Temer, Lula y Rousseff, acusados de recibir sobornos de empresario frigorífico
El presidente Michel Temer aparece junto a sus predecesores Lula da Silva y Dilma Rousseff en la lista de beneficiarios de sobornos pagados por el conglomerado J&F de los hermanos Batista. La lista fue entregada a la fiscalía por el presidente del grupo y dueño de la mayor empresa cárnica del mundo (JBS), Joesley Batista, por acuerdo de delación premiada.
Brasilia, 19 (afp-na) - Joesley fue el “garganta profunda” que grabó secretamente la conversación comprometedora con Temer, que podría costarle la presidencia, en tanto que otros directivos del grupo lanzaron acusaciones con potencial tanto o más destructivo que los que hicieron 77 exejecutivos de la constructora Odebrecht, implicada en el escándalo Petrobras. JBS es unas de las mayores empresas aportantes de dinero a campañas electorales en los últimos años en Brasil. Además de Joesley, también declararon ante la fiscalía su hermano y socio Wesley Batista y Ricardo Saud, director de relaciones institucionales de J&F.

Algunas acusaciones destacadas
Temer: Saud asegura que la empresa benefició al presidente en la campaña 2014 (cuando revalidó su condición de vice de Rousseff) con pagos ilegales por un monto de 15 millones de reales (u$s 6,37 millones), en retribución por una “actuación favorable” a los intereses de J&F. Ya presidente, Temer pidió este año, junto al diputado de su partido (PMDB) Rodrigo da Rocha Loures, 5% de los beneficios obtenidos por liquidar el monopolio de la estatal Petrobras en el suministro de gas, medida que benefició a la Empresa Productora de Energía en Cuiabá (Mato Grosso) bajo control de J&F. Anoche, ni Temer ni el Planalto hicieron comentario al respecto, aunque el jueves el mandatario rechazó todas las acusaciones de Batista y dijo que su accionar fue siempre correcto.
Lula y Dilma: Batista y Saud aseguran que J&F pagó sobornos de alrededor de u$s 50 millones en cuentas en el exterior destinados a Lula y cerca de u$s 30 millones en otra también en el exterior en beneficio de Rousseff, bajo intermediación del exministro de Finanzas de ambos, Guido Mantega, investigado en la operación Lava Jato. Según los empresarios, el saldo de estas dos cuentas llegaba a cerca de u$s 150 millones en 2014. El despacho de abogados de Lula, Teixeira&Martins, rechazó acusaciones y aseguró que es inocente, ya que no le encontraron “ningún valor ilícito” los fiscales del Lava Jato. Rousseff también consideró las acusaciones “improcedentes” y remarcó que no tiene cuentas en el exterior y que “nunca” solicitó donaciones o pagos ilegales.
Cerco judicial
Temer fue acusado por la Fiscalía de “tentativa de obstrucción a la Justicia”, en un nuevo golpe para el mandatario conservador que este viernes negociaba para impedir una desbandada de aliados que lo obligara a renunciar al cargo al que accedió hace menos de un año, tras la destitución de la presidenta Rousseff.
La Fiscalía sostiene que Temer actuó coordinado con el senador y excandidato presidencial Aécio Neves, suspendido el jueves, para obstaculizar la investigación “Lava Jato”, sobre la vasta red de sobornos en Petrobras. “Se verifica que Aécio Neves en articulación, entre otros, con el presidente Temer, buscaron impedir que avancen las investigaciones, a través de medidas legislativas o por medio del control de nombramientos de los comisarios de la policía que conducirían las investigaciones”, afirma el fiscal. Rodrigo Janot, pidió a la Corte que le autorizara la investigación, porque las confesiones como las de los empresarios frigoríficos no se consideran prueba a menos que un tribunal lo determine.

El documento también menciona la participación en la trama de Alexandre de Moraes, juez del Supremo Tribunal Federal y exministro de Justicia de Temer. Brasil vive en estado de conmoción desde que el miércoles el diario O Globo reveló la conversación entre Temer y Joesley Batista en la que el jefe de Estado da su “anuencia” al pago de un soborno para comprar el silencio del exdiputado Eduardo Cunha, hoy encarcelado por corrupción. “Se desprende de los elementos recolectados el interés de Temer en mantener a Cunha controlado”.
