Terremoto político en Brasil afectará economía argentina
Brasil, el principal socio comercial de la Argentina en la región, comenzó a sufrir los efectos del terremoto político que se desató tras la difusión de un audio que compromete al presidente Michel Temer. La crisis por el escándalo de corrupción que envuelve al primer mandatario del gigante sudamericano encendió las luces de alerta en nuestro país por la incertidumbre que se abre en la relación comercial entre ambas naciones.
La tibia recuperación de la economía brasileña había generado un moderado optimismo a nivel local ya que Argentina coloca en el vecino país el 15 por ciento del total de sus exportaciones. La estrecha relación comercial es tal que por cada punto que crece Brasil, nuestro país incrementa un 0,25 por ciento, y por esa razón la preocupación que genera el futuro incierto del socio comercial está lejos de ser una exageración.
Según los analistas argentinos, entre los sectores nacionales que sentirán con más fuerza el impacto de una paralización de la economía brasileña figuran las industrias del calzado, de químicos, plásticos y, sobre todo, la fabricación de automóviles. Si Brasil frena su recuperación, algunos indicadores de la economía argentina se verán afectados, es la frase que más se repite por estas horas en Buenos Aires, mientras en Brasilia y otras ciudades del vecino país miles de personas salieron a las calles para exigir la inmediata renuncia de Michel Temer tras el audio que tomó estado público y dejó al descubierto su decisión de avalar el pago de coimas a un aliado clave del gobierno, Eduardo Cunha, actualmente tras las rejas por el escándalo conocido como Lava Jato.
Tras el cimbronazo, los mercados financieros de Brasil se desplomaron, y para evitar una caída aún más abrupta la Bolsa de San Pablo reaccionó rápidamente y declaró suspendida la actividad bursátil, mientras la onda expansiva alcanzaba a varios países de la región que también soportaron una fuerte caída de sus bolsas. Casi en forma simultánea las alarmas también sonaron en Europa donde el costo de asegurar deuda soberana de Brasil frente a un escenario de eventual incumplimiento se disparó ya el jueves al nivel más alto registrado desde enero pasado, mientras que los precios de los bonos brasileños en dólares comenzaban a caer en todas sus variantes. Por la estrecha vinculación con nuestro socio comercial, los mercados argentinos también acusaron el impacto y comenzaron a operar con fuertes bajas.
La preocupación mayor, tanto en Brasil como en Argentina, es saber cuánto durará la crisis y hasta qué punto la incertidumbre política erosionará las bases de la economía del vecino país. Es que la falta de certezas es letal para que los distintos sectores de la producción y los inversionistas puedan proyectar a mediano y largo plazo. Algunos economistas argentinos plantean que solo cuando asuma un nuevo presidente en Brasil, elegido por el voto popular, las aguas podrán volver a estar calmas de manera que Argentina tendrá que reformular sus estrategias frente a esta nueva complicación en el mapa regional. Algunos analistas sostienen que si bien los indicadores de la economía doméstica están muy lejos de ser los mejores, la crisis brasileña no necesariamente colocará a la Argentina contra las cuerdas. No obstante, es evidente que el actual escenario no es el mejor para nuestro país, que ya viene sufriendo presiones inflacionarias y demoras para poner en marcha los motores de su economía.










