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Sufre las amenazas de su vecino y la ineficacia del Estado

María de los Ángeles Brua vive en barrio Familias Unidas (Pasaje Bertaca y Terraplén) desde hace varios años, igual que los hermanos Balbuena, Gustavo, Rosi y Laura, que son su vecinos de enfrente.

María de los Ángeles (izq) teme un nuevo regreso del agresor: “Mi tranquilidad y mi vida están en manos del fiscal. Si lo sueltan otra vez, ¿quién puede saber lo que pasará?”. Su vecina Luisa Quintana (der) corroboró sus dichos.

Desde el 4 de noviembre del año pasado, los Balbuena vienen agrediendo a María de los Ángeles en forma verbal, y atacando físicamente su vivienda, arrojando piedras contra el portón. Además, cuenta Luisa Diana Quintana, Balbuena suele hacer exhibiciones obscenas contra su vecina, pero también contra otras personas del barrio, incluso niños. María de los Ángeles lo ha denunciado en reiteradas oportunidades: “me amenazó con quemarme la casa, dijo que me va a violar y a crucificar, y que me tengo que ir del barrio porque soy devota del Gauchito Gil”.

Balbuena y sus hermanas, que también participan de las intimidaciones y de los ataques, aunque no tan activamente como él, practican algún culto evangélico, y adjudican cierta condición de “demoníaca” a la denunciante. Ello sería, probablemente, lo que los lleva a atacarla de la forma sostenida y hasta ahora impune con que lo hacen. El denunciado ya estuvo en alguna ocasión detenido, pero fue liberado al poco tiempo, aparentemente porque las autoridades judiciales lo consideraron inimputable.

María de los Ángeles también piensa que su vecino debe sufrir algún tipo de desequilibrio mental, pero eso no amaina los sustos y los apuros que debe pasar cada vez que el agresor se acuerda de ella. Aun después de haber obtenido una orden de restricción para impedir el acercamiento del atacante a su casa, las embestidas no se detuvieron. Por ese motivo, ante una nueva agresión, Brua presentó una nueva denuncia ante la policía, que en virtud de la violación de la orden de restricción, acudió a su vivienda para detenerlo.

Balbuena atacó también a los agentes de la ley, e incluso derribó a uno de ellos, mientras sus hermanas intentaban golpear a los otros dos. Finalmente, los policías se rehicieron y se llevaron a Balbuena, por considerarlo más peligroso. La agredida habló respecto del hecho con el fiscal, quien le sugirió que Balbuena podría volver a salir, debido a su probable condición de inimputable. María de los Ángeles, que vive con una hermana enferma que empeora después de sufrir cada ataque de los vecinos, se siente completamente desprotegida.