Jóvenes con dificultad para el acceso al mercado laboral
Los jóvenes de hasta 24 años son los que más dificultades tienen para acceder al mercado laboral. Así lo revela una encuesta realizada por una consultora privada en todo el país, que señala además que el desempleo golpea con más fuerza a los que tienen entre 18 y 24 años. Dentro de este segmento de la población, quienes tienen mayores dificultades para conseguir trabajo son los que no terminaron sus estudios en el nivel medio y, en particular, las mujeres.
Según este relevamiento, realizado por la consultora Adecco, el desempleo llega al 24,6 por ciento entre jóvenes que están dentro de la franja etaria encuestada (18 y 24 años); mientras que seis de cada diez de los consultados en ese rango consideran que su edad es una limitante para insertarse en el marcado laboral formal. La encuesta, por otra parte, reveló que la experiencia laboral es el principal factor que tienen en cuenta los empleadores en las búsquedas para ocupar los puestos con perfiles más jóvenes, ya que el 89 por ciento de los consultados dijo que ese era uno de los requisitos para acceder al empleo. En tanto, del grupo de jóvenes encuestados que está trabajando actualmente, solo el 31 por ciento afirmó estar empleado en aquello que quiere, mientras que un 54 por ciento dijo que no encontró trabajo en el sector que buscaba. Entre los que ya tienen empleo se consultó cuál es el destino que le dan a su salario, y de las respuestas se desprende que el 47 por ciento paga sus propios gastos, el 21 por ciento ocupa sus ingresos para ayudar a su familia, el 12 por ciento ahorra, sólo el 8 por ciento invierte en capacitación y el 12 por ciento restante le da distintos usos a sus ingresos, como por ejemplo el pago de alquiler o de créditos. Según la consultora responsable de este estudio de investigación, en el país hay alrededor de un millón de jóvenes ‘ni- ni‘, es decir que aquellos que ni estudian ni trabajan; de ellos, casi el 70 por ciento ni siquiera está buscando insertarse en el mercado laboral. Este drama, por supuesto, también se vive en el Chaco donde el desempleo juvenil se ha vuelto desde hace mucho tiempo un problema estructural. Con una tasa de desempleo del 24,6 por ciento entre los jóvenes de 18 a 24 años, la Argentina se ubica en ese rubro por encima del resto de los países de la región el promedio de desocupación en la misma franja etaria llega al 16 por ciento.
Si para botón basta una muestra, alcanza con observar lo que pasó días atrás con la Expo Empleo Joven que organizó el gobierno nacional en la ciudad de Buenos Aires: allí se presentaron 10 mil ofertas de trabajo, pero concurrieron más de 170 mil postulantes, es decir, 160 mil chicos se quedaron sin posibilidades de acceder al mundo laboral.
A pocas horas de haberse celebrado unas elecciones primarias en la provincia, debe quedar en claro que uno de los principales desafíos de quienes aspiran a ocupar cargos en la función pública es la creación de trabajo de calidad para el sector más joven de la población. También se deben adoptar medidas para brindar apoyo y estímulos a aquellas personas de los grupos más vulnerables de la sociedad que tienen enormes dificultades para incorporarse al mundo laboral. Uno de los aspectos a tener en cuenta es lo que sucede en los países más avanzados con las nuevas tendencias del mercado del trabajo.
En ese sentido, un reciente informe publicado por la red social Linkedin, que se especializa en vincular a empresas con personas que buscan empleo, los diez puestos de trabajo que serán más demandados por las compañías en lo que resta de 2017 serán los relacionados con las nuevas tecnologías. Tal afirmación se basa en los datos que maneja la red social que anticipan que aquellas personas que tengan conocimientos y habilidades relacionadas con las nuevas tecnologías tendrán mayores probabilidades de obtener empleo. Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo observa, en un reciente documento de investigación, que un nivel adecuado de educación y calificaciones aumenta la capacidad para innovar y adoptar nuevas tecnologías, y sostiene que ese es uno de los elementos claves que determinan la diferencia entre el desarrollo con inclusión y el crecimiento que deja fuera a amplias franjas de la sociedad.










