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Francisco: “el sistema político favorece al que especula y no al que invierte”

“Una enfermedad de la economía es la progresiva transformación de los empresarios en especuladores. No deben ser confundidos, son dos tipos distintos. El especulador es una figura similar a la que Jesús en el Evangelio llama 'mercenario’”, afirmó el Pontífice en un encuentro con trabajadores en una visita pastoral a Génova. “El especulador no ama su empresa, ni a sus trabajadores, sólo los ve sólo como medios para sacar ganancias.

Roma, 27 (Télam) – Despedir, cerrar, mudar la empresa, no le crean problema, porque el especulador usa, instrumentaliza, come personas y medios para sus objetivos de beneficios”, criticó Francisco en el encuentro en la fábrica Ilva.

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“El que piensa resolver los problemas de su empresa despidiendo gente no es buen empresario, es comerciante: hoy vende su gente, mañana vende la dignidad propia”, sentenció el papa.

Francisco lamentó que “el sistema político favorezca al que especula y no al que invierte y cree en el trabajo, que es una prioridad humana, cristiana, y del Papa”. Sentenció que “el que despide gente no es buen empresario, sino comerciante” y criticó “La cultura de la meritocracia: cuando la economía está habitada por buenos empresarios, las empresas son amigas de la gente y de los pobres. Cuando pasan a las manos de los especuladores, todo empeora. Con ellos la economía pierde los rostros. Una economía abstracta. Detrás de sus decisiones no hay personas, y por lo tanto no se ven las personas que se despiden”, lamentó Bergoglio.

Visiblemente emocionado tras recordar que desde el puerto genovés partió su padre hacia la Argentina en 1929, animó a “temerle a los especuladores, no a los empresarios. Paradójicamente, algunas veces el sistema político parece favorecer al que especula sobre el trabajo, y no al que invierte y cree en el trabajo”, lamentó. “Se sabe que las reglas y leyes pensadas para los deshonestos terminan penalizando a los honestos”, criticó.

“No hay buena economía sin buenos empresarios. El buen empresario conoce a sus trabajadores porque trabaja a su lado, con ellos, porque debe ser antes que nada un trabajador. Si no tiene la experiencia de la dignidad del trabajo, no será un buen empresario. Debe compartir el cansancio del trabajador, su alegría. Ningún buen empresario ama despedir a su gente”, planteó.

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