la denuncia, el médico que me atendió hubiera tomado las pruebas que tenía que haber tomado. Con ese fallo, yo entendí que la Justicia, el Poder Judicial, las leyes y lo que uno cree que es justo son cosas totalmente distintas. Para mí, la sentencia debía ser al nivel de las cosas que yo viví.

10 años, 25 años, 3 años y es muy debatible, lo que pienso es que lo más justo hubiese sido que la sentencia sea al nivel de las cosas que yo viví.

Además de la sentencia favorable para Sebastiani, ¿hubo otros errores jurídicos en el fallo?

Roberto: Si, una cosa sumamente llamativa de la sentencia que fue dictada por la Cámara Segunda en lo Criminal fue que a la propia víctima de este hecho, se le impuso un tratamiento psicológico. Una cuestión totalmente fuera de lugar y de contexto, totalmente contraria a lo que establece la ley y todo lo vigente en materia de género. Se estaba juzgando el hecho que fue cometido por Sebastiani, no si la victima necesita o no tratamiento terapéutico.

Parte de la vida de Eliana quedó en ese departamento, con ese hecho. ¿Quién le devuelve a ella todo lo que perdió?

Eliana: Si, ¿qué hago con todo lo que me queda? ¿Cómo resuelvo todo? Hoy yo, tomar un helado me genera todo un trauma. Estoy programada para el miedo, es la puerta, es dormir, es descansar, trabajar, relacionarme, me quedan un montón de cosas, cargo con un montón de cosas y dejé otras.

La juez no motivó a que yo pueda tomar confianza, a intentar hacer otra cosa. Para mí la sentencia fue para atrás. Emocionalmente fue ir para atrás, no siento que estoy en un lugar seguro, ni las condiciones del lugar donde yo vivo me den la alternativa de intentar hacer otras cosas.

Esto genera efectos en mis amigos, mi entorno, mi familia, todos cambiamos en función de lo que a mí me pasó.

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