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El cáncer de la corrupción

La corrupción es un delito que erosiona los cimientos mismos de las sociedades y dificulta el desarrollo económico y social de los países. “Es la peor plaga social porque genera gravísimos problemas”, advierte el papa Francisco en el prólogo del libro “Corrosión”, que acaba de publicarse en Italia, en el que el escritor y filósofo Vittorio V. Alberti resume la extensa entrevista que realizó al cardenal Peter Turkson, responsable de la oficina para el Desarrollo Humano Integral del Vaticano.

El lanzamiento del libro coincidió con la realización de un debate que, a instancias del Sumo Pontífice, organizó la oficina para el Desarrollo Humano Integral del Vaticano en la sede de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, conocida como Casina Pío IV. En esa histórica casa, que se construyó en el siglo XVI, se reunieron clérigos y prestigiosos historiadores para abordar el problema de la corrupción, un flagelo que es una preocupación permanente en el pontificado de Jorge Bergoglio, quien advierte que las prácticas reñidas con el ordenamiento legal revelan “una conducta antisocial lo suficientemente fuerte como para disolver la validez de las relaciones y luego, más tarde, los pilares que sustentan una sociedad: la coexistencia entre personas y la vocación a desarrollarla‘. Como define el mismo Papa, son prácticas que se convierten en un peligroso cáncer que sólo hacen crecer a grupos criminales y mafias, en detrimento del resto de las organizaciones interesadas por el bien común que sostienen a las comunidades organizadas. De ahí la importancia de que la ciudadanía tome conciencia de la gravedad del problema, para lo cual el papa Francisco propone actuar con audacia, con la cooperación de todos los sectores de la sociedad.

Pero el Papa no es el único que alerta sobre el alto costo que pagan los países que toleran la corrupción. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se calcula que en los países en desarrollo se pierde, debido a la corrupción, una cantidad de dinero diez veces mayor que la dedicada a la asistencia oficial para el desarrollo. En ese sentido, la ONU señala que cada año se paga cerca de un billón de dólares en sobornos y se calcula que se roban 2,6 billones de dólares anuales mediante la corrupción, suma que equivale a más del 5 por ciento del producto interior bruto mundial.

Se trata de un fenómeno que, como señala Bergoglio en el libro “Corrosión”, actúa “como el aceite que lubrica la maquinaria del crimen y la injusticia”. “La corrupción sustituye el bien común por un interés particular que contamina toda perspectiva general‘, es otra de las definiciones del Papa, que invitan a reflexionar sobre la necesidad de generar una mayor conciencia ciudadana sobre el rol fundamental de la transparencia en las sociedades democráticas. Diversos estudios realizados por organizaciones civiles que promueven los derechos ciudadanos demuestran que la corrupción tiene un fuerte impacto negativo en la calidad de la educación, la salud, el servicio de justicia, la democracia, la economía y el desarrollo de las comunidades, y por esta razón es necesario educar a las nuevas generaciones de ciudadanos sobre la validez de los comportamientos éticos, sobre el verdadero peligro que representa la corrupción en términos de daños para la sociedad y también enseñar a luchar contra este flagelo en todos los ámbitos. Promover el imperio del estado de derecho y el rechazo social a los actos de corrupción son algunas de las herramientas más eficaces para asegurar un futuro mejor de la vida en comunidad.

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