Otra tragedia en rutas que enluta al país
Según informó la Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT), el colectivo que protagonizó la tragedia en la ruta nacional 144 en la provincia de Mendoza no estaba habilitado, ya que el permiso que se le había otorgado para circular fue dado de baja en diciembre del año pasado. Este lamentable siniestro, que dejó un saldo de 15 muertos y 23 heridos, se suma a una larga lista de imprudencias que hacen que la Argentina ostente uno de los índices más altos de mortalidad por accidentes de tránsito.
Según la organización Luchemos por la Vida, que promueve el conocimiento y el respeto de las normas viales, en el país 20 personas mueren por día en accidentes de tránsito.
El año pasado los siniestros ocurridos en rutas y calles de toda la geografía nacional dejaron un saldo de 7.268 víctimas fatales y unos 120 mil heridos de distinto grado. Por otra parte, se estima que las pérdidas económicas superan los 10.000 millones de dólares anuales. Pero, como bien observa esta organización no gubernamental, no se trata solo de números, sino de vidas humanas que se pierden. De hombres, mujeres, jóvenes y niños, que vieron truncadas sus vidas a causa de un accidente de tránsito. Esta vez, el dolor golpeó a las familias chicos y adolescentes de una escuela de danza de la localidad bonaerense de Grand Bourg, que viajaban en el colectivo que volcó en el kilómetro 686 de la ruta nacional 144, Mendoza. En las últimas horas, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte informó que los choferes tenían licencia habilitante, pero habían “partido de un punto desconocido y tomado rutas alternativas para evadir los controles planificados”. Si bien se deben esperar los resultados de las pericias para determinar las causas del accidente y que, según las autoridades, se incrementaron los controles de los contingentes turísticos para combatir el transporte irregular, no deja de preocupar el hecho de que este colectivo que no estaba habilitado no haya sido detectado a tiempo.
Este accidente evoca, por las características del grupo de pasajeros, al ocurrido en octubre de 2006 en la ruta nacional 11, a la altura de la localidad de Margarita, en el norte de la provincia de Santa Fe, cuando un micro que transportaba a alumnos, docentes y directivos de la Escuela Ecos de Villa Crespo que regresaban a Buenos Aires tras un viaje solidario a la escuela rural de la colonia El Paraisal, de Quitilipi, chocó frontalmente contra un camión manejado por un conductor ebrio. En el siniestro murieron nueve chicos y una docente del colegio, además del chofer del camión y su acompañante. Por otra parte, en febrero pasado, un ómnibus con 40 pasajeros y dos choferes que se dirigía desde Mendoza a Santiago de Chile volcó en esa provincia, provocando la muerte de 19 personas y dejando heridas a otras 22. Según se confirmó en esa oportunidad, el velocímetro del colectivo quedó parado en 100 km por hora en una zona donde la máxima permitida es de 40 km por hora.
La imprudencia es un factor que está presente en casi todos los accidentes de tránsito en la Argentina, que son la primera causa de muerte en menores de 35 años, y la tercera sobre la totalidad de la población nacional. Por esa razón deben incrementarse los controles, sobre todo en el transporte público, velando para que las empresas cumplan con todas las normas vigentes. El incumplimiento de las más elementales reglas viales hace que el país mantenga todavía una elevada cifra de víctimas fatales en accidentes de tránsito y que hoy se vuelva a lamentar la muerte de niños y jóvenes.










