Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/151103

Arroz y pacú, dos actividades ideales para Chaco y Formosa

Los altos costos de logística son uno de los históricos obstáculos para el desarrollo productivo en la región. Una alternativa para atenuarlos es la vía fluvial, con una conexión a rutas nacionales.

Fotos de Fabián Maldonado y Martín Meichtry.

Con la construcción del puerto Las Palmas, productores y habitantes del departamento Bermejo abrigan grandes expectativas. Para el empresario arrocero Eduardo Meichtry la obra de 130 millones abre las puertas a un proyecto mayor: desarrollar el cultivo de arroz y cría de pacú en la mayor parte del Este de Chaco y Formosa. El Empresario del Año 2015 recuerda que hace siete años está detrás de una inversión -hoy financiada por Fonplata-, para una zona “donde creemos que se va a desarrollar una actividad que puede ser parte de un proyecto regional”.

En grande

El propietario de la arrocera San Carlos, que comparte mercado nacional con otras dos firmas regionales -Gerula y Rosamonte-, está acostumbrado a pensar en grande. En 2012 el nuevo esquema de rotación tenía cultivos de arroz en 120 hectáreas, mientras que destinaba otras 90 a la cría de pacú. Cinco años después en una superficie se cuadriplicó (820 hectáreas) y la piscicultura ocupa 580 hectáreas.

Para este año la meta es obtener 800 toneladas de carne de pescado y para 2018 el grupo espera alcanzar unas 1.100, cifra que representa el 30% de la producción del país.

Perfil emprendedor

En una recorrida por campos e instalaciones, Eduardo Meichtry y su hijo, Martín, describieron a CHAQUEÑA por qué recibieron tantos premios y se los considera un modelo a seguir por pares y competidores.

A la par del crecimiento propio mantienen conversaciones con autoridades de los ministerios de Agroindustria, Producción y Trabajo de la Nación, y con los de Industria y Producción de la provincia también por nuevas posibilidades de creación de puestos de trabajo especializado.

¿A qué atribuyen los logros?

Martín Meichtry: -Al trabajo en equipo y pasión.

Eduardo Meichtry: -Al trabajo en equipo, perseverancia y a haber encontrado a personas que piensan parecido en un trabajo multidisciplinario. Hacia fuera nos relacionarnos con organismos técnicos como INTA, INTI y la UNNE, y con autoridades locales, de la provincia y de la nación. Además de que nos informen sobre lo que están haciendo, queremos que se interesen y apoyen una actividad que puede transformar la región. Las obras de infraestructura que se ven hoy -rutas, energéticas y el inicio de un puerto- se gestionaron junto con el proyecto productivo que proponemos.

Autoridades provinciales recorrieron hace unos días el futuro muelle

EM: -El puerto es una idea que desarrollamos hace siete años y se está ejecutando con la provincia y con un importante aporte de fondos nacionales. Hay una interacción entre Nación, provincia y el sector privado. Otro proyecto es la pavimentación de un acceso (de Vialidad Provincial) que conecte al muelle con la ruta 11, sólo que faltan los fondos para hacerlo. Al margen de un camino interno, que atraviesa campos privados, hay otros dos que son públicos: uno pasa por las dos ciudades y actualmente está enripiado, y el segundo es una circunvalación de 14 kilómetros.

¿Qué representa para ustedes la habilitación de un puerto?

EM: -Hacer lógico un costo de logística, que hoy es uno de los grandes impedimentos para desarrollar la región. El flete es uno de los limitantes de crecimiento y el muelle va a dar una importante solución.

¿En qué medida los afectaron los vaivenes de la economía?

EM: -La empresa está cumpliendo un programa de crecimiento en las dos actividades. Sobre todo en el proceso industrial, procesando la carne de pacú y el arroz, que se vende a granel a Brasil.

MM: -También estamos procesando alimento balanceado, que nació como necesidad para la piscicultura. Después, como el sistema de elaboración es el mismo que para mascotas (extrusado), a fines de 2016 iniciamos otra línea comercial con la marca Wau!, y hoy se comercializan unas 80 a 100 toneladas mensuales.

Hace unos años los dos cultivos eran una novedad, hoy ya no.

MM: -Hasta 2010 papá hacía solamente cultivo de arroz y algo de ganadería de cría. En estos últimos seis años nos incorporamos los tres hijos. Eugenia en la administración y Marcos en el frigorífico de peces, otro amigo en arroz y Néstor Gromenida en piscicultura, formamos el equipo actual que sumó el puerto al proyecto, amplió la producción y ahora desarrolla el agregado de valor en origen. Se siguió con la cría de peces, la planta de procesamiento de pacú, se invirtió en una planta de alimento balanceado, se amplió el secado y almacenamiento de arroz, y se armó un molino arrocero. Todo ese proceso productivo con agregado de valor va teniendo un fuerte impacto en la zona por la mano de obra que va generando y que además es muy diversa, según el área; puede ser administrativa, mecánica, eléctrica, agronómica, etcétera.

Para el cultivo de peces o la producción de alimento cada vez se necesitan más profesionales y para diversas áreas o especialidades. Por esto nos miran muchas instituciones del país como los grupos CREA y AAPRESID, los bancos Galicia, Francés y Nación, o el diario La Nación.

Nuestro esquema de desarrollo recibió diversas distinciones. En la entrega de premios a la excelencia agropecuaria 2016 fuimos seleccionados en nuestra terna y el de oro entre 16 ternas de empresas del país, que incluían producción, desarrollo e innovación.

Eduardo: fue como en los Martín Fierro, que se entrega uno para cada categoría y después el de oro entre todos los ganadores.

