Su majestad la tiroides
La tiroides es una de las glándulas más importantes del cuerpo humano. Su funcionamiento condiciona la acción de todos los órganos y aparatos del individuo.

La hormona tiroidea (tiroxina) segregada por la glándula ayuda a regular el metabolismo y por lo tanto juega un papel muy importante sobre el peso de las personas aunque este no es el único fin, como veremos más adelante, de su función. Cuando este órgano por circunstancias varias sale de este ritmo normal de trabajo y comienza a funcionar a destiempo (en más o en menos), puede dar origen a un hipertiroidismo o a un hipotiroidismo respectivamente. Por supuesto que cada una de estas variantes puede producir problemas en la salud que muchas veces son casi imperceptibles pero que en otras ocasiones pueden llevar a perjudicarla seriamente.
El inicio de estas enfermedades puede estar muchas veces referidos al mal funcionamiento del sistema inmunológico del organismo y otras veces a factores psicoanímicos como ser pérdidas familiares, de trabajo, divorcios, etc.
¿Cuáles son los síntomas o los detalles que nos indican que
estamos en presencia de un hiper o hipotiroidismo?
Bueno, diremos que muchas veces el ‘hipotiroidismo’ comienza a manifestarse en forma solapada por ejemplo con memoria frágil, cansancio, debilidad muscular, dificultad al tragar, desarreglos menstruales, constipación, frío excesivo, obesidad, etcétera.
En cambio, el ‘hipertiroidismo’, o sea el funcionamiento en más de la glándula, por lo general se presenta con nervios sin causa justificada, irritabilidad, insomnio, delgadez aun comiendo normalmente, temblores, pérdida de embarazos, problemas visuales.
El tratamiento de estos dos estados de irregularidad tiroidea, hoy en día es sencillo y está al alcance de todo tipo de paciente, dando la hormona correspondiente a quien no la fabrica (hipotiroidismo) y bloqueando la fabricación excesiva a quien la produce en demasía (hipertiroidismo).
Algunas veces se debe recurrir inclusive a la cirugía para solucionar el problema.

A este tipo de tratamientos clásicos enunciados más arriba, su suma en muchas oportunidades el tratamiento homeopático unicista que al poner en orden la energía vital del organismo regula su inmunidad y por lo tanto regula con eficacia el funcionamiento glandular y por ende los trastornos causados por su desarmonía.
Doctor Agustín A. Damiano
Miembro de la Asociación Médica Homeopática Argentina y de la Liga Homeopática Internacional