Presión social
Un elemento central en la inestabilidad creada, y posible motivo de fondo de las revelaciones sobre la “anuencia” de Temer con la corrupción, es la creciente presión social. A pocos días de una huelga general de alcances históricos para el país, dirigida directamente contra los planes de ajuste de Temer, miles de personas manifestaron durante jueves y viernes. “¡Fora Temer!” se escuchó en Río de Janeiro, São Paulo, Brasilia, y numerosas capitales estaduales. Hay muchas más manifestaciones previstas para este fin de semana.
El expresidente del Superior Tribunal Federal Joaquim Barbosa comentó en su cuenta de Twitter: “No hay otra salida: los brasileños deben movilizarse, ir a las calles y reivindicar con fuerza: la renuncia inmediata de Temer”. El diario O Globo se unió al coro con un duro editorial: “La renuncia es una decisión unilateral del presidente. No es lo mejor para sí mismo, pero sí para el país”. Un eventual impeachment sólo prosperará si la coalición que apoya a Temer, o al menos parte de ella, le da la espalda. La Constitución prevé que en caso de vacío en la Presidencia durante la segunda mitad de un mandato, el Congreso elija un nombre para completarlo. Sin embargo, hay otras interpretaciones y propuestas que permitirían adelantar los comicios.
Desesperadas negociaciones para seguir
(Por Rubén Tonzar) - Contra las cuerdas y en manos de aliados tentados a abandonar el barco en un Congreso plagado de corrupción, Temer batallaba por conservar su cargo. El viernes a primera hora se reunió con sus principales ministros políticos, y por la tarde con el ministro de Defensa, Raúl Jungmann, y mandos militares. Pero la reunión trascendental fue la noche del jueves, con dos figuras de la economía del país: su ministro de Economía, Henrique Meirelles (antes ministro de Lula), y el titular del Banco Central, Ilan Goldfajn (exCEO del Banco Itaú). Los dos le dieron garantías de que la corrida financiera y cambiaria sería contenida, lo que se comprobó este viernes.
“El gobierno trabaja en tres frentes para volver a la normalidad: político, judicial y económico. El propio presidente es parte de las negociaciones con la base aliada”, dijeron fuentes del Planalto. Temer había rechazado con énfasis la posibilidad de dimitir después de que el STF autorizara otra investigación en su contra. Otro logro del presidente fue evitar la sangría en el gabinete, perdiendo solamente al ministro de Cultura, Roberto Freire. El objetivo de Temer es ganar tiempo. ¿Cuánto? Dos semanas: es que el 6 de junio es la fecha fijada para el veredicto sobre los fondos ilegales en la campaña 2014, cuando Rosussef y Temer formaban binomio. Si fuera una condena, la renuncia, o la destitución por impeachment no podrían demorar. Si saliera indemne del veredicto judicial, quizá aún tenga tiempo para reconstituir un gobierno.
Guatemala o guatepeor
Los capítulos de la crisis brasileña, uno más espectacular que el otro, desnudan la trascendencia de sus súper empresas en la política nacional. Los hermanos Batista decidieron buscar “la delación premiada” contra los políticos que estos años favorecieron sus negocios, cuando ya tienen preparado el cambio de domicilio para sus negocios: piensan mudarse a EEUU, donde, según hoy mismo reveló el diario especializado Valor Económico, llegaron a establecer más de 60 empresas y venden la mitad de toda su producción mundial. La misma publicación compara el comportamiento de los propietarios de los frigoríficos con la de los dueños de la constructora Odebrecht: “Los Batista actuaron con rapidez, eligiendo el camino opuesto al de los Odebrecht, cuyos negocios se resintieron mucho mientras dudaban si colaborar o no con los investigadores”.
Toda la estructura empresarial brasileña que brillara durante la década “lulista” y que se extendiera por casi toda América Latina ve diluirse sus negocios al mismo tiempo que los recursos del fisco brasileño y los de sus grandes organismos financieros, como el Banco NDS y la Caixa Federal. La caída de Temer implicaría el derrumbe definitivo del intento de salvar esas construcciones empresariales atadas al subsidio, al favoritismo político y a las tramas de corrupción. Paradójicamente, el fin de todos esos males puede acarrear otros mayores, como la rendición incondicional de la economía brasileña, y con ella buena parte de la latinoamericana, al capital multinacional, chino o estadounidense.