Emprendimiento modelo

El movimiento CREA está conformado por más de 2.000 empresas agropecuarias que se proponen mejorar resultados de sus organizaciones a través del intercambio de ideas y experiencias.

Los integrantes trabajan en conjunto para mejorar el proceso de producción y responden a las necesidades técnicas, económicas y humanas.

El punto de partida es el grupo CREA, conformado por diez o doce empresarios del sector agropecuario y es coordinado por un presidente y un asesor técnico.

En encuentros de productores del país, como uno reciente en Buenos Aires con unos 8.000, los Meichtry también son invitados a exponer su proyecto. Y durante el año es común que emprendedores de grupos CREA acudan a conocer los campos de cultivo, “no para imitarnos sino como estímulo”, aclara Martín. “Claro, no para hacer lo mismo, sino para abrir la cabeza y ver que se puede algo distinto”-apunta Eduardo-“como por ejemplo vino hace poco un vitivinicultor de Mendoza o de Salta”.

¿Los afectan las lluvias?

Eduardo Meichtry: -Las dos actividades son a la medida de la región. Si hay seca, tenemos agua de riego. Si hay excedente, los peces y el arroz viven en el agua. Por eso siempre decimos que este proyecto se sustenta a la medida de esta región.

Martín: como en toda actividad a cielo abierto nuestros socios son la lluvia, el sol y el suelo. Una cultura familiar y una forma de producir 150 personas, la mayoría está ocupada todo el año en una diversidad de tareas y con una formación y entrenamiento especiales.

Una cultura familiar y una form de producir

En el grupo San Carlos trabajan 150 personas, la mayoría está ocupada todo el año en una diversidad de tareas y con una formación y entrenamiento especiales. CHAQUEÑA
llegó a las instalaciones con un 65% de cosecha de arroz y en la etapa final de la cría de peces proyectada para 2017.

CHAQUEÑA llegó a las instalaciones con un 65% de cosecha de arroz y en la etapa final de la cría de peces proyectada para 2017. “Con los pacúes el proceso completo dura 18 meses y es continuo, con nuevos poblamientos en piletas para 2018”, explica Martín Meichtry, hijo de Sara y Eduardo. Su padre viene de Entre Ríos, de una familia conocedora del cultivo, y que buscó en el Chaco oportunidades de desarrollo y crecimiento que en su provincia natal no existían.  “Empezar fue un desafío”, recuerda. Aunque ya había algunos productores en la zona, para él uno de los objetivos era desarrollar el grano, su cultivo, y mejorarlos. Hoy menciona con orgullo que acumula más de 15 años de estudio en el desarrollo de variedades y técnicas de producción con el INTA y que está muy cerca de producirlas con granos orgánicos.

¿Cómo es trabajar en familia?

Martín Meichtry: -Siempre terminamos hablando de lo mismo (sonríe) Eduardo Meichtry: -Mis hijos crecieron acá, hicieron la primaria en escuela rural, la secundaria en General Vedia, estudiaron en Resistencia y Corrientes y cuando se recibieron, volvieron al campo.

MM: -Hoy cubrimos toda la cadena de valor del pacú, reproducción, larvicultura, alevinaje, recría, terminación, pesca, faena y distribución y comercialización, que incluye hasta formas de preparación. Parte de una evolución En el emprendimiento Eduardo es el jefe y los hijos tienen tareas clave: Martín coordina varias actividades, Eugenia se ocupa de la administración y Marcos está a cargo de la producción en el frigorífico de peces. Sara, esposa de Eduardo, está a cargo de una cabaña Braford junto a su yerno, Germán Fogliatti.

El grupo empezó a producir en 2010 y a fines de 2013 comenzó la comercialización de pescado con la marca Teko y una nueva presentación al consumidor: con sugerencias de cocción y recetas. En ese punto Néstor Gromenida -suegro de Martín- aportó ideas que en conjunto, con la rotación de cultivos, completó la renovación de lo que se venía produciendo hace veinte años.

Por otra parte está la falta de consumo de pescado en la dieta diaria.

MM: -Siempre hablamos de que se compraban pescados enteros al bajar el puente interprovincial o surubí en rodajas en algunos locales de Resistencia. Faltaba que se facilite el consumo y nosotros ofrecemos un producto sin espinas, elaborado, de calidad garantizada, que mantiene una temperatura adecuada desde la faena hasta el consumidor, que está envasado y fraccionado en porciones prácticas, con sugerencias para prepararlo.

Eduardo Meichtry: -Presentamos un filet que es fácil de sacar del freezer y cocinar para la familia o para una o dos personas.

MM: -Con un tamaño acorde con la porción del plato.

Y en su casa, ¿con qué frecuencia consumen pacú?

EM: -Cuatro a cinco días a la semana. Lo mismo para el arroz. MM: -Además con Néstor desarrollamos un risoto de pacú, la versión local de una paella tradicional con mariscos. Para Pascua, como en otras reuniones especiales, cocinó más de 120 porciones. Se las sacaban de las manos.

Más cerca de los granos orgánicos

Recorrer los arrozales es alejarse por un momento del habitual paisaje chaqueño. Un cambio tal que hace unos ocho años llevó a científicos y ambientalistas a alzar la voz de alerta por el uso de agroquímicos en grandes extensiones.

Eduardo Meichtry recuerda que entonces el uso no representó un riesgo y en la actualidad con el pacú, que come caracoles y otras amenazas para el cultivo, prácticamente ya no es necesario tratar la maleza con herbicidas.

Es más, el siguiente paso del grupo empresario es alcanzar una producción de arroz íntegramente orgánica.