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El problema del desapego a las normas de tránsito

Un estudio realizado por la Federación Internacional del Automóvil para Latinoamérica reveló que ocho de cada diez argentinos que utilizan la bicicleta como medio de transporte no cumplen con la ley que establece la obligatoriedad de circular con casco, luces, espejos o bocina.

En rigor, para las leyes que fueron sancionadas para ordenar el tránsito la bicicleta es un vehículo más y, por lo tanto, quienes se desplacen por la vía pública con esta modalidad de transporte están obligados a cumplir con la que ordenan las normas vigentes. Sin embargo, es frecuente ver en las calles, tanto del Gran Resistencia como en las ciudades del interior de la provincia, un marcado desapego de los ciclistas en el cumplimiento de las reglamentaciones vigentes. El problema, en este caso, es que quienes se movilizan en bicicletas carecen prácticamente de cualquier tipo de protección ante un eventual siniestro en la vía pública que puedan protagonizar con otros medios de transporte, y de ahí la importancia de circular con los elementos de seguridad como el casco, las luces, el timbre y los espejos. No obstante, debe reconocerse que ahora se puede observar a grupos de personas que utilizan la bicicleta no tanto para ir al trabajo sino como medio recreativo y para hacer ejercicios, quienes -por lo general- suelen circular con el casco y las luces reglamentarias, pero se trata en realidad de una excepción.

Vale recordar que la ley nacional de tránsito N° 25.965 establece varias exigencias en relación a los requisitos necesarios para circular de forma segura, como la obligatoriedad de tener espejos retrovisores en ambos lados, bocina o timbre, guardabarros sobre ambas ruedas y luces, así como también que el conductor lleve puesto un casco protector, ropa preferentemente de colores claros y señalización reflectiva. Pero según el relevamiento realizado por la Federación Internacional del Automóvil en los principales centros urbanos del país, el 72 por ciento de las bicicletas que circulan en Argentina no dispone de un equipamiento de luces; mientras que un 62 por ciento no cuenta con guardabarros y más del 58 por ciento no usa ropa con elementos reflectivos, indumentaria necesaria para poder ser visto fácilmente por el resto del tránsito. Además, un 21 por ciento transita escuchando música o usando el celular, lo que produce distracciones e imposibilidad de detectar potenciales peligros. El informe señala, por otro lado, que el 85 por ciento de las bicicletas no posee espejos retrovisores, mientras que un 78 por ciento no cuenta con bocina. Otro dato preocupante es el que revela que se registraron 1.850 infracciones cometidas por ciclistas en comportamientos riesgosos como no transitar por la derecha en calles o ciclovías, cruzar en rojo, circular en contramano y no respetar a los peatones. En este punto, debe señalarse que un comportamiento similar se observa también en la mayoría de los conductores de motocicletas de todo tipo de cilindradas que circulan por el Gran Resistencia, cuyo desinterés en el cumplimiento de las normas de tránsito complica aún más la circulación y agrega una buena dosis de inseguridad en calles, avenidas y rutas.

Pero el incumplimiento de las normas de tránsito no es, lamentablemente, un patrimonio exclusivo de quienes circulan en motos y bicicletas. Los conductores de autos, camionetas, camiones y colectivos también tienen serios problemas para respetar a los demás en la vía pública. La cultura del individualismo, del apuro, y del “paso yo primero” se impuso en la mayoría, en detrimento de las normas más elementales de la convivencia como son la solidaridad y el respeto por el otro. Es importante que se aliente el uso de la bicicleta como alternativa al empleo de los autos particulares, ya que se trata de un medio de movilidad económico y saludable, que no contamina el medio ambiente; pero la promoción del empleo de este sencillo medio de transporte debe ir acompañada de una adecuada infraestructura y de campañas de educación vial; dos elementos que son claves para la circulación segura en la vía pública.

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